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TEN “Gothica” (Frontiers Music, 2017)

TEN “Gothica” (Frontiers Music, 2017)

Un carrusel carente de las emociones anheladas.

Por Javi Segura Ruiz.

 

La ansiedad musical que me provoca una nueva publicación de la banda del Genio de Manchester sólo es comparable a la que también irradia en mí nuevas creaciones de otro Genio, el de Reading, por lo que ambos compositores británicos, Oldfield y Hughes, son mis músicos favoritos que acompañan mi vida desde la infancia el primero y desde la ya nada desdeñable cifra de 22 años el segundo.

Y es que el tiempo que transcurre desde la noticia de un futuro disco de Ten hasta que doy con su “caza y captura” se convierte en un constante galimatías de cómo “toparme” con él lo antes posible: pillarme la edición japonesa que saliendo con semanas de antelación me llegará antes que la europea, búsqueda incesante por la red ante posibles filtraciones, amigos que conociendo mi desesperación ponen su granito de arena en la batida o esperar el ansiado whatsapp de mi estimado administrador en el que hace saber que me lo ha enviado para realizar la reseña, hecho que finalmente suele ser el primero en ocurrir aunque el resto van goteando posteriormente tras haber puesto en marcha toda la maquinaria para alcanzar el anhelado objetivo.

Ya he dicho en anteriores críticas que Gary Hughes me ha tratado sin tregua ni compasión desde aquellas dos fantásticas publicaciones con las que en 1995 comenzó el legado musical con su banda, por lo que no cabe otra que ir siempre predispuesto de forma totalmente positiva cuando te adentras en la audición de la última novedad concebida por su fantástico talento.

Con “Gothica” alcanzamos el decimotercer disco de Ten en su nueva vuelta a Frontiers, hecho que cuando fue difundido me preocupó, pues uno de los motivos que el propio Hughes alegó en su última evasión de la compañía discográfica, era que no tenía toda la libertad que deseaba a la hora de desplegar su estilo compositivo; ese hecho quedó palpable en “Heresy and Creed”, mientras que “Albion” y el fantástico “Isla de Muerta” publicados con Rocktopia desprendían claramente una tendencia liberada de posibles imposiciones del sello.

Parece que por fin se ha configurado un septeto consolidado en la formación, siendo el tercer disco consecutivo en el que no hay cambios en la misma; Dan Rosingana y Steve Grocott se vuelven a repartir el duelo de guitarras principales de una manera equilibrada, tanto en el aspecto técnico como en el melódico, Darrel Treece-Birch realiza un trabajo formidable con partes de gran protagonismo de sus teclados, Max Yates aporta un trabajo sólido a la batería mientras que John Halliwell y Steve McKenna continúan siendo los infatigables escuderos de Mr. Hughes desde los años noventa.

Por otro lado, la producción y mezclas vuelven a ser las deseadas, hecho que por fin también parece afianzado desde “Stormwarning”, aunque bien es cierto que ninguna de las posteriores a dicho álbum ha logrado la brillantez del mismo, pero al menos hemos de creer que el principal lastre que arrastraba el grupo durante demasiados años ha pasado definitivamente al olvido.

En esta nueva obra encontraremos todo aquello necesario para complacer a la inmensa mayoría de sus seguidores, pues nos adentraremos en esos pasajes épicos que tanto encandilan, temas hard rockeros, otros más comerciales y cercanos al AOR y las siempre presentes baladas que forman parte esencial del buque insignia del sonido del grupo; Gary Hughes es un extraordinario letrista y en este disco aporta su punto de vista sobre hechos históricos, leyendas literarias y temas más intimistas y personales; por todo ello, el disco está predestinado a ser otro gran trabajo… pero las sensaciones no han sido ni de lejos las esperadas.

Y es que pese al prometedor inicio de la épica “The Grail”, con esa mezcla de coros medievos, sonidos electrónicos y riff purpeliano, las melodías no llegan a entusiasmar todo lo que uno esperaría en un tema de estas características; su largo minutaje en el que se repiten en exceso esos coros lineales del comienzo tampoco ayuda a que fluya una mayor intensidad en el mismo; la intro de Darrel en “Man For All Seasons” te transporta a “Remembrance For the Brave”, con un estribillo que recuerda en su inicio al de “Fly Like An Eagle” en otro corte que tampoco acaba de deslumbrar pese a la impecable ejecución instrumental.

