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MULA (Clint Eastwood, 2018)

MULA (Clint Eastwood, 2018)

Aparece un mito en la pantalla.

Por José Ramón González.

 

Aparece un mito en la pantalla. Es Clint Eastwood; es Earl Stone. Personaje y leyenda fundidos en una historia en la que el espectador es incapaz de separar a uno de otro. Está viendo al anciano Earl Stone, un tipo al que nada le importa más que sus flores, ni siquiera su familia que lo da ya prácticamente por perdido. Pero también está viendo al artista marcado por sus personajes, unidos por un rostro que ha dejado durante más de medio siglo un perfil que hace inseparable al intérprete de lo que interpreta.

Durante muchos años la crítica ha considerado este rasgo una limitación de su trabajo como actor, que se ajustaba una vez tras otra a ese personaje duro e implacable, sin embargo el Eastwood director ha sabido utilizar ese aspecto a favor del Eastwood personaje y le intervino a corazón abierto en Los puentes de Madison (1995), dejando a todos sus seguidores tratando de sacar los pañuelos para secar sus lágrimas con las manos destrozadas de dar golpes y disparar balas con el Magnum 44.

En Mula Eastwood vuelve a ser Eastwood para interpretarse como un anciano nonagenario que empieza a trabajar, cuando otros llevan muchos años jubilados, transportando paquetes de droga para un cártel mexicano. Al principio sin saberlo.

Earl también se ajusta al perfil de los personajes del Eastwood director poniendo sobre la línea narrativa inmediata el conflicto personal profundo, esos problemas familiares tan importantes en las películas del director que brotan en cuanto se desvía la mirada de la trama principal (¿quién no recuerda a ese ladrón de Poder absoluto llenando el frigorífico de la hija que le reprocha haberla dejado abandonada durante años, o al periodista de Ejecución inminente llevando a su niña a hacer carreras en el zoo el día que le toca estar con ella porque tiene otras cosas más importantes de que ocuparse?). En Mula también hay una hija esperando a su padre el día de su boda, aunque él no aparece; no ha aparecido nunca.

Earl Stone es un personaje que, sin ser consciente, comienza el camino de la redención. Sabe que es tarde, pero mientras viaja por las carreteras desempeñando su nuevo trabajo para, al principio, evitar perder su negocio, va encontrándose con su vida a la vuelta de cada uno de ellos. Una vida que ha dejado aparcada hace muchos años, que ya no le espera, pero que aún tiene pendiente aunque ya sea tarde.

Al final lo que queda es esa historia. Y es lo que importa. Las elipsis de la investigación policial son enormes. No se cuenta cómo se consiguen las escuchas, ni hay suspense en el desarrollo de esa parte de la trama. La tensión está en otro lado. Y además hay humor, lo que aporta a la película un tono aparentemente desenfadado acorde al personaje principal que, como él, va desvelando una innegable tristeza.

Y Earl regresa a su familia aunque no lo esperen. Igual que Eastwood regresa a la interpretación cuando tampoco lo esperábamos. ¿Quién lo puede rechazar a pesar de habernos dejado abandonados tantos años?

 

Mule
Intérpretes:
Clint Eastwood
Bradley Cooper
Dianne Wiest
Michael Peña
Taissa Farmiga
Laurence Fishburne
Ignacio Serricchio
Alison Eastwood
Andy García
Guión:
Nick Schenk
Música:
Arturo Sandoval
Fotografía:
Yves Bèlanger

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