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ULTRAPHONIX “Original Human Music” (earMUSIC, 2018)

ULTRAPHONIX “Original Human Music” (earMUSIC, 2018)

Jazz metal hard funky rock.

Por José Ramón González.

 

La cabeza de George Lynch debe de ser un hervidero permanente y los dedos de sus manos deben de poseer una energía inagotable. Sin embargo, lo que resulta asombroso es cómo en la mayoría de las bandas en las que está metido ―y de las cuales es en buena parte responsable― es capaz de mantener su creatividad con tanto talento. Cada uno de sus “proyectos” se centra en una vertiente de la música rock y en todas ellas aporta originalidad, brillantez, técnica y experimentación. (Hay excepciones, como las sinsustancias que graba con el desorientado Michael Sweet.) ¿De dónde saca todo ese tiempo?

De una de esas formaciones parece derivar Ultraphonix, banda creada junto al batería Chris Moore y al bajista Pancho Tomaselli, con quienes ya estaba en el menos atractivo, desde mi punto de vista, Project Nfidelikah con el cantante de Fishbone, Angelo Moore, aquí sustituido por el gran Corey Glover de Living Colour.

La propuesta musical de Ultraphonix tiene también su sonido particular. Si en Project Nfidelikah dominaba la vertiente más funk callejera, aquí ha mutado en una especie de jazz metal hard funky rock (el orden de las palabras se puede cambiar sin que afecte al producto) contundente y virtuosa. No importa hacia qué género derive el desarrollo de la canción, porque el caso es que todo lo que se escucha es maravilloso. Original Human Music es un álbum absolutamente gozoso, deslumbrante, repleto de momentos inspirados, estimulante, para demorarse en su escucha y disfrutar de la enorme cantidad de sugerencias que guarda a las que no se accede en una primera y descuidada escucha. Sus pliegues musicales parecen esconder senderos que no se ven aunque estén delante de uno.

Escucha tras escucha uno cae en la adicción al álbum y va tomando conciencia de varios aspectos. El que se hace más evidente tras un análisis más reposado es que la consistencia de las canciones no está sólo en la excelente labor de Glover a las voces, ni tampoco únicamente en la de Lynch a la guitarra, los componentes más visibles; son Moore y Tomaselli los verdaderos Atlas de este disco. La batería tiene un protagonismo indiscutible, ya sea en las canciones con una base rítmica más sencilla como en las de ritmo más endemoniado (“Soul control” o “What you say”). La línea de bajo se adueña de la mayor parte de los ritmos de las canciones y señala el camino estilístico por donde se van a mover los otros instrumentos. Si uno escucha “Counter culture” se da cuenta de que la banda cuenta con cuatro músicos del copón que hacen lo que les da la gana, con un talento brutal, una libertad admirable, un gusto depuradísimo, que traducen su propio disfrute en una docena de canciones impagables que transmiten esas mismas sensaciones a los aficionados. La sabiduría de Lynch le facilita permanecer en un paciente segundo plano hasta que llega el momento en el que pasa al primero, y siempre que lo hace es para imprimir a la canción algo significativo ―solos de guitarra aparte donde muestra el otro perfil de su talento―. En las composiciones más hard rockeras su guitarra arremete con riffs salvajes que no difuminan la constante línea de bajo, como en el single “Walk run crawl”. Se adapta con pasmosa facilidad a giros de jazz tanto como a latigazos experimentales y alternativos. Corey Glover maneja una rica gama de registros y tonos, destacando la soltura en unos graves fabulosos. Esa amplitud le permite adaptarse a cada canción de un modo original y distinto, y con ello consigue la sorpresa y deleite del receptor.

Una de las canciones más atmosféricas y extrañas es “Wasterland”. Uno termina colocado por la lisérgica línea vocal, acentuada por los ritmos e intensidades cambiantes de la composición y los sonidos mecánicos del fondo. “Take a stand” está tan cerca de Red Hot Chili Peppers o Rage Against The Machine como de James Brown; al igual que “21st Century Squizoid man” de King Crimson, ―banda citada por el propio Lynch como influencia para Ultraphonix― es el espejo en el que se refleja “Power trip”. El término ‘excelente’ puedo repartirlo entre “What you say”, “Another day”, la inicial “Baptism”, o cualquiera de las nombradas anteriormente, pero lo justo sería multiplicarlo para aplicarlo a una gran parte de este álbum, que es de los que más he disfrutado últimamente.

El acertado título Original Human Music es el de un álbum que siendo de alto nivel técnico es totalmente accesible, es experimental sin dejar de ser directo, heterogéneo sin ser digresivo. No sabría decir si Ultraphonix es un supergrupo, pero sin duda el resultado de su trabajo es SuperOriginal SuperHuman SuperMusic.

 

UltraphonixOriginalHumanMusic
ULTRAPHONIX:
COREY GLOVER: Cantante
GEORGE LYNCH: Guitarra
CHRIS MOORE: Batería
PANCHO TOMASELLI: Bajo

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