En “The Wild King of Winter” escuchamos los riffs más metaleros del disco, con unas melodías esta vez algo más logradas y pegadizas, aunque carentes de la potencia que reclaman a gritos las guitarras, muy acertadas también en ese final a dúo de los dos hachas; los pasajes entre las seis cuerdas y los teclados hacen recordar el duelo entre Vinny Burns y Don Airey en “Thunder in Heaven” del disco “Babylon”.

Bajo el curioso nombre de “La Luna Dra-cu-la” nos damos de pleno con un tema que te golpea desde su comienzo con unas poderosas guitarras y rebosante de grandes melodías que evocan los mejores tiempos de “Spellbound” y con un final espectacular; costó en las primeras escuchas, pero ha acabado resultando mi tema favorito de “Gothica”, pues en el mismo encuentro toda aquella pasión, garra y alma que añoro en la mayoría del resto de canciones.

Con “Paragon” se presentó en su momento la obra, una balada que te transporta a los discos artúricos de Hughes en solitario, con esa característica voz cálida y templada que cala fondo y nos hace trizas a sus seguidores, preciosas melodías y un estremecedor juego de guitarras en el tramo final; bonita y embaucadora, como cabía esperar de un tema de esta índole creado por el músico británico; una versión reducida, más relajada y sin guitarras sirve para finalizar el disco en su edición japonesa.

Hasta aquí tendríamos el quinteto de temas con connotaciones épicas del álbum; vayamos a por los más cercanos al hard aor, donde Hughes se suele desenvolver también como pez en el agua, pero en esta ocasión se hacen demasiado extensos y repetitivos, así como faltos de frescura y singularidad.

“Jekyll and Hyde” se presenta con un riff marcado, pero poco original y unas melodías contagiosas, aunque no acaban de cuajar como uno desearía; lo mismo ocurre con “In My Dreams”, el corte más aor del trabajo; melodías marca de la casa, pero carentes del entusiasmo de otras épocas; muy bonita la primera mitad del solo.

Peculiar intro “ferial” en “Welcome to the Freak Show”, con esas típicas estrofas vacilonas de Hughes a estas alturas ya nada sorprendentes y en la que, una vez más, la larga duración no ayuda para nada a condensar de forma más agradecida el interés por el tema.

Aparte de “Paragon”, tenemos dos baladas estándar dentro del género melódico que nunca faltan: sencillo, pero precioso y envolvente inicio de Treece-Birch en “Travellers”, donde encontramos los momentos vocales más pasionales de Hughes en ese fantástico y enérgico pasaje transcurrido el primer minuto de la canción y que se repite más adelante; dos solos de guitarra, siendo el segundo de ellos de los mejores y más logrados de todo el disco; gran tema.

Mucho más melosa y edulcorada resulta la intimista “Into Darkness”, otra típica composición en ese estilo que siempre suele aparecer en los discos de Ten, pero nuevamente no llega a encandilar como uno esperaría, menos aún para dejar un sabor agridulce como epílogo.

No percibo presiones de Frontiers en las canciones de “Gothica”; tampoco ni mucho menos que sea “el disco más oscuro y siniestro” de la discografía de Ten hasta la fecha, como el propio Hughes comentaba en la antesala de su edición; ninguno de ambos factores ha sido ápice de que el resultado general esté falto de la fuerza, garra y melodías inspiradas y adictivas a como nos tenían habituados la mayor parte de sus anteriores trabajos.

Gary Hughes necesita con urgencia reinventarse a si mismo y darle una nueva vuelta de tuerca a sus futuras creaciones, buscando en las mismas más frescura y originalidad para no caer de forma prolongada en el peligroso bucle del aburrimiento y la repetición.

Durante más de dos décadas he sido un niño consentido por la música de Ten; tras esta inesperada frustración sufrida con “Gothica” me siento cual niño enfadado con sus padres porque no le dejan montarse en todas esas atracciones que suenan en el inicio y final de “Welcome to the Freak Show”… no pasa nada… ¡seguiré “tirando” de su discografía para dejar a un lado esta decepción mientras espero el anuncio de su siguiente obra y emprender de nuevo y a pleno rendimiento toda esa maquinaria a su acecho. A buen seguro que volveré a disfrutar de lo lindo dentro de ese “tiovivo musical” engendrado por uno de mis Genios…

¡TEN FOREVER!

 

TENgothicaCOVERTEN:
GARY HUGHES: Voz, Coros, Guitarra, Bajo y Programación
DANN ROSINGANA: Guitarra
STEVE GROCOTT: Guitarra
JOHN HALLIWELL: Guitarra
STEVE MCKENNA: Bajo
DARREL TREECE-BIRCH: Teclados
MAX YATES: Batería y Percusión

KAREN FELL: Coros adicionales

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