Por José Ramón González.
A mí el cine de terror me da miedo, lo paso muy mal. (María Pérez de San Román)
Yo siempre lo veo en un ambiente controlado. (Shaila Correa)
Una de las ventajas que tiene no ser profesional de esto (con «esto» me refiero a dedicar parte de tu tiempo y no poco esfuerzo al mundo de la cultura) es que se tiene la oportunidad de conocer a gente interesante sin tener obligación de hacerlo, sólo porque te apetece. En esta era digital en la que muchos hemos tenido la oportunidad de hacer cosas que, de otro modo, no habríamos podido hacer, tengo que admitir que la tecnología tiene sus beneficios. En Ciudadano Rock hacemos lo que queremos cuando queremos —y muchas otras veces cuando podemos—. Y tenemos la suerte de que damos con personas generosas, admirables, atentas y profesionales que nos reciben de manera altruista. El no ser profesional no hace que descuidemos nuestro trabajo, al contrario, tratamos de hacerlo lo mejor posible.
En esta ocasión hemos dado con dos personas extraordinarias como son María Pérez San Román y Shaila Correa, las responsables de que hayamos disfrutado de unos cuantos títulos sabrosos en su editorial La biblioteca de Carfax. Cualquier aficionado a la literatura de terror sabe que tiene en la editorial que crearon María y Shaila una lista de títulos y autores de consulta obligada. Su catálogo cuenta ya con nombres y títulos imprescindibles para los amantes de género. Amablemente nos respondieron a la solicitud de un encuentro para que nos contaran cómo crearon el sello. En una conocida plaza de Madrid me estaban esperando una fresca tarde de diciembre y entramos a una cafetería. Sentadas ambas frente a mí, piden un café. Se aprecia complicidad entre las dos y respeto mutuo.
Lo primero que me dice Shaila es que les habría gustado que fuésemos a su oficina, pero que no había podido ser: la acaban de adquirir. A pesar de llevar ya alrededor de nueve años en el negocio, aún no contaban con oficina propia. Hasta ahora han trabajado desde casa. Es la primera de las muchas revelaciones sorprendentes que voy a escuchar esta tarde. Nos hablan de la dedicación, la confianza, la lucha contra la frustración, las dificultades para sacar adelante su proyecto, el mundo editorial, sus gustos… La conversación es dinámica y entusiasta, como no podría ser de otra manera viniendo de estas chicas que han peleado tanto y han llevado a cabo su proyecto ilusionante y, ahora, de prestigio.
Shaila: Nosotras empezamos con lo justo, digamos…
María: …y hemos ido con mucha precaución siempre. Esto [lo de la oficina] lo hemos hecho, aparte de por necesidad —que la necesidad a lo mejor siempre ha estado ahí, pero ahora ya más exagerado— porque hemos hecho nuestros números y hemos dicho: este año sí.
La fundación de una editorial
Lo primero que os iba a preguntar es ¿de dónde sale esto, de dónde salís vosotras, cómo os conocisteis? ¿Trabajabais anteriormente en el mundo editorial?
Shaila: Ninguna de las dos habíamos trabajado nunca antes en nada relacionado con el sector del libro, en una editorial, ni nada de eso. Nos conocimos en un curso de edición, buscando precisamente cambiar profesionalmente nuestro rumbo.
¿Qué formación teníais?
Shaila: Yo soy licenciada en Historia, pero casi siempre había trabajado en una empresa de servicios de gestión bibliotecaria, archivística, pero era comercial, vamos, nada que ver. Había libros de por medio pero de casualidad (se ríe).
María: Yo estudié Comunicación audiovisual. Más que en Antena 3 TV, de prácticas en la universidad, no he trabajado en nada relacionado con la carrera.
Shaila: Ese curso en el que nos conocimos, que es un máster de edición profesional que se sigue haciendo, lo organiza Ático de los libros, estaba muy enfocado a que tú terminaras y pudieras empezar a abrir tu editorial. Estaba muy profesionalizado en ese sentido. Las personas que van a dar las charlas son editores en activo y te cuentan su realidad. Conocías a mucha gente, editoriales que estaban funcionando desde hacía ya un tiempo, también jóvenes…
María: Te daban una idea de lo que era montar una editorial, y a pesar de que había muchos pasos que dar, de la forma en la que te lo contaban lo veías como algo… [duda un momento al elegir la palabra] sencillo, que se me entienda, factible. Con pocas cosas a lo mejor podemos empezar.
Shaila: Siguiendo esta estructura [se ríen las dos y María repite la frase] se llega a hacer un libro.
