Por Lilia.
Buenas noticias, personas traumatizadas por la extraña astucia fílmica de cierto danés que no conoce escrúpulo moral y se regodea en ello (no veáis Nymphomaniac). O personas que estáis contrariadas por las preguntas acuciantes y pesadas de qué es una nación, o qué factores hacen que un país sea un país, o sobre qué deberíais opinar de vuestros conocidos catalanes, sostengan una u otra opinión. O personas que simplemente sólo oís malas noticias. Buenas noticias, personitas y personotas que todavía –ocultándolo o dándolo a mostrar desesperadamente– buscamos motivos para ser felices y sentirnos bien.
Buenas noticias, digo, porque todavía existe la posibilidad de sentarse en el sofá de la casa y encontrar que, casualmente, están poniendo una película que en su momento te entraron ganas de ver pero no viste; y la más remota posibilidad todavía de que aquella película resulte ser no sólo una delicia visual y auditiva, sino un absoluto remedio para el tedio y la desesperación en estos “tiempos de sobre-estimulación” (Era de la Super-Estimulación, Era de Mirar-todo-y-no-enterarse-de-nada-ni-querer-hacerlo-durante-gran-parte-del-día-porque-la-mayor-parte-de-las-cosas-son-sencillamente-espantosas).
Buenas noticias con Swiss Army Man (Daniel Scheinert y Dan Kwan) y 20th Century Women (cómo no: Mike Mills). Buenas noticias con la más loca y a la vez entrañable historia de amistad y con un relato sobre la madre valiente que, como siempre, intenta hacerlo lo mejor posible (y no falla, o no trágicamente). Buenas noticias con la banda sonora hecha a partir de los tarareos de Daniel Radcliffe y Paul Dano (que no sé si son grandes actores –ni me importa– pero desde luego resultan absolutamente adorables en esta película) y con la magnífica forma narrativa de mi adorado creador de Beginners (bendito gusto tiene este hombre). Con la manera sencilla y sincera de tratar la Vida como algo hecho para y desde el amor pero que no por ello excluye situaciones como el peerse o el sentirse absolutamente desgraciado y solo (de hecho, ambas cosas son imprescindibles para ella: sin pedos no hay vida, sin dolor tampoco); o, también, buenas noticias con la manera de plasmar el conflicto entre mujeres cuando el feminismo acecha y se va convirtiendo en una realidad consolidada, a veces –por supuesto, cómo iba a ser de otra manera– incómoda y agresiva (y bien que sea así). ¡Viva! ¡Qué maravilla de películas! ¡Qué buenas noticias! Qué alegría poder crear un autobús a partir de palos para intentar arreglarte a ti mismo mientras te ves en otro; o poder imaginarte bailando como Greta Gerwig, llevando un par de medias llamativas, para tratar de recuperar el control en la vida a la que se nos arroja. Qué bien pensar que tu vida alimenta a otra vida, y que los hijos reconocen en los padres a otra persona como él. ¡Sí! ¡Buenas noticias, digo!
¡Qué entusiasmo siento, qué feliz estoy! Pensad: qué buenas noticias que esto sea todavía posible. Qué buena noticia que un zombie mutante (el personaje de Daniel Radcliffe) y un relato de un tiempo ya muerto (los 70 en Estados Unidos) puedan, de manera absolutamente inesperada y en medio del caos, traerte y renovarte vida. Qué buenas noticias.
Joserra
Contagioso tu relato de las dos películas. «Swiss Army Man» ya la he visto y es tan desorientadora como irresistible. No creo que el tratamiento que hace la película sobre la vida sea sencillo, pero sí sincero, desde luego, y original.
Anap
Consigues que tenga ganas de recrearme en esas buenas noticias y ver la película. Aunque me desoriente.