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THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA “Sometimes The World Ain’t Enough” (Nuclear Blast, 2018)

THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA “Sometimes The World Ain’t Enough” (Nuclear Blast, 2018)

Definitivamente, en otra galaxia.

Por José Ramón González.

 

No me extraña que una de las bandas más asombrosas y excitantes del panorama musical del siglo XXI haya ido ampliando su zona de residencia artística hasta terminar extendiéndose por la galaxia. Con el precedente de su segundo álbum, que ya apuntaba hacia el cielo, los dos siguientes se han instalado definitivamente en espacios de extensión infinita en sus títulos, lugares en los que no existe límite para su talento. Sometimes the world ain’t enough. Entiendo que necesiten lugares más amplios porque es cierto que el mundo se ha empequeñecido, ha encogido o, mejor dicho, los que habitamos este mundo estamos reduciéndonos, minimizando nuestra vida a lo imprescindible para existir pero sin lo necesario para vivir.

Así pues The Night Fligt Orchestra se va al espacio, a la galaxia, donde puede que nadie pueda escuchar sus gritos pero, si ponemos atención, su eco retumba en toda la vía láctea, y al regresar a la Tierra observamos atónitos cómo una banda musical ha reventado las costuras de las fronteras que delimitan los géneros para ofrecer una obra que podemos calificar, más apropiadamente que nunca, como universal.

A las influencias, más concretas y obvias, mencionadas en anteriores ocasiones habría que añadir aquí el enriquecimiento que ha supuesto incluir a Reo Speedwagon, Yes o The Alan Parsons Project entre varias otras sorprendentes que comentaré inmediatamente. La amplitud de miras que presenta esta banda es tan enriquecedora que le hace a cualquiera replantearse su propios prejuicios y abrirse a esa riqueza de la música y a ―esta palabra me ha rondado todo el tiempo que llevo escuchando este disco― su magia. ¿De otro modo cómo podría explicar que me emocione, de verdad, la escucha de una canción como “Lovers in the rain” que me recuerda tanto a otra cuyas franjas del ritmo cardíaco chocan con ésta como “Never ending story” de Limahl, y que tan alejada está de mis gustos?

En este nuevo álbum los sintetizadores han acaparado un mayor protagonismo ―junto con una variedad gozosa de efectos deliciosos― y los coros ya no se avergüenzan de sus excesos, transformando su hiperbólica presencia en algo tan emocionante como de indiscutible rango artístico.

Todo el álbum está musicalmente cuidadísimo, mimado, con un gusto exquisito y un nivel artístico abrumador. Guarda cada canción de Sometimes the world ain’t enough un secreto que permanece cubierto por una apariencia de ligereza y sencillez, como la medicina sanadora disuelta en el zumo de un niño. Qué coros brotan ―qué brotar… ¡explotan!― de repente en una tardía escucha inesperada de “Barcelona”, qué pianos detrás de los sintetizadores, qué exuberancia de guitarras en ésta y otras canciones; mis articulaciones parecen responder exclusivamente al estímulo del bajo de “Turn to Miami”, me pierdo voluntariamente en el ritmo de la batería enloquecedora de “Paralyzed”.

Escucho “Moments of thunder” y pienso que nunca hasta ahora me había recordado tanto Björn Strid a Graham Bonnet como en esta canción. Quizás sea un cambio sutil pero llamativo. (¿Estará borboteando en el fondo de mi mente el Down to Earth de Rainbow? ¿Estoy empezando a mezclar todo y mis universos son ya también infinitos?).

En algún sitio The Night Flight Orchestra ha encontrado el ámbar en el que está conservada la esencia de Michael Jackson, porque de una parte de la estructura vital del “Thriller” parece extraída directamente “Pretty thing closing in”, y es tan irresistible y hermosa que facilita que mi universo siga expandiéndose.

Reservan una pieza espectacular para el final ―si no contamos los bonus tracks―: casi nueve minutos en los que son capaces de hacer un ejercicio de progresivo comercial deslumbrante, con variaciones de ritmos y réplicas de melodías con unos instrumentos y otros. A pesar de esto no es necesaria esta canción para tomar la medida a una banda de dimensiones tan inabarcables.

La duda que me queda después de escuchar Sometimes the world ain’t enough es si es mejor este nuevo disco que Amber galactic. Lo cierto es que ni tengo ni sé si hay respuesta, y si la hay (porque es cierto lo que expresa el título de su álbum) estará en el espacio, por el que ya viaja su música hasta el infinito, en otra galaxia muy, muy lejana…

 

Sometimestheworldaintenough
THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA:
BJÖRN STRID: Cantante
SHARLEE D’ANGELO: Bajo
DAVID ANDERSSON: Guitarra
RICHARD LARSSON: Teclados
JONAS KÄLLSBÄCK: Batería
SEBASTIAN FORSLUND: Guitarra, percusión

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