Remilgos fuera
Por José Ramón González.
Dentro de la escena del rock melódico he escuchado y leído con frecuencia cómo se lanzaban alabanzas, en mi opinión muchas veces desmedidas, a nuevas bandas europeas o norteamericanas sólo porque acertaban a recrear el sonido y las maneras de grupos de los años ochenta con más o menos éxito aunque, de nuevo sólo en mi opinión, sin ninguna o poca inspiración ni aportación personal. Simplemente sonaban bien y en eso se quedaron o se han quedado. Quizás la colaboración esporádica de algún nombre reconocible en algunas ocasiones animaba el conjunto.
Wildhärd desde luego tienen bien aprendida la lección. La banda madrileña, antes conocida como Invaders en una línea más hard rock/heavy clásico —y cuyo EP tenía algunos buenos momentos (encuéntralo ahora)—, ha grabado un álbum que no tiene nada que envidiar a cualquiera de las formaciones de las del tipo a las que me he referido antes; a muchas las supera. Admito que no lo disfruté tanto al principio por un motivo —el de casi siempre— que era la voz del cantante, Icy Blaze (probablemente no bautizado con ese nombre), cuyo timbre no terminaba de agradarme y sentía que el registro que usaba era demasiado alto. Sin embargo, uno se deja agarrar por las canciones y en un par de escuchas el disco lo domina y renuncia a su resistencia olvidando los remilgos iniciales: Icy Blaze va sobrado de voz y lo hace realmente bien. Y porque hay canciones muy muy chulas en Love N’ Lies, lo suficiente como para que sin apenas darte cuenta le hayas metido al disco media docena de escuchas mientras el entusiasmo va creciendo. Quizás el álbum sea de esos de los que funcionan como el antibiótico, que te lo tomas pero no notas los efectos hasta pasados un par de días. Además se van apreciando detalles en la forma de cantar de Blaze que son muy agradecibles, al igual que las guitarras de Rikk Flame y Adrian Viper (sospecho que tampoco nombre de bautizo, o bautizados en la misma parroquia que su colega Icy) que dominan el estilo con seguridad, buen gusto y saben cómo sacar provecho a muchos de los recursos de la escuela. Si uno esto a la batería de Edgar Venturela y al bajo de Sergio Hunter —sobre todo la batería, no sabría decir por qué—, no puedo evitar pensar en lo cerca que están en muchas canciones del sonido y el estilo de los Icon de Night of the crime (1985), aunque en otras, como en una de mis favoritas, «Sweet cheater viper», me recuerdan tanto a Icon como a ratos (esas guitarras) al Ozzy Osbourne de Bark at the moon (1983). Por otro lado «Gone forever» se arrima tanto a Dokken como al «Hot Cherie» de Hardline. Y hay coros estupendos y estribillos explosivos y de elegante factura en «Midnight lover», otra de las que más me gustan, y en «Take me back», con no poco aliento de los Talisman de los dos primeros discos. Como se puede observar, apuntan fino en los referentes. Pero no son los primeros músicos de nuestra tierra que dejan digna muestra de su talento, por eso me parece justo referir — como homenaje y reconocimiento—que el espíritu de Niagara parece planear sobre el fabuloso single «Chase of love».
Love N’ Lies se ajusta cabalmente a los cánones del hard rock melódico de bandas que prestaban especial atención a las armonías vocales, introducían cierto toque dramático en unas melodías tratadas con mimo, se sostenían en buenas guitarras, contundente base rítmica y sabían cómo subir el potenciador de la intensidad en unos estribillos difíciles de olvidar. La diferencia con el EP de Invaders es bastante evidente ya que en aquel las melodías de la voz estaban un tanto descuidadas. Aquí Wildhärd muestran una seguridad asombrosa y la fuerza con la que ejecutan las melodías son, de lejos, otra cosa. También ayuda, para haber obtenido este buen resultado, contar con la producción de Manuel Ramil quien, supongo, será el responsable de los teclados que se escuchan en algunas de las composiciones.
Tengo que recurrir, finalmente y muy a mi pesar, a un tópico que no por serlo deja de ser verdadero: cuanto más lo escucho más me gusta. Mejor prueba que esa de que estamos ante un buen trabajo no hay.

WILDHÄRD:
ICY BLAZE: Cantante
ADRIAN VIPER: Guitarra y coros
RIKK FLAME: Guitarra y coros
SERGIO HUNTER: Bajo
EDGAR VENTURELA: Batería
Pícaro
Todos estos grupejos hard rockeros casposos cuya influencia es la enorme banda Bon Jovi suenan tremendamente mal, nunca suenan igual de convincentes, elegantes y currados como los de New Jersey, no caen en la cuenta de qual es el secreto de sus composiciones.