María: Uno de los objetivos del final del curso era hacer un proyecto editorial. Yo hice el de La biblioteca de Carfax, porque siempre me ha gustado mucho la literatura de terror, y siempre que lo mencionaba en clase: ¡ay, qué buena idea!; bueno, tampoco eso, pero decían que parecía un tipo de literatura que es más de nicho, que no está tan extendida y a lo mejor podía estar bien, papápapá… Y entonces yo empecé con la cosa de que tienes los ahorros ahí, lo comenté con ella y me dijo que lo hacía conmigo y dijimos, pues venga.
Señoras y señores, acaban de asistir al nacimiento de La biblioteca de Carfax.
María: Ése fue el proyecto que presentamos a UDL, la distribuidora…
Shaila: …que era uno de los pasos que había que seguir: encontrar una distribuidora.
María: ¡Muy importante! Sin haber sacado un libro… Tuvimos muchísima suerte. Le presentamos el proyecto a UDL ¡de lo que nos gustaría sacar!
Esta será la primera de las diversas ocasiones en las que estas chicas modestas, y agradecidas, van a hacer referencia a la suerte que tuvieron.
Shaila: Bueno Las ratas [James Herbert] y Experimental film [Gemma Files] [nombran este título al mismo tiempo] que eran los dos títulos de derechos que habíamos pensado. Yo creo que ya teníamos uno y estábamos en conversaciones con la agencia para el otro.
María: Y nos dijeron que sí. Tuvimos mucha suerte. Ellos estaban buscando una editorial de género fantástico, que a lo mejor no tenían o tenían menos…
Shaila: Porque nosotros sabemos de compañeros que han intentado que los cojan y les han dicho que no. Como que ya no cogen más editoriales.
Claro, porque cuando vosotras empezasteis, no había tantas editoriales que publicasen fantasía y terror.
Shaila: Nosotras hemos descubierto luego que sí que había.
María: Sí, sí. A lo mejor específicas específicas de sólo sólo terror estaba Valdemar, que es un clásico estupendo. Sólo sólo terror es verdad que no, sólo Valdemar, pero fantásticas había muchas, que publicaban también en español, más que autores internacionales, pero haber había.
Shaila: Estaba Dilatando Mentes, que había empezado un años antes o unos meses antes.
María: Unos meses antes. Andábamos justo ahí.
Shaila: Pero ellos empezaron autopublicándose. No era su intención o a lo mejor no lo pensaron de esa forma, empezar con una distribuidora.
María: Insólita empezó también con nosotras.
Shaila: Insólita también está con UDL.
María: A nosotras en el curso nos metieron un poco de miedo de vais a tener que ir y asistir a una reunión y presentarles el proyecto y hablarles de esto… Como que nos iban a interrogar. Les mandamos el pdf del proyecto y nos contestaron con el contrato. ¡Ah, pues muy bien!
Shaila: Tal cual.
María: Y dijimos: pues esto ha sido menos difícil de lo que nos contaron.
Manejabais ya nombres ahí.
Shaila: Sí, sí. Ya teníamos alguna idea. El de Sweeney Todd [James Malcolm Rymer y Thomas Peckett Prest] estaba dentro.
María: Edith Nesbit también…
Shaila: …sí, el de Relatos sombríos también. Pero que esos son libres de derechos, ahí no había problemas. Yo creo que lo que pudo dar una semblanza de algo más serio es que teníamos dos con derechos, o sea, que habíamos firmado un contrato con una agencia.
María: Aunque eran cubiertas de pega, el diseño ya estaba hecho, como que ya íbamos un poco lo queremos hacer así, lo queremos hacer de esta manera y pinpinpin… Que tuvimos suerte, les caímos en gracia y justo en ese momento estaban buscando o no les venía mal contratar a editoriales nuevas.
No os infravaloréis ¿eh?, que algo haríais bien.
María: Evidentemente era un proyecto muy interesante.
Shaila: Es verdad que luego nosotras tampoco con ellos hablamos mucho… Algunas veces otras editoriales pequeñas te preguntan si la distribuidora te dice cuánta tirada vas a hacer o cuándo la tienes que sacar… Nosotras firmamos el contrato, se lo devolvimos y me imagino que cuando tuvimos los libros les dijimos: bueno, ¿qué hacemos con los libros? Algo así, no recuerdo haber tenido muchas conversaciones con ellas.
María: Nada, nada, si es que de hecho ellos…, al principio decíamos no nos hacen ni caso, sabíamos que somos el último mono y teníamos que ir nosotras a algunas librerías, y no nos conocían, y decíamos, joé, UDL, era la única de fantástico en una generación x que había aquí en Madrid y no saben quién soy. La distribuidora está fenomenal y hace un trabajo innegable porque podemos estar en cualquier librería de España con bastante rapidez, pero nos dimos cuenta de que tienes que hacer un trabajo de hola qué tal de librería en librería. Hemos ido aprendiendo mucho sobre la marcha. Lo hicimos pero nos costó. Salió el primer libro y era como: no se ha enterado nadie.
