Echar el lazo al pasado
Por José Ramón González.
No he seguido con demasiado interés la carrera de Alien, la banda sueca que lanzó uno de esos discos de presentación que deja patidifuso al personal aficionado al rock melódico de elegancia pulida con paño de seda e incuestionable calidad, una meta volante de paso obligado para cualquier seguidor del estilo. También me gusta mucho el segundo, Shifting gear (1990), con Pete Sandberg a la voz. Después de esos dos álbumes y un nuevo cambio de cantante y, en parte, de estilo, fueron difuminándose en el presente de los aficionados al tiempo que se reforzaban y crecían las dimensiones míticas de su primer disco, alzado con el paso de los años a la cima de los imprescindibles del género. Tampoco me sedujo su retorno en 2005, ni me consiguió atrapar tanto como a otros su Eternity de 2014. En mi opinión, el logro más brillante del universo Alien es esa obra magistral del género, inspiradísima, que se titula Full Circle (2003) de su cantante Jim Jidhed —junto a, habría que mencionar, Tommy Denander—.
Ahora, cinco años después de su último título, presentan When yesterday comes around, un álbum con el que vuelven la mirada —y la intención, indisimuladamente— a aquella primera obra incluso en el diseño de la portada. Con ello pretenden reproducir el sonido, el estilo y, si fuera posible, la inspiración de entonces. No me parece buena idea esa de querer reverdecer viejos laureles como dice la expresión popular, pues lo hecho hecho fue y tratar de volver atrás es lo opuesto a la evolución (que se lo pregunten a Alberto Rionda). Se vuelve hacia atrás cuando no se puede avanzar. Aunque en su derecho están, su legado es y pueden hacer con él lo que les plazca. Por otro lado, podría argumentarse a su favor que ninguno de los álbumes posteriores al primero ha seguido escrupulosamente sus postulados; sin abandonar el hard rock melódico han tomado diferentes bifurcaciones durante su trayectoria, por lo que tratar ahora, casi cuarenta años después, de ser lo más fieles posible al sonido de su trabajo original podría interpretarse como un autohomenaje esforzado y honesto, además de una ofrenda no poco arriesgada a sus seguidores, pues les crean unas expectativas que no son fáciles de cubrir. Sin duda son músicos de un excelente nivel y hacen buenas canciones, y de ello dan muestras en este nuevo trabajo, a pesar de haber decidido hacer un subrayado en la nostalgia. Quizás hay un momento en el que todos caemos en esa trampa, puede que sea inevitable.
Porque lo cierto es que When yesterday comes around sería —es— un muy buen disco sin la necesidad de esas referencias al pasado, si bien es cierto que el estilo, aunque un poco más cargado en las guitarras y, sobre todo, el tono, son muy fieles a los de 1988. Se trata de un trabajo que no se anda con sutilezas a la hora de mostrar lo que quiere ser: un disco que se regodea, goza y se revuelca confiado en la esencia de lo que representa, ese rock apasionado, dramático, hipermelódico, que se zambulle libremente en los referentes que hicieron de su nombre lo que es sin pretender ni durante un segundo disimularlo. Aquí están esos coros casi tipo góspel en varias canciones, esos buenos riffs de guitarra por parte de Tony Borg más unos cuantos solos y melodías por parte de alguien que domina el género…, y más de un lugar común en los estribillos que se compensan con algunos giros originales en las transiciones y en algunas melodías que dan testimonio de la clase que tienen estos músicos. Parece obligatorio hacer referencia a Journey, tanto en la composición como en la voz de Jidhed, pero hay otras dos bandas que resuenan en varias canciones del disco: una es Magnum y otra es Shy; es difícil no acordarse de estos últimos en el estribillo de «I remember» o en las melodías de la guitarra de la versión de Firefall «Strange way», repleta de ecos del Steve Harris de «No other way», canción a la que le dedicamos un artículo hace algún tiempo.
Si su objetivo era rescatar el sonido de su disco de 1988, lo han hecho muy bien. A lo mejor lo que han logrado de verdad no es regresar al pasado, ir hacia atrás, sino como indica el propio título de álbum, atraparlo en un inesperado descuido de la memoria y traérnoslo para que quien no sintió nunca lo que fue escuchar esta música en 1988 tenga el regalo, durante unos instantes, de experimentar esa sensación.

ALIEN:
JIM JIDHED: Cantante
TONY BORG: Guitarra
TOBY TARRACH: Batería
FREDRIK KARNELL: Bajo
JOEL SELSFORS: Sintetizadores y piano
MIKAEL BÄCK: Hammond