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STEVE VAI «Inviolate» (Mascot Label Group, 2022)

STEVE VAI «Inviolate» (Mascot Label Group, 2022)

Iker Jiménez no escucha a Steve Vai.

Por José Ramón González.

 

No se entiende que Iker Jiménez, en su popular ―y plagado de publicidad― programa de televisión, aún continúe elucubrando acerca de la posibilidad de la existencia de vida extraterrestre. Sospecho que cree que, al menos, es muy probable, pero muestra dudas puesto que reconoce que carece de pruebas objetivas e indiscutibles sobre tan atractivo y trascendental asunto. Tampoco tiene mucho sentido que los defensores de la teoría de los antiguos astronautas inventen planteamientos tan descabellados como entretenidos para intentar demostrar algo que sería más sencillo de demostrar si prestaran atención al mundo que los rodea… y si escucharan la música adecuada. Podrían tomar ejemplo de lo claro que lo tenían los protagonistas de Men in black cuando aseguraban que Michael Jackson también era extraterrestre.

Lo que queda en evidencia con esto es que Iker Jiménez no ha escuchado a Steve Vai, pues de lo contrario no albergaría duda alguna de que los extraterrestres están entre nosotros; y hace tiempo. (¿No puso por título a su álbum de 1995 Alien love secrets?). Lo que brota de la cabeza y las manos del maestro de la guitarra no tiene nada que ver con lo que puede hacer cualquier otro músico del planeta: es irrepetible, irreproducible, inconfundible e inimitable. Vai lo demuestra con su nuevo álbum de estudio, Inviolate, en el que vuelve a reventar los límites de la creación artística humana, borra las líneas que a otros les sirven de guía y ofrece un soberbio trabajo tan honesto consigo mismo como respetuoso con sus innumerables fans.

Inviolate es un disco bastante diferente a su anterior The story of light (2012) ―lo que para otros, que no conectan con el músico, es equivalente a hacer otra vez lo mismo―. En su nuevo trabajo se aleja del lirismo que impregnaba buena parte de aquel para decantarse por los aspectos más contundentes, aunque sin abandonar las melodías que le sirven (y nos sirven) de agarre. Si bien es cierto que, en un primer momento, el álbum se muestra algo inaccesible, posteriormente ofrece en cantidades generosas chorros de la esencia más pura de su creador, salpicando festivamente el pentagrama de notas, lo que supone un disfrute inagotable más placentero que la recuperación de sus clásicos a los que se recurre con tanta frecuencia. En Inviolate hay, por supuesto, experimentación, riesgo, originalidad y arte. Y algo que no parece humano, sino que proviene de una cabeza que crea música la cual retumba más allá de los límites de nuestro universo. Los defensores de la teoría de los antiguos astronautas podrían comprobar si hay alguna reacción o respuesta a no sé cuántos años luz de aquí cuando suena alguna de las composiciones de Steve Vai, como «Apollo in color», cuyo desarrollo podría ser sospechoso de contener un código encriptado, en la que se hace acompañar de un asombroso ―no sé si éste será de la misma especie que Vai― Vinnie Colaiuta y un no menos espectacular Henrik Linder a los que añade sus teclados David Rosenthal. En la música de Vai aparecen notas inesperadas que expanden el horizonte de expectativas de cualquier oyente, a quien pillan desprevenido por muy osado y experimentado que sea.

Hay una presencia llamativa de las estructuras y las formas del jazz y el blues en Inviolate («Greenish blues» o «Little pretty») al lado de, como comentábamos, composiciones más rotundas como la potente «Avalancha» en la que la batería y el bajo están a cargo de Jeremy Colson y Billy Sheehan respectivamente, y en la que podemos volver a disfrutar de esos «trinos» tan reconocibles de su autor.

Momentos para la recreación y el intimismo, caso de «Sandman cloud mist», ofrecen la oportunidad de dejarse llevar al interior del mundo creativo de su autor, cerrando los ojos y flotando por esa vía láctea de notas libres que encajan inexplicablemente con las anteriores. Y eso sólo es posible en un mundo paralelo.

Iker Jiménez debería escuchar éste o cualquier otro disco de Steve Vai. Despejaría sus dudas, vería todo mucho más claro y podría especializarse en apariciones fantasmagóricas, voces en casas abandonadas y diferentes bichos que son descubiertos en los parajes más insospechados. Y los responsables del programa Alienígenas tendrían la ocasión de dedicar un programa a la nueva criatura de Steve Vai, esa Hydra con la que aparece en la portada y con la que interpreta la primera canción del álbum «Teeth of the Hydra», y así comprobar si está hecha de algún material procedente del espacio exterior, de un trozo desgajado de un meteorito perdido, que explique su sospechosa forma y posible utilidad. Si no lo consiguen seguro que habrán obtenido un provecho probablemente más valioso y enriquecedor: descubrir y disfrutar de las creaciones de una de las mentes artísticas más asombrosas de la música contemporánea.

STEVE VAI - Inviolate COVER
STEVE VAI: Guitarra, bajo, teclados
JEREMY COLSON, TERRY BOZZIO VINNIE COLAIUTA: Batería
BRYAN BELLER, HENRIK LINDER, BILLY SHEEHAN, PHILIP BYNOE: Bajo
DAVID ROSENTHAL, BOB CARPENTER: Teclados

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