Shaila: No se nos ocurrió como muchas otras que empiezan con campañas en redes sociales, y a anunciarse y a generar el hype este que dicen. Nosotras no hicimos eso y en realidad es que no lo hacemos ni ahora.
Yo no tengo redes sociales así que no me entero de muchas cosas. El jefe de la página me habló de vuestros libros. La primera vez que vi libros de La biblioteca de Carfax fue en Logroño, en una librería que visitamos mucho que se llama Castroviejo, que hace una selección muy buena, dedica espacio a editoriales pequeñas y en la mesa tiene los títulos. Nos llevamos algunos libros vuestros de allí. Ahora sí que es más fácil encontrarlos.
Shaila: Siempre puedes ir a cualquier librería y te lo piden. Siempre lo decimos, si no lo tienen, pídelo.
¿Cuál fue la dificultad más seria que encontrasteis al principio?
María: Que en realidad no cobras. Tardamos mucho en cobrar algo.
Shaila: En ponernos un sueldo.
María: Estábamos decididas a que la editorial funcionara, que se mantuviera sola, y una vez que se mantuviera ya poder empezar a pagarnos un sueldo, en eso tardamos. Dificultad… cómo perseverar, como que ya sabes que esto va a ser así y tiras. A nivel editorial cuesta mucho abrirte camino, hacerte un hueco, que te conozcan. Es terror, eres pequeña…
Shaila: O ver que no consigues generar el interés que realmente tú sabes que tu libro puede tener en prensa escrita. Eso puede ser un empujón grande.
María: Era muy frustrante cuando ibas a librerías y veías la mesa de novedades, o la mesas de «Interesantes», no sé qué, y veías algunos y decías… perdóname, no, y te daba rabia de decir en qué momento eso puede pasar, o va a pasar.
Shaila: Al final pasó.

Yo no recuerdo haber leído reseñas de Carfax hasta hace poco, con Jack Ketchum, del que se habla ya muy bien en la prensa general.
Shaila: La gente a la que le interesaba el terror, que tiene su blog o sus canales, esas son a las personas a las que más agradecidas estamos, a todos los lectores de terror, porque desde el principio, en cuanto se enteraron, empezaron a hacer el seguimiento, a estar con nosotras, a acompañarnos, a hablar de nuestros libros a otras personas. Han sido un poco ellos los que nos han ido dando a conocer. Paralelamente luego también nosotras, que eso también nos frustraba, era decir: a lo mejor puede que el libro por dentro sea más de tu gusto o no, pero por fuera es bonito, es bonito como para estar en una mesa de novedades.
Una de las cosas que me gusta son los diseños. Se ve cariño, la calidad el papel, la hoja de respeto… son bonitos, son para ponerlos juntos.
Shaila: El problema es que también empiezas a entender, empiezas a valorar los papeles que utilizas, las editoriales que están en boca de todo el mundo, las cartulinas que utilizan…
Os tuvisteis que encargar de todo, aprender todo.
María: Siempre hemos tenido suerte, nos hemos encontrado con gente maja, pero en general la gente de la industria es muy… hemos preguntado mucho, y la gente está muy dispuesta a ayudar. Al pobre hombre de la imprenta lo teníamos frito, y era muy majo, y nos explicaba. Le llamabas y le preguntabas ¿eso cómo lo tengo que hacer? Y te lo explicaba. O tienes una duda con los derechos de autor, o escribes a Eloy, de Ático de los libros, y le preguntabas y te decía. O cuando quedamos con una traductora, que ella no traducía literario…
Shaila: …y te ponía en contacto con gente. O esta traductora que tenía muchos años de experiencia pero que no podía trabajar por esa tarifa porque ya era mayor y tenía problemas de visión o algo así recuerdo. Nos sugirió cosas que pudiéramos ofrecer ya que no podíamos ofrecer una tarifa más alta. Sí, es verdad que hemos tenido mucha suerte en ese aspecto.
Pero también habéis currado mucho.
Las dos se ríen y asienten a la vez
María: Hombre sí, claro.
Shaila: Eso desde luego. Muchos quebraderos de cabeza, mucho intentar cuadrar las cosas, aprender nosotras, que todos los días descubres cosas nuevas, para hacerlo mejor. Eso es constante.
Habréis pensado alguna vez: madre mía, dónde me he metido.
