Entrevistas

Conversación con Rave In Fire

Conversación con Rave In Fire

Una banda es como un poliamor. Hay un compromiso, un proyecto de vida.

Por José Ramón González.

 

Más que un entrevistador, sentí que con los componentes de Rave in Fire fui el privilegiado invitado a una conversación en las tripas de la banda. Integrado durante unos minutos en el diálogo que Jimi, Sele, Sara y Jonjo mantenían, asistí al relato del origen del grupo, sus inquietudes y aspiraciones actuales, su forma de ver y sentir la música, sus variados gustos… Un agradable y enriquecedor encuentro en el recibidor de la sala de ensayos en la que, pocos minutos antes, habían tocado y retocado sus canciones. Algo acalorados y cansados aunque indudablemente acogedores, se mostraron dispuestos a hablar de lo que fuera. Los miembros de Rave in Fire son buenos conversadores, algo que también pudimos comprobar pocos días después en la presentación y escucha de su nuevo disco que tuvo lugar en la sede de la asociación Pounding Metal Union.

 

Tú [Jimi] eres periodista, tú ]Sele] eres consultora. He estado buscando qué es una consultora y parece ser que es algo así como el Sr. Lobo de Pulp fiction ¿no? [comienzan las risas]

SELE: Trabajo de oficina.

SARA: Hay consultoras de muchos tipos, porque yo he sido consultora medioambiental, que no tiene nada que ver con lo suyo.

SELE: Es como que haces los trabajos y contratos para otras empresas; lo que no pueden hacer ellos.

Técnico medioambiental [Sara].

SARA: Soluciono problemas medioambientales. [risas]

Y tú [Jonjo] eres ingeniero aeroespacial. No es fácil encontrarse con un grupo de rock con este currículum. Esto impresiona.

SELE: A lo mejor más él. [refiriéndose a Jonjo]

JONJO: Pero si me conoces yo creo que una cosa compensa la otra. [Risas]

Cómo se juntan cuatro personas como vosotros —aunque no todos lleváis desde el principio, fundadores podemos decir que sois Jimi y Jonjo—, cómo cuatro personas así formáis una banda de rock, de heavy, de metal, como queráis llamarlo.

JONJO: Jimi y yo nos conocimos a través de un portal web de músicos llamado Atiza, en el que hay muchos contactos, cada uno publica dónde quiere entrar, y entrando en contacto formamos esta banda. Es verdad que pasamos por varias alineaciones, varios miembros; con cierta alineación hicimos un EP en 2018, Chronicles of a timeless end, dimos unos cuantos conciertos, pero luego llegó la pandemia y dos de nuestros miembros se fueron. Entonces, en ese momento nos quedamos Jimi, David y yo…

JIMI: Dos guitarristas y yo, y entraron las chicas. A principios de 2020 entró Sele. Yo no la conocía pero es amiga de ellos. En ningún momento habíamos pensado en cantante femenina, pero vino, lo hizo increíble, y entró en la banda. Y por último, a mediados de ese mismo año entró Sara, que venía de tocar la guitarra en otra banda, Kramp, y estaba tocando mucho el bajo y dijimos: oye, pues adelante.

SARA: Y yo siempre he estado en Rave in Fire en la sombra, porque como estamos juntos [se refiere a Jonjo] desde los 17 años, pues él tenía la banda y yo…, yo que sé, en el video clip de «Lost in a road» estuve ayudando en algunas cosas, yo estaba detrás de las cámaras. Siempre estuve ahí, y claro, cuando se quedaron sin bajista, yo ya había estado tocando un poco el bajo, pues dije: éste es el momento.

JIMI: Las dos hicieron un trabajo excelente, porque el listón estaba alto, no vamos a mentir. Grabamos Sons of a lie, se fue el otro guitarrista, David, y dijimos, los guitarristas no dan más que problemas.

JONJO: ¡Estoy de acuerdo!

JIMI: El propio guitarrista está de acuerdo [risas], y si nos formamos como cuarteto, ya somos cuarteto y así lo decidimos y así ha seguido la banda hasta ahora. La mejor alineación que hemos tenido.

 

Ahora Jimi hace una confesión a sus compañeros: cree que después de la reformulación de la banda y la entrada de Sele deberían haberse cambiado el nombre. Los demás se quedan un poco pensativos. Piensa que habría sido una forma de desmarcarse de lo que habían hecho antes, aunque el resto duda.

 

JONJO: Sí es verdad que hay bandas que tienen cambios tan grandes que dicen: a partir de ahora, pese a que mantenemos material pasado, vamos a cambiarnos el nombre. Pero tampoco llevábamos tanto hecho, entonces… no nos conocía demasiada gente. Nos dimos a conocer realmente con el Sons of a lie.

Y el sonido no es muy diferente en este disco nuevo con respecto al anterior [aunque Jimi en realidad se refería a antes de Sons of a lie]. Lo digo porque hace poco hablé con Wildhärd y ellos, que hacían heavy metal y han pasado a hacer hard rock, rock melódico, sí que sentían la necesidad de cambiarse el nombre porque no se sentían identificados con él.

SARA: Pero el cambio de nombre decías de Chronicles of a timeless end a Sons of a lie ¿no?

JIMI: Yo digo del EP al Sons… Sobre todo el cambio en la voz… [Se comprueba que aquí la había liado]

SARA: Y el sonido es diferente, porque se grabó en otro sitio.

JIMI: Claro, el EP fue una toma de contacto entre los miembros, con el género, estábamos comprobándonos. Sons of a lie fue un tiro mucho más certero. Por eso decía que en aquel momento un cambio de nombre podría haber venido bien.

SARA: Entre éste y Square One hay mucha más coherencia.

JIMI: Además Wildhärd son amigos nuestros, tocamos con ellos a finales de este mes, y esto lo hemos hablado también, y una de las razones por las que se cambiaron el nombre es porque los confundían con un tributo a Iron Maiden.

