Críticas Casco Antiguo

MEDUSA «Medusa» (CBS, 1978)

MEDUSA «Medusa» (CBS, 1978)

Los innumerables tentáculos del rock

Por José Ramón González.

 

Darryl —o Daryl— Thompson se definió en una entrevista como un guitarrista de rock que toca jazz o como un guitarrista de jazz que en realidad hace rock. Me parece una definición muy afortunada para hacerse una idea de lo que alguien puede encontrarse en ente asombroso y magnífico disco bajo el nombre de Medusa. Es una descripción que encaja cómodamente con lo que se define como jazz-rock, aunque en este caso el componente rock está especialmente afilado, y por eso le dedicamos espacio en esta casa. Thompson se consideraba discípulo de Jimi Hendrix y John McLaughlin. La preciosa e hipnótica portada del álbum atrae del mismo modo que lo hace la música de su interior. Los ojos de Medusa desafían a quien los mire para transformarlo en piedra, y vaya si lo consigue porque así se queda uno cuando pincha el disco y se deja atrapar por su fuerza arrebatadora, su misterio magnético y esa mezcla tentacular de estilos: rock, jazz, soul, funk… Un disco único, y el único disco de esta formación.

El batería Gerry Brown, miembro de los Return To Forever de Chick Corea entre otros, y el bajista John Lee, quien trabajó con Dizzy Gillespie, habían publicado varios discos juntos, y seguirían haciéndolo después. Thompson era hijo de un legendario saxofonista que trabajaba habitualmente con Miles Davis, Charlie Parker o Gillespie. El prestigio del grueso de la banda queda plenamente justificado en un currículum impresionante. Desconozco cómo Thompson se cruzó con Brown y Lee, cómo formaron esta banda y cómo llegaron a grabar este álbum. Tampoco sé por qué su unión fue tan fugaz… aunque no tanto. Medusa estaba integrada además por dos cantantes: Cheryl Alexander y Eric Tagg; un teclista: James Batton —y otro invitado: David Sancious, célebre por su trabajo con la E Street Band, y que aparece también en el espléndido y muy recomendable disco de Patty Austin de 1984—; y dos guitarristas más: el danés Eef Albers y Jim Mahoney. Y de esta unión salió un artefacto magnífico.

Su comienzo podría ser el de un disco de Yes de la década de los setenta o de alguna otra banda de rock progresivo. A mí me trae recuerdos del futuro y lo relaciono con el arranque de «Flyin’ High» del disco de Red Dawn de 1993. La entrada de la batería y las líneas de teclado parecen extraídas de una premonición. Enseguida nos damos cuenta de varias cosas: la entrada de la guitarra suena con una fuerza fabulosa, con una convicción tremenda; el bajista John Lee no quiere pasar desapercibido, algo de lo que deja constancia a través de montones de intervenciones en las que demuestra que es un músico tremendamente imaginativo; la cantante Cheryl Alexander insufla todo el aliento soul a un vendaval de rock. Los seis minutos y media de «Soul free» son un festín vitalista que va inyectando dosis de soul y góspel a una composición que explota en una celebración pasados los tres minutos con un estribillo vibrante y el ataque salvaje de la guitarra de Thompson que contrasta con la inocente melodía de la estrofa. Aunque sólo fuese por esta canción uno ya podría hacerse con el disco a ciegas: quienes son capaces de algo así no pueden fallar en el resto del álbum; una de esos de ocho canciones impecables. Otra podría ser con la contagiosa «Medusa» que abre la segunda cara, con unos coros de rollo muy funky, como la canción, pero flotando en modos de rock —de lo que da fe el solo de Thompson, que mantiene un cordial diálogo (aunque cargado de electricidad) con la banda—. Y mucho más sería el indiscutible hit single que lleva por título «Hit and run lover» que puede mover a más gente que la canción de Fama en las calles de Nueva York, elevar el pulso cardíaco y dislocar caderas sin compasión.

Adoptan el estilo de los Led Zeppelin de Physical Graffiti en la tremenda «Heartburn» que vuelca toda su fuerza en la magnífica voz negra de Cheryl (esos gritos son pura energía animal) y su poder de seducción en las serpenteantes líneas de bajo de Lee. Es irresistible el intercambio vocal entre Cheryl y los coros en el estribillo.

Hay dos temas lentos, más pegados al soul y cantados por Eric Tagg (aunque lo mismo podrían acercarse a una balada de Chicago, por ejemplo) que quizás para algún oyente sean demasiado en un disco con ocho canciones. El cierre es una deslumbrante composición instrumental de jazz rock sin contemplaciones.

Enlazando con esta canción, «Mr. C T», recupero un fleco que dejé suelto adrede. Tras este disco John Lee, Gerry Brown, Eef Albers y Darryl Thompson sí volvieron a trabajar juntos. Publicaron un soberbio álbum de jazz rock instrumental bajo el título Brothers en 1981 que podría hacer las delicias de los aficionados a bandas como Dixie Dregs o los primeros discos de Steve Morse.

 

Medusa1978cover
MEDUSA:
GERRY BROWN: Batería y percusión
JOHN LEE: Bajo de cuatro y ocho cuerdas
DARRYL THOMPSON: Guitarra eléctrica y acústica
JIM MAHONEY: Guitarra
JAMES BATTON: Teclados y voces
ERIC TAGG: Cantante
CHERYL ALEXANDER: Cantante
EEF ALBERS: Guitarra

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