María: Pero luego es muy satisfactorio. Es muy cansado. Este año ha sido el año en el que a más ferias hemos ido, en el que más nos hemos movido, y hemos acabado noviembre como para que nos cojan con el recogedor y la escoba porque no podemos más. Sí que es verdad que las ferias, aunque acabe muerta, me gustan mucho porque le dan un poco de sentido a lo que estás haciendo. Llegas a la feria y la gente se pone contentísima, y qué buena pinta, y qué bien suena, y te da un poco el subidón.

Fíjate si tiene sentido, que yo tenía varios libros vuestros pero aún no había leído ninguno. Cuando fui a la primera feria en la que hablé con vosotras compré El único indio bueno (Stephen Graham Jones) recomendado por Shaila, y salí tan entusiasmado de la conversación que lo leí, fue el primero que leí. Luego ya fueron los demás. Fíjate si es importante.
Shaila: Eso pasa mucho. Hay gente que a lo mejor te conoce allí, lectores curiosos a los que les gusta acercarse a cosas nuevas que a lo mejor no ha visto en la librería… Pues sí, me voy a atrever. Se llevan algo que les has recomendado tú, y les ha gustado, y al año siguiente vuelven emocionadísimos a compartirlo contigo. Eso es súpergratificante.
María: A mí siempre me ha hecho mucha gracia los compradores de feria en feria, que a lo mejor el resto del año en la librería no comprarán, pero son superreligiosamente… Algunos hasta te dicen «hasta el año que viene».
Shaila: ¿Te acuerdas de aquel muchacho de El Celsius que nos dijo que leyendo uno de nuestros libros, que hacía muchos años que no leía, y que le había despertado el gusanillo otra vez con uno de nuestros libros que le habíamos recomendado? Imagínate, eso es un piropo…
Es un trabajo muy pasional también ¿no?
Shaila: Al principio, cuando empiezas a ver que no funciona tan bien como tú esperabas o que va más lento de lo que tú imaginabas, si no tienes esa intención, o ese querer por encima de todo sacarlo adelante, es duro, porque si no te gusta, si no tienes la pasión o no crees en el proyecto, cuando empieza a fallar, si lo has hecho como una inversión, tienes que hacer números y decir esto no rinde, a otra cosa.
María: A lo mejor eso es lo más inteligente de hacer. Nosotras empresarias empresarias no sabemos si somos. Lo que sí ha ayudado es ver que cada año iba un poquito mejor, aunque fuera un poquito mejor. Si hubiera ido un poquito peor, a lo mejor, bueno… Pero como la evolución iba en positivo, para arriba…
Shaila: Y después de los primeros años, que fueron los más duros económicamente, después llegó un momento en que la empresa se mantenía sola, entonces era cuestión de esperar que eso mejorara un poco, y así ha sido. Que nosotras siempre tocamos madera y somos muy precavidas, que esto es un sector de ocio en el que cada vez hay más alternativas y que parece que los índices de lectura son menores…
Bueno, durante la pandemia, que todos los sectores fueron para abajo, el libro se mantuvo.
Shaila: Claro, porque en ese momento no podías hacer otra cosa. Tienes el cine, las series, el Netflix. Yo entiendo que la capacidad de atención de la gente más joven no está para leerse un libro. Me pasa a mí, Llevo mucho tiempo que no me puedo enfrentar a tochos grandes. Yo no me puedo leer ahora El señor de los anillos, sería un trabajazo, porque es muy largo y requiere una inversión de tiempo muy grande.
La vida que tenemos nos arrastra a eso. Aunque tengas hábito es verdad que hay momentos en los que no te puedes concentrar.
Shaila: Es imposible, Y encontrar un momento de relajación para meterte en ese mundo, en lo que te está contando… Si no es que estás leyendo sin…, estás pasando las páginas. Que también hay lecturas para eso y creo que son buenísimas también.
Habéis publicado autores que han dado un buen pelotazo, bueno, no sé, hablo de pelotazo cuando me doy cuenta de que hay mucha gente que lo conoce.
María: Pelotazos pequeños, pero para nosotras es verdad que tenemos libros que yo todavía me sorprendo. Es muy flipante.
Leí hace un tiempo un reportaje que hablaba con editoriales pequeñas. Les preguntaban qué consideraban un éxito de ventas, y algunas decían: 500.
María: Nosotras un poquito más.
Shaila: Nuestras tiradas nunca han sido tan pequeñas.
María: Lo de quinientos, de hecho si colocas quinientos, y de algunos nosotras hemos colocado sobre todo al principio quinientos, está fenomenal. Pero para considerarlo un minipelotazo, un poco más. Empezamos que nos vinimos un poco muy arriba, y empezamos tirando 1500, luego hemos bajado, pero menos de 800…, algunos 600.
Shaila: Porque antes de la pandemia los costes de producción eran un poco más económicos. Ahora hacer 600 para una primera tirada…
Para que salga más económico tenéis que tirar más.
Shaila: Sí.