Eso me dijeron, sí. Os lo iba a preguntar más adelante, pero ya que ha salido el tema, por qué decidisteis quedaros sólo con una guitarra y si se nota mucho a la hora de trabajar contar con una sola guitarra.

JONJO: Bueno, de verdad que me gustaría reiterar el peso del argumento de que los guitarristas dan muchos problemas. Tampoco quiero denostar a los otros miembros, que he compartido con ellos una cantidad de cosas infinita. Pero sí que es verdad que yo, como público, estoy viendo a muchísimas bandas heavies, y aquí sí que voy a decir una opinión que puede ser un poco impopular, que en el noventa por ciento de las bandas el segundo guitarrista sobra, porque está haciendo exactamente lo mismo [remarca estas palabras], y en una mezcla que estás escuchando en un bar con mogollón de reverberación, con mogollón de ruido, en una sala que no es óptima a nivel de acústica, que está no sé quién por aquí hablando con el colega y demás… Dos guitarristas haciendo exactamente lo mismo no añaden más que confusión, en mi opinión. Mientras que en muchas bandas que ves que van sólo con un guitarrista hay mucha más claridad y un tiro mucho más certero en lo que se quiere transmitir. Creo que pocas bandas le sacan de verdad provecho al ser dos guitarristas. Bandas que a lo mejor pueden armonizarse mucho, que pueden hacer juegos entre uno y otro, unas preguntas-respuestas muy bonitas. En la mayoría de bandas, opino que sobra. Simplemente es una herencia de Maiden de Judas, de Thin Lizzy, que fueron los que más popularizaron esto, que se armonizaban en algún momento y demás, pero de verdad que creo que sobran.

¿En qué ha afectado? Pues que por supuesto me ha otorgado más control. También yo llevo estudiando producción ya diez años. A partir del Chronicles… ya en pandemia, cuando estuvimos haciendo el Sons… decidí autoproducirlo yo. Entonces quieras o no el ser el único que tiene que tomar esa decisión, el que puede tomar ese control de todo el tema de las guitarras, el tema melódico, armónico y demás me dio mucha más facilidad para componer.

Una cosa es componer y otra es el directo, porque tú haces muchas dobles guitarras y eso en el disco.

JONJO: Ahí no creo que haya que ser necesariamente coherente entre directo y estudio. A mí me gusta muchísimo cuando una banda me sorprende en estudio con unos arreglos que, aunque no lleven en el directo, luego en el directo sabe salir con exactamente lo que tiene que tocar el guitarrista para que suene bien. Me parece bien. Yo no espero lo mismo.

JIMI: Y que el directo aporta también una imagen, una energía, una comunión que, aunque no es exactamente la armonización de la tercera en este solo tal nosecuantos, al final en el directo estás transmitiendo una energía, hay un factor visual que no tiene que regirse exactamente por los límites del estudio. El directo además es un producto imperfecto, en el directo hay fallos, es un producto humano, en el disco no, en el disco está todo perfecto. Para mí son productos muy distintos, y entonces entiendo perfectamente lo que dice Juanjo.

SARA: Y tienes más recursos en el estudio aparte de las guitarras que armonicen.

JIMI: Los teclados, los trucos…

SARA: Y luego se adaptan cosas para el directo. Por ejemplo el Sons of a lie fue concebido con dos guitarras, poco después de sacar el disco el otro guitarrista se fue, y claro ahí nos quedamos: ¿cómo adaptamos este disco concebido para ser tocado en directo con dos guitarras con sólo una? Y ahí hubo cosas que cambiaron, hubo bajos que cambiaron bastante como para llenar más… No concebimos que tenga que ser igual el directo y el estudio, la cosa es que en directo transmita esa energía y ya está.

Nunca he compartido eso de que «¡suena igual que en el disco!» sea una virtud.

SARA: Puede serlo, pero puede tener otras virtudes.

JIMI: Lo ideal es que suene igual o mejor. Pero si suena peor… ahí…

Voy a plantear algo que luego quiero retomar al final: cuando una banda lleva diez años no es un capricho, es una decisión. ¿Cómo se lleva eso de tener una banda durante diez años como alternativa… o como trabajo secundario? Porque no es una afición, es un trabajo al que le dedicáis muchas horas.

JIMI: Hay días y días.

JONJO: Yo creo que la única consecuencia que puede haber es que, por ejemplo, la relación que yo pueda tener con este señor [refiriéndose a Jimi] es como un matrimonio.

JIMI: De hecho, alguna vez he estado hablando por teléfono con él o por videollamada, y me ha llegado mi pareja y me ha dicho: qué, estás hablando con tu novio ya. [Se ríen todos con complicidad]

SELE: Es que al final, yo siempre lo digo: una banda es como un poliamor. Somos unos cuantos miembros que tenemos que coordinarnos y hacer que la máquina funcione.

SARA: Hay un compromiso, un proyecto de vida común.

JIMI: Y luego en el ámbito puramente individual, pues sí que es cierto que tienes que trabajar unas cosas, tienes que dedicarle tiempo, tienes que dedicarle dinero, muchas veces te trae muchos quebraderos de cabeza que a veces dices pa qué, pero otras veces te trae unas alegrías brutales. Si seguimos aquí es porque la balanza compensa. Para nosotros, que nos llamen para tocar en otra ciudad, nos paguen, no mucho pero nos paguen, y no nos cueste dinero, demos un concierto, nos hagan la pelota una barbaridad y nos inviten a unas copas, a mí me parece un planazo, no sé [risas].

SARA: Al final nosotros, antes que banda ya éramos amigos. Para nosotros irnos un fin de semana a tocar a otra ciudad fuera es como que nos paguen un fin de semana con los colegas.

JIMI: ¡Burgos! Burgos fue uno de los mejores planes que he tenido en los últimos años, cuando nos llamaron para tocar en el Zurbarán. ¡Fue la hostia, fue la hostia!

SELE: Pero yo creo que ese punto que ha mencionado Sara es importante, porque hay bandas y bandas. Todos hemos estado en otras bandas en algún momento, y yo creo que podéis estar de acuerdo conmigo en que cuando previamente se es amigo, es mucho más agradable.

