Críticas Casco Antiguo

FOREIGNER «Inside Information» (Atlantic, 1987)

FOREIGNER «Inside Information» (Atlantic, 1987)

Una obra que rompe y une

Por José Ramón González.

 

Un disco fundamental. Un disco controvertido. Un disco deslumbrante. Adorado y repudiado…, extraordinario. Y decisivo, tanto para los amantes de la banda, que empezaron a dividirse entre los que aceptaron la nada escondida senda por la que habían empezado a ir desde el anterior álbum (Agent provocateur (1984)), y los que rechazaron el abandono de las maneras rockeras en favor de un sonido infectado de parásitos pop; como para la banda misma, pues tras la gira las bandas elásticas de la concordia que mantenían unidos, pero a distancia, al guitarrista Mick Jones y al cantante (una reverencia, por favor) Lou Gramm no dieron más de sí, y éste último terminó abandonando el grupo. Balada tras balada, Lou Gramm se iba cansando, aburriendo, a pesar de que seguía cumpliendo con su trabajo de una manera muy profesional, aunque, según él, cantaba sin ganas, sin alma, esas canciones que los lanzaban constantemente a las listas de éxitos. Menos mal, porque no puedo imaginar cómo habría quedado Inside information si le hubiese echado todas las ganas que dice que no puso; si bien es cierto que cuando dijo esas palabras se refería a una canción en concreto que aseguraba repudiar: «I don’t want lo live without you». Desde luego, muy profesional debía de ser porque he escuchado la canción infinidad de veces —aunque tampoco es que sea mi favorita— y no detecto desgana alguna.

No por ser un tópico es menos cierto eso de que hay discos que te acompañan, o incluso te persiguen, toda la vida. En otras ocasiones eres tú el que los persigue, los acosa casi sin descanso regresando a su regazo consolador una vez tras otra siempre que lo necesitas. Y no te fallan. Me encontré con Inside information muy joven, tanto que no tenía aún capacidad suficiente para valorar al completo su relevancia artística. Casi al mismo tiempo, o poco antes, había adquirido Agent provocateur, que me había proporcionado innumerables horas de placer musical (llegué a obsesionarme con el intenso dramatismo de «That was yesterday»). Hubo algo en Inside information, un chispazo, un momento de esos que no se dan tan a menudo, que me unió a él a través de un fogonazo de emoción, que es el adherente más fuerte que existe.

Durante un tiempo tuve que hacerme cargo de llevar a uno de mis hermanos al cuartel en el que «cumplía» con el servicio militar en una base situada a más de una hora de distancia; para que no tuviera que dormir allí nos levantábamos antes de las cinco. En esos trayectos narcóticos necesitaba ir acompañado de música que me ayudara a mantenerme despierto, atento y, sobre todo, animado. El recuerdo de uno de aquellos días lo conservo con particular intensidad: a mitad de camino, tras acabar el disco que estaba sonando, puse Inside information —había sacado la artillería pesada apenas conscientemente—, dejé a mi hermano en su destino, eran alrededor de las seis y media de la mañana. Comencé el trayecto de vuelta con el sueño cayéndome pesadamente sobre todo el cuerpo que se hundía lentamente en el asiento del coche, abrumado por la fatiga, con los pensamientos en círculo minándome el ánimo, compadeciéndome de mí mismo. Empezó a sonar «Counting every minute», la canción que cerraba la primera cara del álbum de Foreigner. Mi cabeza se irguió para agarrar el lazo que Jones y los suyos me habían echado en un momento crítico. No podía verme a mí mismo pero sé que sonreí. La pesadez se desvaneció como expulsada por una brisa ligera y fresca, el desánimo se diluía entre los acordes y el ritmo de la canción, y una alegría que empezaba a rebosar vitalidad fue creciendo en cuestión de segundos. En aquel momento me sentí afortunado y satisfecho por poder hacer lo que estaba haciendo por mi hermano. Esa canción está asociada permanentemente a ese instante, eternamente. Esto es lo que el arte puede hacer por cualquiera: regalarle un momento hermoso que conserva durante toda su vida.

Desde entonces Inside information ha sido mi amigo. Es una obra que sinceramente no sé si puedo comentar objetivamente, aunque es algo que tampoco importa. Da igual si lo que diga sobre el álbum es «cierto» o no, porque lo que importa para cada uno es diferente. En cualquier caso, no tengo duda de que con este disco Foreigner desdibujaron la línea que suele marcar el límite que no deben traspasar los aficionados de un lado y el otro, es decir, aquellos a los que me refería al comienzo de este texto. No creo que haya ninguna duda respecto a la naturaleza del disco: es un álbum de rock, pero es de esos que pueden invitar a los menos inclinados a los sonidos duros a ampliar sus fronteras y a los más rockeros a dejarse acariciar por las texturas suaves. Como ocurre en tantas ocasiones buscamos con facilidad las grietas de fricción en lugar de encontrar los espacios para la concordia.

La mayor parte de las composiciones del álbum está firmada por Jones y Gramm, excepto esa que detestaba el vocalista y la que abre la segunda cara y da título al álbum, con sus ritmos «modernos» y efectos electrónicos. Hay una, pieza de coleccionista de golosinas delicadas, que es «Out of the blue», firmada por la banda al completo y, en mi opinión, una de las mejores del disco: refinación en las melodías, medida intensidad, finura emocional… Es posible que quien no haya escuchado nunca Inside information y esté leyendo esto —no sé cuál de los dos postulados resulta más improbable (menos aún los dos juntos)— esté imaginando un disco de canciones medio pop y lleno de baladitas: nada de eso. El álbum empieza con una pieza magistral de rock con unos sintetizadores matadores que se titula «Heart turns to stone» y con una letra muy lograda, y termina con otra igual de rockera, «A night to remember». Entre medias encontramos la salvaje «Can’t wait» en la que Lou Gramm deslumbra en el estribillo de una composición bastante rotunda, el homenaje a Jimmy Page y Led Zeppelin nada disimulado de «The beat of my heart», y otro hallazgo vibrante, «Face to face», que encuentra su potencial significación en el contrapunto entre los teclados que evocan lirismo y las guitarras y la voz que lanzan fiereza y tensión. Otra de las canciones más recordadas del álbum es la irresistible «Say you will», infinitas veces radiada y cuyo videoclip rodaba constantemente por los programas musicales del momento, ejemplo ilustrativo de la capacidad de la banda para componer canciones que alcanzaran a un oyente universal.

Muchos años después, alguien a quien no le agradan demasiado las bandas de rock melódico escuchó Inside information, de nuevo, curiosamente, sentada junto a mí en el coche —en otro coche— mientras viajábamos a un lugar lejos del mundanal ruido. ¿Estos son Foreigner? Pues este disco mola un montón ¿no? Ese disco lo había vuelto a hacer, me había regalado otro momento hermoso: las invisibles conexiones de las emociones que transmite la música de ese disco me habían atravesado y habían llegado inesperadamente a alguien que me sonreía, y mientras la observaba cómo disfrutaba con unas canciones que la hacían feliz yo también lo era.

 

foreigner inside information COVER
FOREIGNER:
DENNIS ELLIOT: Batería
MICK JONES: Guitarra, teclados, coros
LOU GRAMM: Cantante
RICK WILLS: Bajo, coros

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