María: Ahora yo creo que de mil no bajamos.
Shaila: Pero porque sabemos que hay cierta confianza. Con el paso de los años vimos que teníamos que reimprimir un montón, y eso fue un sablazo tremendo.
María: Te pones muy contenta porque dices, fíjate, he acabado la tirada. Y luego dices: ahora tengo que pagar una reimpresión. No una, tengo que pagar cinco.
¿Es más costoso?
Shaila: No, es lo mismo, y no tienes que meterle tantos gastos, la traducción ya la has pagado, pero con la pandemia subieron tantísimo las cosas, se han mantenido ahí arriba, que hay una diferencia entre los precios que poníamos al principio y los precios que tienes que poner ahora. Porque si no, sí que no salen las cuentas. Y ahora hemos podido subir las tarifas de los traductores un poco. También imprimimos en offset, no en digital. Offset es más tradicional, analógico. En digital no es una impresora que tienes en tu casa pero más o menos. La impresión digital te permite hacer tiradas de cien ejemplares y te sale más económico, pero claro, si imprimes seiscientos u ochocientos, al menos a nosotras no nos compensa, y preferimos la calidad del offset al digital.
María: Es lo que te da la experiencia, que para algo tiene que servir. Hay que reimprimir, y a nivel de tesorería tienes que desembolsar equis de la nueva impresión o lo que sea. Pero sabemos igual que ahora a lo mejor, la tirada inicial de un libro podemos calcularla mejor. Ya vemos la evolución de los libros y de los autores. Puedes decir, a lo mejor esta tirada nos dura tres años, a no ser que pase un drama y se estanque y se quede ahí congelado.
Shaila: O que sea un bombazo.
María: O que sea un bombazo y se te acabe rapidísimo.
Shaila: Eso nos paso con El indio, que hicimos una tirada de ochocientos o mil, y en la primera semana ya no había.
María: Nunca más paso. No entendemos que pasó ahí.
Shaila: No entendemos que pasó. Tuvimos que volver a tirar y eso no duró más de un mes.
María: Porque tiramos poquito.
Shaila: Era muy poco, porque dijimos: esto luego lo van a devolver. Y no podemos dejar el libro a cero, porque acaba de salir, pero no podemos imprimir mucho porque luego los van a devolver. Nos equivocamos ahí también y tuvimos que volver a hacer otra más; esa sí ya más consistente [se ríe].
María: Dijimos si nos devuelven pues los han devuelto, yo qué sé.
Shaila: Además justo también estaba al principio del contrato, que tienes todavía muchos años que rendir cuentas de royalties y tal. Pero sí, eso nos pasó.
Orgullo de editoras
De los autores que habéis publicado o de los títulos, de cuál os sentís más orgullosas, no porque haya tenido más éxito, sino porque fuese un título o un autor que os gustara especialmente, o que os interesara en particular.
[Se miran y se ríen]
No tenéis por qué estar de acuerdo.
Shaila: La miraba por si iba a decir la de siempre [esto lo dicen también al mismo tiempo].
María: Estaba intentando cambiar.
¿Cuál es el de siempre?
María: Siempre digo lo mismo y es que es verdad, es Cero, de Kathe Koja, porque es un libro que me hizo muchísima ilusión poder publicarlo. Y como fue el segundo año era todavía esa sensación de no me puedo creer que lo estemos haciendo, y es un libro que me encanta y lo hemos podido publicar. Aparte de que me parece un libro muy importante dentro de la literatura de terror, para mí es un clásico, y entonces eran todas esas cosas. Pero si no…, pues no sé.

Shaila: Como yo no tenía esa vinculación con el género como ella, para mí, todo. Todo lo que leo y que me gusta pues lo quiero tener para que esté en la editorial. Pero sí que es verdad que, por ejemplo, lo que publicamos de Las señoras victorianas eso sí que es algo muy importante, creo. Me gusta que la gente descubra autoras nuevas que tuvieron su relevancia en su momento, y que escribieron historias muy interesantes… Algunas tendrán más o menos calidad, eso lo podemos discutir, pero tampoco todo lo que se publica ahora, que tiene tanto éxito y se vende tanto, tiene tanta calidad. Me gusta poder leer las historias que ellas escribían y los temas que les interesaban, algunas veces son cosas muy curiosas los temas de los que tratan.