JIMI: Aquí lo importante es que somos una banda muy de amigos, y eso hace que sigamos juntos. Si fuésemos una banda de gente que no se soporta probablemente no seguiríamos juntos.

SELE: O sí pero no sería igual de agradable.

JONJO: Es cierto que hay un componente difícil de llevar, pero a la larga yo creo que merece la pena. Y es que, efectivamente, con nuestros trabajos diarios, como no nos dedicamos a la música, la compatibilización es difícil. Y hay que sacar tiempo, hay que sacar energía, hay que sacar dinero, hay que pedir vacaciones…

SARA: Hay que estar estresado porque no llegas a todo…

JONJO: Efectivamente. Hay que tener muchos compromisos y saber limitar tu vida hasta cierto punto para poder dedicársela a esto. ¿A la larga? Merece la pena, para mí la vida son las misiones secundarias y para mí esta es la mejor de todas. [Se ríen y sonríen corroborando lo que acaba de decir Jonjo]

Es verdad, porque para vosotros es un sacrificio pero también es un regalo.

SARA: Luego recoges frutos.

Y nosotros. Cuando veo bailar a alguien o veo tocar a alguien digo: te está haciendo un regalo, te está ofreciendo algo suyo para lo que se sacrifica un montón y te lo está ofreciendo para que tú lo disfrutes.

Bueno, habéis fichado con High Roller Records. ¿Cómo ha sido eso? Porque eso ya mola mucho ¿no?

JIMI: Hicimos una lista de posibles sellos a los que tirar la caña una vez que ya teníamos hecha la mitad del disco, ya teníamos unas demos para enseñar, e hicimos una lista en orden de prioridades, de lo más top hasta lo menos interesante. Entre las cinco primeras estaba High Roller. Tiramos caña a esas cinco primeras…

SARA: Hombre, también tiramos a algunas menos factibles. [risas] O sea, yo creo que a Nuclear Blast le tiramos, pero claro, top cinco si cuentas Nuclear Blast…

JIMI: Sí claro, pero entre esas cinco estaba Nuclear Blast, estaba Metal Blade, pero también estaba High Roller.

SARA: De las cosas más factibles que Nuclear Blast, era de las favoritas.

JIMI: Nos sorprendió muchísimo cuando de repente nos escribió el bueno de Phil, con quien he hablado un montón y es un encanto de tío, y dice: hey, qué pasa, mi jefe me ha dicho que contacte con vosotros para sacaros un nuevo disco. Y fue como… me he tirado un triple desde la luna y ha entrado en la cancha del barrio… [nos partimos de risa] ¡De puta madre! Y fue un subidón… Está siendo un gusto trabajar con ellos, nos lo han puesto superfácil, hemos tenido contratiempos, el disco se ha retrasado por cuestiones laborales y personales, nos han dicho no os preocupéis, tomaos el tiempo que necesitéis, haced un buen disco. Creo que les ha gustado mucho y estamos muy muy contentos.

¿Qué esperáis de esa relación con el sello? Por supuesto os proporciona muchísima más repercusión internacional ¿no?

JIMI: Ahora mismo nos están haciendo bastantes críticas, bastantes reviews en el centro de Europa. Ya hemos tocado en Alemania, pero sería estupendo si pudiésemos implementar un poquito los conciertos por Europa. Yo creo que es lo que más me interesa ahora mismo.

En cuanto a la producción, de la que te has encargado tú, Jonjo, ¿prefieres hacerlo tú que contar con un productor externo que pudiese aportar algo? A veces un productor puede dirigir, aportar…

JIMI: Tenemos una virtud que a la vez es una desventaja, que yo creo que nos ha ayudado bastante, y es que no nos fiamos de otra gente.

SELE: Y tenemos muy claro lo que queremos. Y estamos todos muy alineados en ese sentido.

Tenéis muy claro cómo queríais que sonara. ¿Habéis logrado que suene como queríais?

JONJO: Tengo el orgullo de decir que sí. [Jonjo habla muy despacio, poniendo el acento con pausas donde quiere enfatizar el sentido de su discurso.] Yo en esto [se refiere a la producción] empecé hace diez años porque yo vi que a mi alrededor, la gente en España que sacaba un sonido de heavy metal era muy escasa, muy cara o tenía un concepto completamente distinto al mío. No veía que se sacara ese grano, ese tono orgánico por mucho que tuvieran un equipo carísimo que yo jamás pudiera llegar a permitirme. Yo vi que ahí había una oportunidad para poder hacer mis propias cosas. Luego aparte hay un afán de autocontrol enorme, que no te puedo negar, [al fondo se ríen sus compañeros], hay un punto obsesivo y controlador enorme, que a mí me encanta hacer mis cosas yo y que no me las toque nadie. Pero tengo el orgullo de poder decir que, a través de esa obsesión, he logrado los sonidos que más me gustaban en ese momento. Puede sonar un poco egocéntrico, pero es que en ese momento, en el Sons of a lie saqué el sonido que más me gustaba de todo y para Square One, también.

Decidme algún detalle, algún aspecto de algo que os guste especialmente del sonido que habéis logrado.

JIMI: A mí me gusta que suena muy equilibrado. Es un sonido bastante moderno, es un sonido de heavy metal del siglo XXI, está bastante comprimido, está todo bastante en primer plano, el equilibrio que tiene me parece muy bueno. No suena para nada como el metal de los ochenta, que también tiene sus virtudes, permite más dinámicas y tal, esto en cambio nunca hay un instrumento que se apaga, porque de repente entra la voz y dejas de oír el bajo.

JONJO: Sí, por decirlo de otra forma, creo que en las producciones ochenteras se consigue un grano y una textura que se han perdido, sin embargo en las producciones actuales se ha conseguido que, de alguna forma, todos los instrumentos tengan una claridad muchísimo mayor que la de los ochenta. Creo que lo que hemos conseguido es tenerlo todo, y eso es muy difícil. Porque una cosa a veces compite con la otra. El tener un tono orgánico, el tener una textura, el poder transmitir a través de la dinámica y tener impacto y claridad van contrapuestos, y creo que hemos logrado un punto de equilibrio muy fino.

