MR. BIG «Defying Gravity» (Frontiers Music, 2017)

Defying y yo. Por José Ramón González.   Nuestra relación no ha sido fácil. Empezamos mal, no nos comprendíamos el uno al otro, no entendimos nuestra forma de ser; lo que prometía ser un idilio arrancó con incomunicación. Admito que acababa de salir de una experiencia que me había dado muchas satisfacciones, pero como todos los comienzos ilusionan empecé la nueva con ánimo y con muchas esperanzas. Sin embargo, los primeros intercambios fueron bastante frustrantes. No sé por qué, pero Defying gravity empezó sonándome espeso, aunque quizás el espero era yo; me parecía que le faltaba ritmo, aunque el parado podría ser yo; me parecía todo un poco opaco, pero es posible que el que no viera fuera yo. No escuchaba la guitarra de Paul Gilbert con claridad, con un sonido con poca distorsión, más cercano a los setenta. Las canciones no terminaban de explotar, faltaba esa chispa que esperaba, y si la chispa no salta es mejor no forzar las cosas. Yo tampoco debí de caerle muy bien porque no creí ver un esfuerzo por su parte por mejorar nuestra relación: le dejaba expresarse pero lo veía pasivo, como sin ganas, y su sonido casi que empezaba a resultarme decepcionante. Es posible que no estuviéramos hechos el uno para el otro. Dicen que en casos así conviene darse un tiempo y eso es lo que hicimos. Los dos estábamos de acuerdo y nos propusimos darnos una nueva oportunidad días después; yo mantenía mis esperanzas en Defying y estaba dispuesto a luchar por lo nuestro. Cuando días después empezamos casi de cero, Defying también parecía más dispuesto a colaborar, y yo a prestarle más atención. Sabía que yo aún estaba marcado por mi anterior relación con California, y ello había dificultado todo. Cierto que mi promiscuidad musical y la necesidad de ir de cd en cd no me facilita las cosas, y eso Defying lo comprendió en nuestro nuevo comienzo. Para empezar tuvo el detalle de hacerme comprender nada más comenzar “Open your eyes” que, como a mí, le gusta Led Zeppelin, al tiempo que decía esa frase que me encanta escuchar: “Ok, We’re rolling”. Lo veía como con más ganas y eso me animó. Me enseñó por qué se llama así, con alegría y con unas melodías juguetonas que me hicieron gracia. Como vio que me animaba se puso coqueto con “Everybody needs a little trouble” y me dejé seducir por su sencillo ritmo. No se me escapaba que debajo había una buena dosis de inteligencia y respeto, y que su virtuosismo no quedaba oculto. Por eso, entre mirada y mirada, me soltó aquello de ‘If you need a perfect man I’ll do my best’ y reconocimos “Damn I’m in love again”. A partir de entonces todo fue mejor. Me gustaba cómo se movía cuando me decía eso de “Mean to me”, y jugueteaba con sus formas de un modo muy atractivo. No sólo eso, sino que parecía conocerme más de lo que creía cuando en “Nothin’ bad (‘bout feeling good)” me repetía ‘I know who you are’. Llegamos a hacernos promesas de un modo bastante tierno al viejo estilo, “Forever and back”, con melodías dulces y con coros que sonaban en la distancia que me hacían recordar otros tiempos. Me habría gustado ser de otro modo… No fui capaz de resistirme y lo pasamos en grande bailando sin preocupaciones una canción titulada «She’s all coming back to me now” de ritmos y melodías pegadizas. Defying también parecía recordar viejos tiempos y me hablaba de “1992”, cuando gozaba de éxito, pero no lo hacía con melancolía, sino con muy buena actitud, y con una introducción que recordaba al comienzo del desarrollo de su personalidad; luego se relajaba un poco pero se animaba mucho cuando me decía ‘I was number one in 1992’. Pensando en eso se lanzó a explicarme algunas cosas que no entendí muy bien, aunque construyó un puente muy bonito en “Nothing at all” que daba paso a unos juegos de guitarra que me hicieron sonreír. Antes de marcharse me dio una recomendación que me ha sido muy útil: “Be kind”, que a mí me sonaba a un cruce entre “La balada de Bonnie y Clyde” de Los 3 sudamericanos y “That’s life” de David Lee Roth. Me gusta saber que hemos llegado a entendernos, porque siento un gran respeto por Defying. Tampoco es que tengamos una relación apasionada: yo comprendo su personalidad y él mis gustos y opiniones. Nos aceptamos como somos. Sé que Defying podría ser mejor, podría tener más carácter, pero su situación interior seguro que tiene algo que ver con cómo es ahora mismo, y eso lo admiro. Yo también tengo mis cosas, lo sé, también podría mejorar en muchas otras. Como me dijo al final: ‘All these changes are changing my mind’. Eso es lo que tenemos y lo que somos, el resultado de nuestras experiencias y de lo que hemos aprendido. Así somos ahora, y está bien.   MR. BIG: ERIC MARTIN: Cantante PAUL GILBERT: Guitarras BILLY SHEEHAN: Bajo PAT TORPEY: Batería MATT STARR: Batería