María: Yo iba a decir, por decir una cosa distinta, que yo estoy bastante orgullosa de que estemos publicando a Stephen Graham Jones, porque creo que hemos ido un poco a la par con él. Él ha escrito mucho. Nosotras publicamos Mestizos en 2019 y él había escrito antes, es muy prolífico. Su éxito le vino con El único indio bueno, también en EE. UU. y nosotras habíamos publicado Mestizos, que nos encantaba, que era lo único que habíamos leído de él y era como esto mola un montón; era un libro que aparecía en listas y dijimos a por él. Es un libro peculiar, porque tiene un estilo peculiar. Y es verdad que Mestizos no nos funcionó especialmente bien, qué pena, pero bueno. Cuando nos ofrecieron leer El único indio bueno lo leímos y nos flipó, y yo reconozco que estaba un poco reacia, pero no porque no me gustara el libro, sino porque tenías esa cosa de que con el otro… Y no llevábamos tanto tiempo…, llevábamos tiempo pero todavía teníamos esa cosa porque con Poppy Z. Brite nos pasó un poco lo mismo, y enseguida dijimos, pues no. Pero este libro mola mucho, hay que tirar con esto, y decidimos sacarlo antes de que tuviera tanta importancia en EE. UU. A lo mejor fue por eso que lo tuvimos que reimprimir porque la gente ya lo venía oyendo de antes. Como que fue un poco fortuito pero nosotras creímos en él antes de que nadie aquí se hubiera ni percatado de que existía y creo que eso está guay que podamos seguir con un autor que, según todo el mundo dice, «es-una-de-las-voces-del-terror-contemporáneas-más importantes» [esto lo dice muy deprisa].
Shaila: Nosotras lo hemos dicho un montón de veces. Es algo que no se puede valorar en este momento porque eso lo dirá el paso del tiempo, pero yo estoy convencida de que él va a perdurar y su obra va a ser recordada. Tiene una voz muy personal, y las historias que cuenta, no sólo por el trasfondo, es que la forma de contarlas es maravillosa.
Tiene una capacidad para imprimir ritmo a las historias… y luego que escribe bien. Hay historias de terror que son interesantes por lo que cuentan o porque son muy perturbadoras pero no están muy bien escritas, pero este tío escribe bien.
Shaila: Sí, sí.
¿Y uno que os haya frustrado porque no tuvo la respuesta que os habría gustado?
María: Poppy.
Shaila: Poppy, el de Trazos de sangre…
María: Para mí ese es uno de los que más me ha frustrado porque me gusta el autor y era como… jo. Luego ha tenido una vida posterior, lenta, pero con su goteíllo, la gente lo va descubriendo poco a poco.
Shaila: Baxter, de Ken Greenhall, que fue nuestro libro de la pandemia y se quedó ahí en el limbo. No tuvo una trayectoria normal, creo que habría funcionado mejor en una situación normal.
María: Sí, es verdad.
¿A quién os gustaría tener, aunque fuese imposible, que os hiciese sentiros orgullosas de tenerlo en la editorial?
María: Clive Barker, yo siempre digo lo mismo.
Shaila: O poder publicar algo de Shirley Jackson.
Les pregunto sobre si siguen visitando librerías, pero reconocen que no tanto como les gustaría. Aunque siempre que pasan por alguna, cuando están de viaje o incluso de vacaciones, no pueden evitar mirar si tienen libros de su editorial. A Shaila le gustaría poder entrar en una librería sin tener que presentarse, y se lamenta de haber perdido parte del ocio, del disfrute que suponía leer, porque ahora todo lo que lee es en inglés y para el trabajo.
¿Cómo llegáis a esos autores?
María: Es estar un poco atento… Miramos los premios, pero más que los ganadores los nominados, o la lista previa que hacen de los candidatos, gente que tiene en Instagram cuentas de libros, sobre todo en EE. UU, que la verdad que la comunidad del terror es bastante grande…, estás un poco atenta, o de libros antiguos… Que cada vez cuesta más. Leo por la noche pero hay veces que a las tres páginas me caigo muerta, es que es así. De vez en cuando digo voy a meter unos dragones o algo que no tenga nada que ver. Ya lo tienes como parte de tu trabajo más que como ocio.
Shaila: Porque si no también entras en un círculo en el que no te gusta nada, no encuentras el libro que encaje, ya no sabes si es el libro o eres tú. Yo he tenido épocas en las que no podía leer, no podía concentrarme lo suficiente para leerme varias páginas seguidas, y eso es un problema porque tienes que pensar en cosas para sacar. No disfrutar con eso…. menos mal que se pasa.
¿Os ponéis un límite o un objetivo de títulos a publicar al año?
María: Empezamos con seis, bajamos a cinco, y este año hemos sacado siete. El año que viene vamos a sacar ocho.
¿Ya tenéis los del año que viene?
María: Sí, sí, sí, el año que viene está ya, y parte del otro obviamente también. Ocho ya son un montón, porque somos solo nosotras dos y al final está bien pensar vamos a crecer un poco pero tampoco es una cosa que nos obsesione. Si el año que viene sacamos siete, sacamos siete.