SELE: Hay una cierta compresión pero yo creo que no cansa. No es como otros grupos que dices ¡buah qué canción más explosiva!, pero no puedes escucharte un disco entero porque te acaba aturullando. Yo creo que Rave in Fire tiene un equilibrio muy bueno.

JONJO: Claro, hay muchos discos modernos que, efectivamente, tienen un impacto enorme, pero a través de ciertas técnicas de producción que facilitan muchísimo la producción, como puede ser el uso de samplers, el uso de plugins que te pueden facilitar esta dinámica, explosividad y presión sonora, hacen también que sea una escucha que lleve mucho más a la fatiga auditiva.

JIMI: Eso pasa mucho con el metal extremo moderno. Hay bandas que tocan espectacularmente bien y tal, pero sí que es cierto que tú ves la onda de sonido y es una línea constante.

JONJO: Es un ladrillo.

JIMI: Es un ladrillo. ¿Dónde está la dinámica? Hace falta un poquito, tanto en la composición como en la producción, es algo que se entremezcla, hace falta un poquito de juego para que el estribillo resalte frente, a lo mejor, al puente, para que el solo se luzca, para que haya diferentes impactos auditivos, que apelen y no te cansen de escucharlo.

Lo iba a sacar luego, pero os vais adelantando a todo lo que tengo preparado. Iba a decir eso, que una de las cosas que también ayuda a que el disco te atrape es, no solamente el sonido sino la estructura de las canciones, que hay montón de cambios de ritmo, montón de dinámicas, pero que no se ven forzadas sino que son muy fluidas, muy naturales. A mí me gusta porque te obliga a estar pendiente de la canción todo el tiempo, no es a piñón fijo, como pasa muchas veces con el heavy clásico.

SELE: No te aburre, no es canción de fondo.

JONJO: En producción hay dos fuerzas contrapuestas. Una de ellas es que si le metes demasiados cambios al oído, nunca te llegas a acostumbrar y nunca te llegas a asentar, no puedes realmente fluir en esa sección, pero si esa sección se alarga eternamente al final te aburre. Entonces siempre hay un equilibrio que tienes que encontrar dentro de ti para trasmitírselo a los demás.

Bien pensado.

JONJO: Pues ha salido de forma bastante natural.

SARA: Nos gusta tener un puntito original también. Esto nos suena demasiado típico, vamos a ver cómo podemos darle un poco de gracia.

JIMI: Y nos gusta ponernos a prueba también,

Es mucho más exigente también ¿no? A nivel técnico, hay que estar mucho más compenetrados…

JIMI: Pero llevamos tanto tiempo, llevamos también muchos años tocando individualmente. Ha salido de una manera tan natural que echo la vista atrás y me sorprende. Suena bastante flipado, pero es que no te creas que las canciones han tenido un pensamiento supersesudo de cada sección, ha salido muy muy fluido. Ha sido muy natural, y muy bonito, porque cuando te salen de una manera tan fluida y tan guay las canciones…

SELE: Yo creo que es lo que funciona al final ¿no?, lo que te fluye en ese momento.

JONJO: Y a nivel de producción hay también ese equilibrio muy bueno entre que la composición es muy fresca, pero sin embargo en la producción hay detalles muy sesudos. Esos detalles sesudos no te van a hacer que la composición deje de ser fresca, porque es como la hemos sacado nosotros de nuestro corazón, en el momento se han hecho muchas de ellas, son improvisaciones…

JIMI: Totalmente.

JONJO: …pero luego esas improvisaciones las puedes meter en el estudio y puedes decir: vale, aquí voy a empezar a meter capas, aquí voy a captar al oyente con este sonido o con ese otro. Es lo que te he dicho antes, yo creo que lo tiene todo. Tiene la frescura y el componente sesudo.

Os han comparado con Chastain, que está guay, pero a mí me remite, además de a ese metal técnico de los ochenta, me suena mucho a los dos primeros de Warlock, a Loudness… y me suena mucho a Racer X en muchas partes.

JIMI: ¡Gracias!

«Speed and rave» suena mucho a Racer X y me mola un montón. Y sobre eso os iba a preguntar, sobre las referencias, os lo habrán preguntado muchas veces, y estaréis cansados de que os lo digan, pero es que sin referencias no sé de dónde sales. Hay grupos jovencitos que tocan pero que no escuchan apenas música. Tener referencias es positivo, supongo que te pones a tocar porque te gusta escuchar música. Y luego también me suena, cuando canta Sele, mucho a Hellïon.

SELE; Es algo que me halagó mucho cuando leí tu crítica porque yo sí que encuentro una similitud, sin haberlo planeado, y que normalmente la gente me compara con Doro, que también me halaga muchísimo, por supuesto. Pero que mencionaras a la cantante de Hellïon…

SARA: Es que es menos conocida que Doro. Lo que me llama la atención es que nos comparan con bandas de chicas. En realidad, a nivel musical no tenemos por qué parecernos a un grupo de chicas, excepto por la voz.

JIMI: Que nos digan que nos parecemos a Vixen. Es que hay gente que no tiene ni puñetera idea de música.

SARA: Dicen: un estilo de heavy metal es que tengan chicas. Que tenga chicas no es un estilo, es una característica.

JIMI: Tú me dirás en qué se parece Rave in Fire a Jinjer o a Arch Enemy.

Desde luego Vixen es lo último que se me ocurriría.

SARA: Pues nos han comparado.

JIMI: A mí me parece una comparación mucho más certera compararnos con Loudness o con Racer X que con Vixen. Independientemente de quien cante.

