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WARLOCK “True As Steel” (Vertigo, 1986)

WARLOCK “True As Steel” (Vertigo, 1986)

Destello fugaz.

Por José Ramón González.

 

Antes de los allweares y lo que vino después, Warlock ya habían grabado su mejor disco, menos popular que el posterior Triumph and agony (1987) pero más interesante, más atractivo y con más encanto, al contrario que, desde mi punto de vista, el último disco que grabó Doro Pesch con su banda original, más estándar, más inmediato, con un sonido que busca sin rubor ampliar fronteras renunciando a buena parte de lo que empezaba a ser su idiosincrasia, con riffs más comunes, que si bien no resulta despreciable (“I rule the ruins” , “Make time for love”, “Touch of evil” son canciones atractivas), sí creo que el tiempo le ha hecho más daño: buscar la comercialidad descarada (“All we are”, “East meets West” o “Metal Tango”) facilita que el musgo crezca a los pocos años.

Warlock es una de esas bandas consideradas de segunda línea que alcanzó su momento de gloria durante un instante fugaz y cuya cantante ha conseguido mantenerse hasta la actualidad gracias, en parte, a la singularidad que supuso en aquel momento y que la convirtió en un icono: una chica que liderara una banda de heavy metal, una “Lady in a rock ‘n roll hell”, no era tan habitual en los años ochenta. Su carisma y su belleza la colocaron en el centro de las miradas y ahí sigue.

Tras publicar Triumph and agony, título dramático donde los haya, la desbandada de los integrantes del grupo la movió a continuar su carrera bajo su propio nombre. Sin embargo el disco que nos interesa y que particularmente considero un clásico es True as Steel. Tiene como antecedentes dos publicaciones interesantes, especialmente Hellbound (1985), aunque aún camino de la madurez que presenta este tercero. El álbum muestra el potencial de una banda con un sonido singular, con algunas sutilezas muy agradecibles y unas canciones que han abandonado el primitivismo y que por ello han soportado mejor el paso del tiempo. El salto de popularidad lo dieron con el siguiente, pero el paso cualitativo y el verdaderamente importante se produjo con éste.

La combinación de la agresividad de la Pesch con las melodías nada edulcoradas funcionan muy bien, las composiciones tienen suficiente personalidad, y un sonido en la producción más depurado han permitido que el disco se siga escuchando actualmente con agrado. La inclusión de algunos efectos con teclados de forma esporádica modernizó algo su sonido. La producción, por su parte, le da más brillo a las canciones, a lo cual ayudó la mezcla de Michael Wagener, aunque el productor vuelva a ser Henry Staroste. Si algo dejaron para la posteridad los integrantes de esa banda fue este disco. Y no es que Warlock me gusten especialmente, más bien al contrario, y por ello mismo me gusta este disco: por el mismo hecho de gustarme. Del resto me interesa poco o nada.

Buena parte del mérito, al margen de la presencia de Doro, la tienen los guitarristas Peter Szigeti y Niko Arvanitis, el cual entra en sustitución de Rudy Graf, que hacen un trabajo estupendo dando a sus guitarras nuevos bríos, arreglos, adornos, detalles que aportan al álbum mayor sofisticación y riqueza comparado con lo que la banda había grabado anteriormente; riffs con más filo, no llevados por la inercia de los lugares comunes ˗el comienzo de “Mr. Gold” ya da buena cuenta de ello˗, o los del imprescindible “Fight for rock” o la misma “True as Steel”. Los coros han ganado en sutileza, aunque mantienen en algunas canciones ese gusto teutón por las rotundas voces masculinas, como es el caso de “Vorwärts, All right” o “Midnite in China”.

En todos los aspectos, el disco ofrece una interesante interpretación de los preceptos del metal europeo de mediados de los ochenta que, sin sacar mucho los pies del tiesto, lleva a un terreno atractivo, interpretado por la fiera voz de Doro Pesch, quien abandona ese estado de histeria casi permanente que exhibía en los dos anteriores discos para ampliar sus registros. Eso le permite una mayor expresividad y un control de la intensidad, y se luce en los registros medios, que es donde realmente tiene que dar la cara. Asimismo el tratamiento de los juegos con su voz, como las voces dobladas, aporta más dinamismo a las melodías. No es que hagan nada nuevo con respecto a sus anteriores trabajos, sino que hacen lo que saben pero mejor, que es a lo que se supone que aspiran la mayoría de las bandas. Una composición de estructura tan clásica como “Love in the danger zone” se transforma en una pequeña delicia con generosas dosis de intensidad y gracia. O la rapidez de la típica “Speed of sound” termina ganándose al oyente por su auténtica explosividad. Incluye lo que considero dos clásicos con encanto, como los mencionados “Fight for rock”, su primer éxito internacional, y “True as Steel”, barnizada de una modesta grandeza que la hace perdurable.

Y claro, llega la balada, “Love song”, con su apabullante ritmo arrullador y la entrega de la Pesch al interpretar la no tan emotiva letra. Mejor concentrarse en la música. Mi depravado gusto prefiere ésta a la popularísima “Für immer”. Y el cierre, enlazado con la más normalita “Igloo in the Moon (Reckless)” está bien sellado con una chulísima pieza instrumental titulada “T.O.L.” en la que los teclados hacen una aportación determinante.

No estoy seguro de si este grupo podría haber hecho cosas mejores posteriormente y desaprovecharon su oportunidad en busca del éxito. Quizás True as Steel es, sencillamente, la mejor muestra de lo que sabían hacer.

 

trueassteelWARLOCK:
DORO PESCH: Cantante
PETER SZIGETI: Guitarra
NIKO ARVANITIS: Guitarra
FRANK RITTEL: Bajo y Coros
MICHAEL EURICH: Batería

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