Shaila: O incluso si bajáramos a seis tampoco pasaba nada. Siempre lo decimos, que si no encuentras nada que te guste pues ya está. Ocho el año que viene, a ver cómo va la experiencia.
María: El año que viene dijimos ocho porque era como ay éste, ay este otro, y como la autora a lo mejor viene para el Celsius estaría bien, tenemos los círculos, creemos que lo podemos encajar, pero también un poco por las circunstancias de mejor este año que no el que viene. Acuérdate de que este año nos pasó con El reformatorio, ¿lo dejamos para el año siguiente?

El de Tananarive
María: El de Tananarive, pero al final no, venga aquí. Es una cosa que se va viendo.
Shaila: Al principio íbamos un poco diría como a salto de mata, que teníamos una proyección hecha pero no como ahora. Teníamos más libertad, teníamos menos experiencia, necesitábamos más tiempo para todos los procesos que ahora sí podemos valorar y decir con esto puedo tardar un mes o puedo tardar dos meses… Alguna vez dijimos no llegamos a esto, no nos vamos a estresar, lo retrasamos. No nos conocía nadie, nadie nos estaba esperando, a la distribuidora le daba un poco igual. Ahora sí sentimos esa presión autoimpuesta y por los números: si saco libros estos meses tengo cubierto esto, y ya vamos a ferias donde es importante tener novedades, quieres tener cosas que ofrecer a la gente, y al hacerlo nosotras, que no mandamos a nadie, pues tienes que saber que ese tiempo no vas a estar trabajando y te tienes que organizar previamente.
Estaba pensando, según hablabais, que además de las clases que me decíais que dais en alguna ocasión en Ático, deberíais plantearos una gira de charlas por colegios. Hace pocos días vi un documental sobre la nula resistencia de los adolescentes al fracaso y lo mal que gestionan la frustración. Vosotras sois un ejemplo claro e ilustrativo de resistencia al fracaso, de capacidad para superar dificultades, de resiliencia, que se dice tanto ahora.
Shaila: Algunas veces lo hemos hecho. Los americanos tienen muchas cosas de esas. En el mundo editorial tienes muchas posibilidades: puedes ser traductor, corrector, impresor, maquetador. Creo que es un mundo bastante desconocido. A la hora de abrirles el mundo laboral a los chavales me parece muy positivo.
Dentro del mundo editorial
Habíamos comentado que cuando empezasteis no había tantas editoriales especializadas en género, ahora hay varias. ¿Tenéis relación con ellas?
Shaila: Por suerte hay muy buena relación.
María: No sé cómo se verá desde fuera, pero este es un mundo, sobre todo con las que son de nuestro tamaño y hemos ido creciendo a la par, nos llevamos muy bien, tenemos muy buena relación. Lo del tema de la competencia no te lleva a ningún lado. Si van a leerme a mí o van a leerle a él y les gusta el terror, van a terminar pasando por una editorial y por la otra.
Shaila: Algunas veces si hay un libro que te interesa a ti y ves que lo va a publicar otro, pues bueno, lo que decimos nosotras es que al menos alguien lo va a sacar. Hay mucho que publicar. Especialmente con Obscura y con Duermevela nos llevamos muy bien, porque hemos compartido varias casetas que son más chiquitillas, con Insólita también, con editores de Barcelona que publican en catalán.
María: En ferias pasas, te saludas, qué tal, siempre hay una sensación de comunidad.
Shaila: Con El Transbordador…
María: …con Nocturna.
Shaila: Compartes alegrías y penas. Con Satori, aunque ellos hacen…
Japonés
Shaila: Sí, pero también tienen una parte de fantástico. Gracias a ellos podemos estar en la Feria del libro, que nos ceden una parte de su caseta.
Qué guay.
Shaila: Sí, sí.
Aficionadas al terror (y al rock)
Fuera de vuestro sello, ¿cuáles son vuestros autores favoritos al margen de los que publicáis vosotras?
María: Para mí Clive Barker, cuando leí Hellraiser no me lo podía creer. De los que han sido siempre mis favoritos. La cosa oscura siempre me ha tirado, tuve mi época claro de E. A. Poe, lo intenté con Lovecraft y sí pero como que no…
A muchos lectores les pasa eso.
María: Sí, alguna cosa me dio genuino miedo pero luego leí otras cosas y me perdí por ahí. Y Stephen King, leí Misery cuando era muy pequeña pero no he sido una perdida de Stephen King. Robert Bloch me gusta muchísimo, cuando me leí Dulces sueños, que es una antología que tiene Valdemar, flipé muchísimo. Shirley Jackson, que tardé también en llegar, La leí unos años antes de montar la editorial, pero cuando la leí dije: cómo es posible que no supiese que existía esta persona. Siempre hemos vivido en el castillo lo compré en Londres, era una edición ideal. Cuando lo leí pensé cómo es posible que esto no hubiera llegado. Y como dices, estaba un poco perdida y olvidada.