SARA: Y sobre lo que decías de las referencias también, yo creo que una cosa muy guay que tenemos es que los cuatro somos bastante eclécticos musicalmente, y no nos da miedo nada. Nos encanta el heavy metal a todos pero no somos puretas de yo sólo escucho heavy metal, y yo creo que eso se nota al componer. A veces sacamos recursos que no vienen del heavy metal y los metemos así un poco disimulado.

JIMI: Has nombrado antes «Speed and Rave». Por ejemplo, la estrofa de «Speed and Rave» yo creo que es un muy buen ejemplo de esto, porque tú aíslas la voz y podría ser perfectamente una canción de bossa nova o de soul. El ritmo de la batería y del bajo es drum & bass, es como música electrónica tum-pá tututupá, y la guitarra está haciendo un arreglo muy sencillito…

JONJO: Bueno yo ahí estoy haciendo lo más clásico de todo, rollo Van Halen.

SARA: A mí me han dicho que mi bajo de esa canción parece el del Crash Bandicoot, que es un videojuego. [Se vuelven a partir de risa, sobre todo Sara.]

JIMI: Sin dejar de ser heavy metal sí que se notan texturas distintas. A mí la voz de esa estrofa me pirra, me parece puro soul. Se nota que a Sele le encanta Aretha Franklin y todas estas referencias clásicas.

Rave In Fire entrevista

A lo mejor no se percibe al escucharlo pero al componer sí, es muy guay. ¿Hay alguna canción que os haya costado más completar, que se os haya atascado?

SELE: «Square One» era una canción que es la más compleja y nos costó adaptar los cambios…

JIMI: También es que la voz la hice yo…

SARA: La letra.

JIMI: Y la línea vocal.

SELE: Pero no toda, porque hay parte mía improvisada también.

JIMI: Sí, sí.

SELE: Es que es una canción muy larga, es un Frankenstein, y en ese Frankenstein nos costó un poco encajarla.

SARA: Pero luego nos gustó el resultado, no nos esperábamos que quedara tan bien.

JONJO: El puente de esa canción es una propuesta también bastante ecléctica…

SARA: Un poco progresiva.

JONJO: Un poco progresiva, sí, con un sintetizador por ahí que va sonando por los lados, una voz que suena muy baja, susurrada, cosas un poco distintas que efectivamente cuestan un poco más porque no cuelan en la fórmula tradicional.

SARA: Esa es la gracia.

JONJO: Hemos apostado por ello.

¿Y una con la que os hayáis quedado especialmente satisfechos?

SARA: Pues yo creo que «Speed and Rave» era una canción que al principio era como …bueno, y luego la terminamos y, sobre todo, la tocamos en directo, y dijimos ¡hostia qué guapa! ¿Qué ha pasado aquí?

JIMI: Es muy enérgica, es muy punki.

SARA: Nos sale muy bien en directo, tiene una energía muy chula. [No es difícil dejarse contagiar por el entusiasmo con el que se refieren a sus canciones, cuánto disfrutan hablando de ellas. Pocos síntomas tan fiables de que hay algo especial ahí.]

 

Tenemos después un pequeño —y apasionado— debate, como buenos aficionados, sobre de dónde viene la inspiración para componer, las influencias —conscientes y no conscientes— y sobre las llamadas bandas tributo. Ellos saben que no han inventado nada pero están orgullosos de aportar algo diferente y de sonar a ellos mismos a pesar de ello. Hablamos sobre la originalidad y la innovación.

 

Tampoco sé por qué hay que ser siempre original. Me parece igual de difícil hacer algo como lo que hacéis vosotros, que es reconocible, y hacerlo bien.

SARA: A ver, yo creo que a veces por no sonar a grupos supermegaclásicos clavando el sonido hay gente a la que no le gusta, uy qué raro suena que no se parece a nada de lo que ya conozco. La gente que es muy muy pureta del heavy metal superclásico, escucha un tema nuestro y a lo mejor no le gusta, porque no suena a lo que está acostumbrado. Pues eso nos puede pasar, por meternos en derroteros un poco…

SELE: Pero es lo que sacrificas por ser honesto al final, porque cuando tú creas sacas una parte de ti mismo, y a eso yo creo que no queremos renunciar ninguno, y de ahí que salga esa originalidad.

Porque uno no hace música para complacer a los demás ¿no?, primero lo hace para uno mismo, supongo.

SELE: Ambas.

JIMI: Ambas cosas. Yo creo que hay que hallar un equilibrio, sobre todo de cara al directo. Quizás en la composición y en la creación de un disco sí que haces una cosa más introspectiva, en plan lo que me gusta a mí y ojalá les guste a los demás, pero de cara al directo sí que hay que hallar un equilibrio entre lo que te gusta a ti y lo que el público demanda.

SELE: Yo te voy a matizar, porque cuando yo estoy en fase de composición, más que pensar en lo que le puede gustar al otro, al público, es cómo puedo conectar con él. Yo quiero transmitirte una cosa, cómo puedo llegar a ti. ¿No? Y habrá partes en las que haré lo que me salga de las narices y en otras diré: aquí quiero cogerte la mano y quiero llevarte a un sitio.

SARA: Cómo puedo captar tu atención para que sientas lo que yo siento…

JIMI: Y que veas lo que yo veo…

Tenía esta pregunta anotada. Me la he saltado porque no sabía si se iba a dar la situación, pero me lo habéis puesto fácil. ¿Cuándo un músico toca, qué quiere transmitir? [Se produce un silencio de un par de segundos y aparecen unas sonrisas dubitativas y alguna risa nerviosa. Sele dice «jo» y Sara, sonriendo y en bajito, «muchas cosas».]

JONJO: Precisamente la música te permite transmitir aquello que las palabras no pueden. Porque es algo muchísimo más visceral, es algo que no pasa por la mente racional. Entonces, lo que sientas.

SARA: Claro, exacto. Depende del momento, en cada momento será una cosa. El reto es saber llevarlo a los recursos musicales adecuados…

JONJO: O al revés: que los propios recursos musicales te sorprendan con las sensaciones que te están provocando. Muchas veces tú no vas con la idea premeditada de yo quiero transmitir eso, entonces voy a tocar equis, no. Yo estoy tocando y de repente me sorprendo a mí mismo con algo que he sentido, entonces lo voy a transmitir.

