Chulo, molón heavy rock
Por José Ramón González.
La canción «Restless an’ ready» que abre el álbum Lady of Lust & Steel de los norteamericanos Stainless me ha provocado el mismo impacto que cuando escuché por primera vez «Lit up» del primer disco de Buckcherry, allá por 1999, esa sensación de canción con trazas de superhit rockero, de estar ante una composición por la que hay que comprar el disco, cuando da igual lo que venga después: esa canción mola. Porque además, seguro que si han compuesto una canción tan chula habrá más. Y así es, ya que el álbum de Stainless es molón, chulo, entretenido, divertido, con momentos muy logrados y con más de un tema de los que hay que incorporar al recopilatorio del coche inmediatamente. Un trabajo de heavy rock, como les gusta definirse, de corte ochentero, potente, que incorpora un atractivo adicional, que es el esqueleto setentero que se intuye en sus formas y estilo. Eso está también en la canción que citaba al principio, una combinación, como ellos mismo aseguran, entre AC/DC y Accept (los del Breaker, añadiría yo), y aciertan con la referencia. Creo que el equilibrio que les gusta mantener entre las dos décadas hace que la variedad resulte amplia y con pocas limitaciones. Su sonido se asemejaría a esos discos de los primerísimos años ochenta, en los que las bandas arrastraban, muchas de ellas, trazas de la década anterior.
El grupo está formado por la cantante Larissa Cavacece, que tiene una voz rasgada, agresiva, gruesa —la comparan, otra vez (qué pesadez, parece que no hay otra) con Leather Leone, y con Wendy O. Williams, pues ella estuvo en una banda de versiones de Plasmatics— que a mí me recuerda más a Debbie Gunn de Sentinel Beast, y el guitarrista Jamie Byrum, que hace un trabajo muy bueno, tanto en las rítmicas —tan ricas y variadas como potentes— como en los solos (se ha encargado también de la batería en la grabación del disco). El bajo lo ha grabado Clifton Martin pero en la alineación de la banda aparece Selina Cleary, al igual que otro guitarrista (Eric Wallace) y el batería Charlie Koryn. Byrum muestra su amor por los ritmos propios del rock y el hard rock de los setenta siempre que se le ofrece la ocasión, especialmente en las guitarras de acompañamiento de los solos, que suelen conllevar una variación en el ritmo de la canción; ello enriquece mucho las composiciones. Una prueba de esto es la citada «Restless an’ ready» y más evidente en la estupenda «(Don’t cross me) fool» —una de mis favoritas—, con un veneno rockandrollero inyectado en el hueso de la canción que hace que se sacuda de psicodelia hard rock. El trabajo de guitarras es, sin duda, de lo mejor del álbum: disfrutamos de guitarras gruesas, riffs clásicos, dibujos de los setenta, sacudidas thrash, arreglos melódicos y destellos técnicos. De igual manera, la canción que da título al disco, siguiendo ese planteamiento, se sitúa prácticamente en la línea de la NWOBHM, una fabulosa composición, por cierto, con un dinamismo que atrapa como una secta.
Una de las canciones más llamativas del álbum está colocada en segundo lugar, «Whorefrost», un trallazo de heavy metal clásico con todas las hechuras de los ochenta —ritmo frenético contrastado con la melodía de la voz, coros escupidos, guitarras dobladas— a la que incorporan unos detalles de acordes acústicos que hacen volverse a mirar (escuchar) como el timbre de la recepción de un hotel. En «Danger in the night» Stainless despliegan todas sus virtudes: contiene uno de los mejores estribillos del trabajo, con unas guitarras que combinan velocidad y contundencia, las melodías de la voz que en este caso, a pesar de ciertas limitaciones de rango, obtienen estupendos resultados a base de estilo, dominio y carácter, y una fantástica sección instrumental. Ese mismo estilo y carácter se expone en el medio blues «Take a listen, Mama», interpretación aquí sí muy exuberante en las melodías. Y otra de las más logradas, a mi juicio, es «Vitamin tease», terriblemente rítmica, con ritmos que suben y bajan y unas guitarras fantásticas que realizan un juego con la voz irresistible. «Rough justice», que podría asemejarse a unos Y&T o a unos ZZ Top cabreados, firma un potente y festivo final a un disco que se escucha con placer, a ratos con entusiasmo, y siempre con un creciente interés.

STAINLESS:
LARISSA CAVACECE: Cantante
JAMIE BYRUM: Guitarra, batería (estudio), coros
CLIFTON MARTIN: Bajo (estudio)
SELINA CLEARY: Bajo
CHARLIE KORYN: Batería
ERIC WALLACE: Guitarra