A la vieja usanza
Por José Ramón González.
Foto: Ross Halfin.
Estaba escribiendo un artículo de temática lluviosa cuando escuché la canción con la que se abre este álbum, titulada precisamente «Rain». También fue la primera que me llegó de esta publicación. Y luego me informé de que se trataba de la banda en la que tocaba el bajo Tom Hamilton de Aerosmith, aunque no es el único nombre ilustre del grupo: está Tony Brock, batería de The Babys; Peter Stroud, guitarrista de Sheryl Crow; Trace Foster, guitarrista, productor, ingeniero que ha tocado con… puf, montones; y Chasen Hampton, el cantante del grupo, que es del que menos referencias tengo, pero que poca falta le hace después de comprobar el excelente trabajo que hace en este primer disco de Close Enemies.
La canción a la que me he referido en el comienzo me llegó a través de la siempre atenta oreja del jefe de Ciudadano Rock, quien me decía sospechaba que me iba a interesar. Y es porque la banda hace un hard rock de aires setenteros, que me suele atraer. Sí, hay cosas de Aerosmith —«Wink and a feather» podría ser un ejemplo fácil—, que probablemente sea lo que muchos se pregunten, pero también encajaría en el estilo vitalista de Cheap Trick, de raíces y hardrockero de Led Zeppelin o de Faces, o con cosas de Rolling Stones, por nombrar unos pocos; incluso hay un poquito de Tom Petty & The Heartbreakers, y en ocasiones alguna composición podría emparentarse con esas canciones de blues rock que hacían Mr. Big, como en «Mystery of love». Estos cinco músicos y todos sus años de experiencia fructifican en un excelente álbum que contiene toneladas de sabiduría y un toque de buen gusto desacomplejado en cuanto a las tendencias musicales que dominan nuestra contemporaneidad. Porque lo primero que llama la atención es el excelente trabajo de la base rítmica, que suena muy cañón: Hamilton y Brock se llevan buena parte de lo mejor de la producción realizada por el mismo grupo. Merece la pena recrearse en el precioso sonido de la batería de Tony Brock y de la presencia juguetona del bajo de Hamilton. Es esa forma de entender la música de manera orgánica, profunda, equilibrada y rica que se está perdiendo a causa de la tecnología usada a lo fácil, que tendrá sus ventajas, pero desde luego ésta no es una de ellas. Y luego están las espléndidas melodías que anegan todo el disco, de principio a fin, que contrastan o se acoplan con las tremendas guitarras de Stroud y Foster, un dúo que se complementa magníficamente en un permanente entrelazamiento, tanto en los arpegios de las acústicas («More than I could ever need») como en las eléctricas. Por otro lado, los coros me parecen de lo más atractivos, de un gusto innegable. Y para rematar, un montón de canciones buenas que, o mucho me equivoco, o no están recibiendo la atención que mi gusto personal cree que merecen por lo que observo, por ejemplo, en las visualizaciones contabilizadas en Youtube (como ahora la relevancia de todo se mide en cantidades, no en calidades, debe de ser una variante a tener en cuenta: no sé cuántas visualizaciones, no sé cuántos «me gusta», no sé cuántos espectadores…; nunca he creído eso de que un millón de personas no pueden estar equivocadas). Tratándose del bajista de Aerosmith pensé que gozaría de mayor eco, pero claro, es sólo el bajista.
Me decía recientemente un buen amigo que es una pena que este tipo de música sólo atraiga la atención de aficionados de cierta edad. Bueno, puede ser cierto, pero también lo es que en mi juventud probablemente tampoco le habría prestado atención a un grupo como Close Enemies. Quizás deberíamos alegrarnos y celebrar tener la edad suficiente para apreciar y disfrutar con plenitud un disco tan bien planteado, tocado y grabado como éste.

CLOSE ENEMIES:
CHASEN HAMPTON: Cantante
TRACIE FOSTER: Guitarra
PETER STROUD: Guitarra
TOM HAMILTON: Bajo
TONY BROCK: Batería