SARA: Sí, tal cual.

SELE: Es bidireccional, los dos caminos.

Y desde el otro lado igual. Recuerdo una vez que llevaba un tiempo un poco desanimado sin saber muy bien el motivo, estaba escuchando música clásica y puse una pieza para piano de Beethoven y, de repente, dije: ostras, eso es lo que me pasa. La música había expresado lo que me ocurría.

SELE: Es que al final todos sentimos lo mismo ¿no? Todos sabemos lo que es la tristeza, la alegría, la pérdida, la euforia. Entonces, al final, cuando tú estás creando algo, es algo que viene de ti pero sabes que puede conectar con alguien, porque eso lo has sentido, ese instante lo has sentido, y te conecta en ese momento.

[En ese instante, alguien que está en el mostrador de la barra de la entrada a los locales de ensayo lanza una risa estridente, larga, que rompe el momento especial que se había creado en el que estos artistas están tratando de explicar algo que ha generado miles de páginas a lo largo de la historia. Gracias por ese momento. Al mismo tiempo parece que el risueño nos avisa de que hay que cambiar de tema, aunque no del todo.]

Hablemos un poco más del disco. Algo que me gusta mucho son esos dibujitos que haces de guitarras dobles, que suelen salir al final de los solos o al final de la canción. ¿Es algo premeditado o sale también improvisadamente? Mola mucho porque son esas melodías que se te quedan.

JONJO: Bueno, eso pertenece al mundo de los arreglos. Y los arreglos muchas veces son elementos que van surgiendo con la escucha. Entonces, lo que tienes que hacer a la hora de escuchar tu composición, que al principio puede estar en bragas y luego dices: qué puedo hacer para transmitir aún más. Vale, pues aquí molaría que hubiese una tercera, aquí voy a meterle un palancazo, aquí voy a meter un sintetizador, que no tengo un sintetizador en directo, pero es lo que quiero transmitir en este momento y ahora mismo la guitarra no me lo está aportando. Una voz de Sele, que obviamente Sele solo hay una, pero en el disco puede haber cincuenta, ¿por qué no? El mundo digital no nos limita.

En los solos, ese momento que yo llamo «Maniac», escuchando el primer disco ¡también lo haces! ¿En «Bite the fire» puede ser? [Mi perjudicada cabeza me hizo decir en ese momento *Bite the bullet; sería por la película de Richard Brooks que tanto me gusta. ¿Eh, cuál? ¡Ah, «Bite the fire»!]

SARA: ¡Totalmente!

JONJO: Eeeeeh… Uf… ¡Buah! [Nos reímos mucho viendo los gestos que hace Jonjo]

SARA: ¡Estás en bragas, Juanjo! [Más risas aún]

JONJO: Me gusta esa canción, pero yo no sabía que eso era una referencia mía hasta que alguien me dijo: oye, esto se parece a esto. No era consciente de ello.

JIMI: Pero ¿a cuál, a cuál?

SELE: Sí, al solo de..

De Michael Sembello.

JIMI: ¿She’s a maniac, She’s a maniac? ¿En qué momento se parece?

[Se ponen a tararear esas primeras notas del famoso solo.]

SARA: A ver, son unas notitas.

JIMI: ¡Ah, vale! Son cuatro notas.

SARA: Recuerda, es verdad.

Pero quiero decir, que a lo mejor te gusta entrar con esas notas.

JIMI: En ese solo ¿sabes lo que encaja perfectamente? La melodía del «Careless whisper» [la canción de George Michael]. De hecho, tenemos un vídeo en Instagram… metes la melodía de «Careless whisper» en el solo de «Bite the fire» y queda perfecto.

SELE: Ésa es la demostración perfecta de lo eclécticos que somos.

SARA: Y de que todo está inventado. De que por muy originales que queramos ser, al final «Careless whisper» encaja en cualquier parte.

JONJO: Y que luego hay gente que te dice en plan: ésta es tu referencia. Ah, porque tú lo digas, porque no lo he escuchado en mi vida.

SELE: ¿También te ha pasado eso?

JONJO: Obviamente.

SARA: Yo creo que eso les pasa a todos los músicos.

Y a lo escritores les pasa también. Les preguntan si se han visto influidos por tal o cual título, que es algo que se nota, y dicen que no lo han leído en su vida.

¿Qué pensáis que ha mejorado Square One con respecto al anterior? O en qué habéis avanzado.

JIMI: Yo creo que ha mejorado mucho la producción, obviamente. De hecho, corrígeme si me equivoco, Jonjo, hay una diferencia sustancial, y es que el Sons of a lie fue un disco que se abandonó, en plan hasta aquí dejo de producir, y Square One se terminó, este disco está terminado. Siempre se dice que los libros, los cuadros, las grandes obras de arte no se terminan, sino que se abandonan, porque puedes rizar el rizo hasta el infinito. En cuanto a la composición, para mí ha sido un viaje mucho más bonito. Para empezar porque se ha concentrado mucho más en el tiempo. Han sido dos años de trabajo, aunque hubiese ideas previas se ha concentrado en dos años, y ha sido un proceso muy bonito de composición. Nosotros hemos mejorado como instrumentistas y hemos mejorado en compenetración. Este disco, Square One, está concebido para una guitarra y no para dos, y en eso ha adquirido mayor protagonismo la batería y el bajo, eso se ve clarísimamente [sus compañeros asienten]. Entonces creo que ha sido un disco mucho más completo en todos esos aspectos. Sons of a lie fue un disco, aunque también muy bonito de hacer, pero fue un disco que se hizo primero con un cantante, luego con otro, luego con otra, entre medias no teníamos bajista, tardamos tres años en hacerlo… Fue un disco muy caótico y con mucho quebradero de cabeza. Se nos fue un guitarrista justo después de terminarlo. Square One ha sido como mucho más fluido, mucho más normal. Y ha sido muy guay, muy muy guay.

