THE SPEAKER WARS «The Speaker Wars» (Frontiers Music, 2025)
El regreso de Stan Lynch Por José Ramón González. Cuando leí en la nota de prensa de la compañía que lanza este disco los nombres de Stan Lynch y de Tom Petty & The Heartbreakers, ya habían conseguido mi atención antes incluso de terminar de pasar los ojos por encima de ellos. Lynch abandonó la banda de Petty allá por 1994 y con ello gran parte de su labor como batería. Se dedicó entonces a producir y escribir para otros. Especialmente atractivo es para mí su trabajo con el Eagle Don Henley y, en particular el magnífico Inside Job del año 2000, en el que, además, coincide con algún otro Heartbreaker, algún Toto e ilustres como Tim Pierce, Randy Jackson o Timothy Drury. Se cuenta que Lynch conoció al texano Jon Christopher Davis, cantante y compositor, quien tenía unas cuantas canciones en las que estaba trabajando de cara a un futuro disco en solitario. Después de que Jon abandonara la idea decidió formar una banda animando a Stan a que se uniera. Juntos empezaron a trabajar y posteriormente se unió el resto de los músicos. El álbum está grabado por ellos dos principalmente, a los que se unen a la guitarra Andy Timmons, Chris Raspante y Austin Morgan; al bajo Alison Prestwood y Brian Patterson; al teclado Jay Brown, y otro montón de músicos en los coros, saxo, violín, etc. (En el comunicado de Frontiers aparecen los nombres de Jay Michael Smith como guitarra y Steve Ritter como percusionista, a pesar de que en el disco no vienen acreditados). El resultado suena cuidado, reposado y bien arreglado. Que el disco de The Speaker Wars suene a Tom Petty & The Heartbreakers no será una sorpresa para los seguidores de la banda a la que perteneció durante veinte años, desde su fundación, pero también hay algo de The Wallflowers de Jakob Dylan. Está en esa onda de rock americano que no consigue el impacto inmediato sino que tiene efecto antibiótico: uno no empieza a notar sus efectos hasta pasados algunos días y tras varias tomas. Se van encontrando matices y se va educando el gusto por una música que está en las antípodas de la actual, de consumo tan inmediato como su olvido. Que alguien practique una disciplina artística que no está de moda es una muestra patente de que no es una moda, es universal, pues las modas, por definición, son efímeras. Con frecuencia he encontrado a aficionados en exposiciones —y no es que yo las frecuente demasiado— que pasan por delante de las obras como si estuviesen saludando a un vecino al cruzarse con él en la escalera. «Ya lo he visto» parecen decir. Ya lo he escuchado se podría decir tras darle una vuelta al disco de The Speaker Wars, pero eso no sería haberlo escuchado. Es una música de otro tiempo, afortunadamente: reposada, contemplativa en su propia esencia, recreativa en su desarrollo. Estoy convencido de que debe de ser una banda gozosa en directo, de las que dejan fluir las canciones y les permiten espacio para desarrollos largos, como hacía con frecuencia su antiguo jefe en su gloriosa banda. Es fácil apreciar algo así en la magnífica «When the moon cries wolf» o en la parte final de «It ain’t easy» o de «Never ready to go», acompañada por los irresistibles coros fenmeninos. Me gustan las letras, sensibles y delicadas, los arreglos de piano, las combinaciones de guitarras y la producción, en la que se aprecian con claridad todos los instrumentos. Destacaría la muy bonita «The forgiveness tree» que, en algunos momentos, salpica flashes del «Room al the top» de Petty. Otra cuyo final podría ser apoteósico en directo. Cierto es que la parte final del álbum, las últimas cuatro canciones, son todas canciones lentas, baladas de tipo country («Trader’s south», «Leave him») o sureño («Sit with muy soul», muy atractiva por otro lado). La elección no me parece inapropiada pues la alternancia entre las canciones más animadas y las lentas podría afectar al ritmo interno del trabajo. Aunque pueda parecer que hay una división en dos partes, casi lo prefiero así. El cierre, muy Tom Petty, con «I wish you peace» deja en el aire una sensación de serenidad, de paz, que siembra la duda sobre si lo que se ha escuchado termina ahí o es la invitación a una nueva escucha. La respuesta parece clara. THE SPEAKER WARS: STAN LYNCH: Batería, percusión, voces, guitarra, bajo, teclados y harmónica JON CHRISTOPHER DAVIS: Cantante, guitarra, bajo, teclados, harmónica y percusión
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