¿Y para ti Shaila?
Shaila: Lo mío está más unido a la editorial. Un verano leí Cujo de Stephen King y qué miedo más grande, y Poe también. Mi conocimiento del terror ha venido ligado al desarrollo de la editorial. Me gusta Shirley Jackson y de los nuestros a John Langan le tengo un amorcito un poquito especial.
Sigamos por el camino del terror y vayámonos al cine. Supongo que también sois aficionadas al cine de terror.
María: Ah… no. [Risas]. Al cine sí, al de terror un poco menos. A mí el cine de terror me da miedo, lo paso muy mal. Lo que pasa que el cine me gusta mucho, he estudiado cine, he visto cine de terror, mucho, mucho, pero no es el género al que yo vaya, porque lo paso fatal. Mi chico ve las películas porque es muy aficionado y me las cuenta.
Shaila: Yo sí veo, pero siempre en un ambiente controlado [me parto de la risa, porque no me lo esperaba]: de día y esas cosas. Yo creo que tengo alta resistencia pero porque me preparo, pero ya no tanto.
María: Yo empiezo con la adrenalina aquí [alza el brazo por encima de la cabeza]. Luego a lo mejor me pasa que es horrible o vale, que no es para tanto.
Shaila: Ver la película con los dedos así, poniéndote cortinillas, los deditos protectores.
María: Y a veces oírlo es peor, porque me ha pasado, que no quiero mirar, pero luego me da curiosidad y abro un poco y ¡madre mía!
No me esperaba esto…
En las pelis de terror, y no sólo en éstas, al personaje negativo, al asesino, al malo se le suele asociar una música de rock o de metal. ¿Qué opináis de esto?
María: Eso viene con los prejuicios de todo, de que los malos son los que tienen malas pintas, los que tienen tatuajes, los que visten de negro, lo que escuchan la música de Satanás…
Shaila: …los de los pelos largos.
María: Los de los pelos largos… Creo que lo estamos superando, pero creo que el satanic panic de EE. UU.. que si estás escuchando heavy metal es que está ligado a que luego vas a matar a alguien, hizo mucho daño.
Shaila: Es el otro. Son personas que salen de la norma y se convierten automáticamente para las personas del estándar en el otro, que es lo que da miedo, lo que te va a atacar, contra lo que te tienes que proteger.
El diferente es el peligroso.
Shaila: Efectivamente. Siempre ha sido así y creo que se sigue explotando. Qué pasa con los inmigrantes: vienen a quitarnos el trabajo, a cambiar nuestras costumbres, vienen a cambiar el país y esas cosas.
María: Pero si los escritores de terror son los más encantadores del mundo. John Langan decía que la gente se piensa que algo te tiene que pasar para que escribas ciertas cosas. Tendemos a clasificar. Antes las tribus era algo muy marcado: los heavies, los punkies, los rockers…. En el cine de terror estaba todo eso.
Shaila: Hay personas que hacen unos análisis muy sesudos de las películas. Esas personas que tienen esa capacidad de análisis sí ven ese patrón. Mariana Enríquez decía que las últimas películas de terror no le habían gustado (La sustancia, Weapons) porque ella había visto el patrón de que la mujer mayor, la anciana, es la mala. Ella lo achacaba a que en Hollywood la gente ricachona tiene terror a la muerte, a envejecer, y era lo que había que demonizar ahora, el envejecer.
María: La mujer envejeciendo. Está claro que los hombres también están expuestos. Que pasa mucho eso de juzgar: qué vieja está fulanita, por qué no se hace algo, y luego una se opera y dices ¡pero qué se ha hecho, está horrible!
También hay una estrategia narrativa para despistar o sorprender para que el personaje que parece menos peligroso (una ancianita), el más inofensivo sea al final el más peligroso.
Creo que alguna de vosotras sois aficionadas al rock.
Shaila: Yo prefiero escuchar rock. ¡Arriba con el rock, abajo el reggaeton! [Muchas risas].
María: Yo es que como escucho siempre lo mismo. Me gusta Metallica, que ha sido uno de los amores de mi vida, Nine Inch Nails, soy de esas personas a las que la música les relaja. A mí me gustaba mucho Marilyn Manson, pero ya no puedo escucharle, a este señor. Me lo ha jodido de una manera… y todo el horror con la mujer esta.
Es muy difícil separar a la persona del artista.
María: Me gustaría ser capaz de separarlo porque su música me gusta mucho, pero no puedo, lo escucho y me pongo nerviosa.