SELE: Yo además he experimentado una mejora sustancial en mi técnica, he ampliado mi registro, y eso a mí también me ha facilitado mucho la vida y me ha hecho disfrutar mucho del proceso de Square One.

Aunque es un disco complejo en las estructuras, en la composición, es muy inmediato. A la primera escucha ya se te queda, pero al mismo tiempo, cuanto más lo escuchas vas descubriendo muchos detalles. Quizás esa inmediatez tenga que ver con lo que acabas de decir, que está hecho con más alegría, más confianza, no sé.

JIMI: Puede ser, puede ser. Realmente, si es un disco que entra fácil o difícil lo tendrán que decidir otros, pero sin duda la forma en que se ha hecho debería invitar a ello. Es un disco que, aunque tiene mucho detalle, nunca se pierde el foco de lo que es importante. Eso hace que tenga matices complejos pero que las melodías o la esencia de las canciones sean simples y por eso se te queden.

«Dark poison», la primera canción.

SARA: Es mi favorita.

JIMI: Yo creo que también.

SARA: Me encanta, me encanta.

JIMI: De tocar no, pero de escuchar sí.

SARA: Al principio me parecía un poco difícil, pero ahora que la tengo más practicada me encanta y, no sé, es que me gusta muchísimo.

Eso me parece muy curioso. ¿Tienes una percepción diferente de escuchar tu propia canción a tocarla?

JIMI: Absolutamente. Tomas distancia. Yo cuando escucho una canción mía, obviamente teniendo en cuenta que las has hecho tú, la tienes como oyente.

Eso es difícil.

JIMI: A mí no me lo parece. Sobre todo si hace tiempo que las he hecho o no las he tocado recientemente, tomo cierta distancia y la aprecio como oyente. «Dark poison» es la canción más difícil de llevar al directo que tenemos, va a ser un reto, y es posible que sea una canción que quede mejor en estudio que en directo.

SELE: Yo difiero.

JONJO: Yo difiero completamente.

SELE: Y además, para mí esa canción, frente a otras, es un paseo. Compárame «Untiring eagles» con «Dark poison».

SARA: Claro, depende de cada instrumento para unos será más difícil…

JIMI: Para mí es un dolor de huevos. [Estallamos en risas.] Aprecio mucho cómo suena, y me encanta esa canción, pero tocarla es duro.

SARA; Es lo que dices de separar la percepción de tocarla a escucharla. Hay canciones que dices, joer que me encanta escucharla, pero te pones a tocarla y hostia, qué difícil. No la disfrutas de lo difícil que se te hace o de que, yo qué sé, a lo mejor es aburrida de tocar.

JIMI: Igualmente, hay pasajes simples en el disco que pueden resultar aburridos de tocar. Por ejemplo, yo me aburro un poco tocando «Witches’ hell». ¿Es una mala canción? En absoluto.

A mí me encanta.

SELE: A mí me encanta.

SARA: El bajo es más simple que un botijo, pero luego sé que escuchándola tiene gracia.

JIMI: Y luego hay canciones que tienen un equilibrio bastante perfecto entre lo mucho que me gusta escucharla y lo mucho que me gusta tocarla. Por ejemplo en «Untiring eagles», «Speed and Rage» o «Square One» incluso, son canciones que las disfruto muchísimo como oyente y como intérprete.

Hablemos un momento del videoclip de «Still standing». Tiene elementos del cine de terror. ¿Cómo se os ocurrió?

JIMI: Esa idea se me ocurrió a mí diciendo: oye ¿y si torturamos a la cantante?, que siempre está bien. Quería que tuviera una historia, no sólo la banda tocando, que eso ya lo hemos hecho. Y se me ocurrió, porque es una canción que habla de luchar contra tus demonios, de seguir pese a las adversidades y demás, pues hacer esa historia en la que un torturador tortura a la cantante y al final el torturador, oh sorpresa,…

Eres tú mismo.

JIMI: No quería hace espóiler, pero bueno. Les gustó, llevamos la idea a Cultural Dogs, que son una gente estupenda, sabíamos que ellos tenían muchas referencias del cine de terror. Cultural Dogs lo lleva Juli Bazooka que es el cantante de Crisix. Había visto vídeos suyos y sabía que iba a captar perfectamente la esencia del vídeo. Nos fuimos a Barcelona. Detalle curioso: es el primer producto de Rave in Fire en el que Juanjo y yo nos hemos dejado sorprender. En el momento de la grabación de la tortura él y yo no estábamos presentes, nos fuimos del estudio a comer.

SARA: Se supone que la torturadora es Sele, pero a la hora de grabar la que estaba detrás la máscara era yo. Ellos no supieron nada de lo que se había grabado ahí.

JIMI: Claro, y esto que decíamos de tener un control obsesivo sobre la creación…

A ti te podía haber dado un ataque [le digo a Jonjo]

JONJO: No, afortunadamente voy aprendiendo con el tiempo.

JIMI: El resultado nos ha encantado, es increíble lo bien que actúa Sele, qué bien pegas tú [Sara] hostias…

¿Cuál es vuestra educación musical como aficionados, como oyentes?

JIMI: Pues a través de mi padre y de mi hermano. Mi padre es muy melómano, más orientado hacia la música clásica, el jazz, primeros inicios del rock. Luego mi hermano me introdujo en el heavy, en el rap, que a mí también me gusta mucho. Y luego ya aprendes a investigar por tu cuenta.

SELE: Yo igual, mi familia, en casa, mi padre es muy melómano. Mi padre es más jazzero y más de soul, de ahí que también me guste ese género. Luego también es rockero, no heavy, el heavy ya lo descubrí yo por mi cuenta. En mi casa se ha escuchado absolutamente de todo.

SARA: En mi casa mi familia no es muy musical y mucho menos metalera, pero a mí siempre me ha tirado mucho la música, aunque fuera la flauta del cole ya era ¡buah, cómo mola esto! Lo poco de música que iba llegando a mi vida desde pequeña lo iba cogiendo con muchísimas ganas. Y ya de preadolescente, incluso en Los 40 principales ponían rock, aunque fuera Bon Jovi o Evanescence, y a partir de ahí es como ¡buah, cómo mola esto!, y vas tirando del hilo por emule, por tu cuenta, por lo que sea y al final llegué, me metí de lleno de adolescente por mí misma.

¿Y empezaste a tocar ahí?

SARA: Sí, bastante pronto, como con quince, dieciséis años.

JONJO: Mi familia no es especialmente musical, pero encontré de pequeño varios casetes de Mozart, varios cd de Chopin y unos vinilos de Pink Floyd de mi padre. Entonces empecé a tocar el piano en el conservatorio con once años, y luego ya pillé la guitarra cuando quise ligar con una chica.

¿A las clases de piano te apuntaste tú o fue lo típico de vamos a apuntar al niño a clases de piano?

JONJO: Me regalaron un teclado digital, un Casio de estos que no tienen absolutamente nada más que el sonido y tal, y empecé a usarlo tanto que dijeron: vale, venga, vamos a apuntarlo a clases.

SARA; Di quién era esa chica.

JONJO: Ah, vale, vale.

SARA; Es que nosotros, cuando empezamos a salir fue tocando juntos.

JONJO: Sí, sí, sí, sí. La primera banda que tuve fue con ella, la primera vez que he tocado con alguien fue con ella, y he crecido con ella musicalmente.

JIMI: Rave in Fire en el fondo es una preciosa historia de amor.

SELE: Es un poliamor, lo que os digo.

Cómo es ser músico, aunque no seáis profesionales; bueno, sois profesionales pero no os pagan por ello, vamos, no vivís de ello. Es decir, que es más que una afición pero no llega a ser una profesión única.

SELE: Es una vocación.

JIMI: Yo no me considero en absoluto músico profesional, y lo considero verdaderamente una afición. Me lo tomo muy en serio pero es un hobby, un hobby al que le dedico mucho tiempo. ¿Cómo lo compagino? Pues igual que mucha gente juega al golf o tiene hijos, pues yo tengo una banda.

SELE: En mi experiencia, lo que mejor se me da en la vida es lo que no se valora, que es el arte. A mí se me da bien pintar, se me da bien cantar, se me da bien actuar…, todo eso se valora fatal. Yo tengo claro que es algo que me gusta hacer, necesito transmitir, necesito sacar eso, entonces lo experimento en parte como Jimi, es una afición, es una vocación, la vivo como una profesión, pero tengo claro hasta dónde llego. Es un trabajo que lo haces porque quieres, porque el beneficio, el beneficio económico, vaya, no es. Hay beneficio de otro tipo.

SARA: Yo por una parte tengo la sensación de que es una pena no estar dedicado a tiempo completo a esto, como otras bandas que pueden dedicar muchos más recursos a esto, pueden hacer cosas más chulas que nosotros a las que no llegamos porque tenemos un trabajo de ocho horas y no da tiempo a todo, pero por otra también me alegra tener mi trabajo que, a lo mejor me gusta menos que la música pero también me gusta y me paga las facturas, y así soy completamente libre, de mi corazón, de dedicarme a la música porque quiero, porque lo he elegido y no porque lo necesito para comer, y eso para mí es muy importante.

Es un planteamiento muy sabio.

JIMI: Yo lo he pensado en algún momento, porque sé que a otras bandas les ha pasado, que a lo mejor consiguen un éxito suficiente como para subsistir [subraya esta palabra] de la música, y es algo que da muchísimo vértigo, lo dijeron Angelus Apatrida en una entrevista. En el momento en el que conviertes una pasión en una profesión, no es sólo que lo vas a pasar mal porque esto es muy difícil, y un concierto que dejas de tocar porque te rompes un brazo, es un mes que a lo mejor no pagas la luz. A mí me daría vértigo pensar, y casi mejor que no llegue, si llega el momento en el que Rave in Fire consigue el suficiente éxito como para subsistir. Me da un poco de miedito, la verdad.

JONJO: Yo creo que, además, se denuesta muchísimo el término amateur, que viene del francés ‘amador’, que es el que ama lo que hace. Creo que, inevitablemente, el paso a la profesionalidad, el paso a que esto sea tu sustento, lleva a que tengas que hacer cosas que no te gusten, y para mí esa prostitución de la música es algo que no me gustaría. Me lo he planteado muchísimo, por supuesto, y de hecho he apostado por ello algunos años, pero no es para mí actualmente, creo que me quedo con lo de Sara, prefiero tener un trabajo de día y por la noche cambiar de identidad y cubrir todo lo que quiero hacer en la vida.

Quería terminar con algo así. En muchos suplementos culturales hacen unos cuestionarios a artistas (escritores, pintores…) en los que suelen hacer una pregunta: ¿qué te habría gustado ser si no hubieses podido dedicarte a lo que te dedicas?, y muchos de ellos dicen: músico. Vosotros sois lo que mucha gente querría ser.

SELE: Es que no hay que romantizar a los artistas.

JIMI: Claro, es como ¿vives de la música? Te compadezco. A menos que pegues un taylorswiftazo de la hostia y con un disco he pagado facturas de dos vidas.

SARA: Yo creo que la situación ideal sería estar forrado, tener tu vida resuelta y decir tengo todo el tiempo del mundo para dedicarle a la música.

JIMI: Pero… y con la falta de preocupaciones que te da tener todo el dinero del mundo…

SARA: A lo mejor no te salen buenos temas.

JIMI: ¡Claro! Es como si a Álex Ubago no le deja la novia. [Explotan de nuevo en risas] De qué hablas.

SARA: Bueno, el ser humano es muy bueno buscándose problemas ¿eh?

SELE: Y a lo mejor Taylor Swift no es feliz, por muchos millones que tenga.

JIMI: Bueno, me encantaría tener su cuenta corriente y comprobarlo.

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