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MAGNUM «Wings Of Heaven» (Polydor Records, 1988)

MAGNUM «Wings Of Heaven» (Polydor Records, 1988)

Con las alas abiertas al cielo.

Por Carlos Bayón.

 

Detrás de una bonita y evocadora portada, muy parecida a la del famoso Joshua Tree de U2 o a la del Out Of The Silence de Dare, y tras el bucólico título de “alas del cielo” se esconde una de las joyas mejor guardadas de finales de los 80 y quizá también uno de los trabajos más denostados por sus fans más exigentes y primigenios pero que por el contrario más éxito tuvo y por ello quizá debamos echar un poco la vista atrás y hacer algo de historia.

Estamos en 1988, uno de los mejores años de la historia del heavy, hard rock o de cualquier cosa con pelos cardados, spandex y guitarras, es el año del New Jersey, Out Of This World, el ya nombrado Out Of The Silence o And Justice For All… entre otros y antesala de lo que vendría al año siguiente y etapa previa a la caída final en el principio de la década siguiente, y todos querían su parte del pastel, sobre todo las discográficas aunque los grupos también les seguían el juego, aunque luego muchos hayan dicho pestes de estos discos y ese es el caso de Magnum y este Wings Of Heaven y sobre todo del siguiente Goodnight L.A.

Magnum ya era un grupo veterano en el mundillo pero con unos discos más cercanos al sinfónico más light que al A.O.R o al Hard Rock, aunque ya a mediados de los 80 con discos como On a Storyteller’s Night y sobre todo con Vigilante se acercaban sospechosa y descaradamente al A.O.R pero sin dar el pelotazo mundial y jugando en segunda en la liga de los grandes de la época. Es por ello que la compañía les insistía en endulzar y comercializar aún más su sonido pero sin pervertir su legado anterior, pero con este Wings of Heaven cierran una magnífica trilogía que para sí quisieran muchos grupos.

Es cierto que por imagen tenían difícil competir en el mercado con los Bon Jovi, Europe, Def Leppard de turno pero sí que musicalmente podían encontrar su hueco y se lanzaron a ello, cosa que no gustó a sus fans más antiguos que no entendieron el cambio y les dieron un poco de lado, pero por el contrario una nueva generación de chavales se acercaban a una banda con pinta de ser los nuevos U2, por la portada mesiánica más que nada aunque también había ciertos dejes a los irlandeses en ciertos detalles, tampoco muchos.

Recuerdo que el vídeo de “Start Talking Love” era habitual en la programación de las cadenas musicales que se cogían en la parabólica y que nos nutría de nuestra ración de rock muy mermada en las cadenas y programas musicales españoles, y así sobrevivíamos a las horteradas patrias que nos machacaban a conciencia día tras día en el páramo que era España en esos tiempos, no tanto como ahora pero casi.

32 años después no es un disco que haya envejecido mal, tiene los tics ochenteros hijos del momento pero no ha perdido frescura y se deja escuchar bastante bien y de hecho, aunque renieguen un poco de esta época, Magnum grabaron el directo Wings of Heaven Live en 2008, conmemorando el 20 aniversario y en el que aparte de su repertorio habitual de esa gira tocaban entero el álbum y sigue sonando poderoso como el primer día.

Evidentemente y aunque compartan época están a años luz tanto en imagen como en sonido de algunos de sus contemporáneos que triunfaban en esos tiempos, los también británicos Def Leppard, FM, los suecos Europe, los alemanes Scorpions y ya ni comparamos con los grupos americanos Bon Jovi, Poison, etc.

Magnum son un grupo que hay que masticar, saborear, tienen canciones que entran a la primera como “Days of No Trust” o “Start Talking Love”, comerciales, con estribillos pegadizos para cantar en directo y que suenen en las radios, pero también canciones largas con varios cambios como la final y épica “Don’t Wake The Lion”, la muy Rainbow “Pray For The Day”, la muy deudora de su tiempo con un tempo a lo Simple Minds “Wild Swan”, la tranquila y aorera “One Step Away” y la balada típica de todo disco que se precie “It Must Have Been Love” que roza el pop más descarado pero con un estribillo maravilloso.

El trabajo de Bob Catley es magnífico dotando a los temas de una personalidad propia y dependiendo de la canción que sea a veces dramatismo, a veces un sentimiento descomunal o a ratos una épica que acompañada del gran trabajo a la guitarra de Tony Clarkin, compositor de todas las canciones y que no necesita tocar 1000 notas por segundo para demostrar lo buen compositor y guitarrista que es.

Todas ellas le convierten en un disco muy homogéneo que, aunque ya venían de editar Vigilante, descolocó a sus seguidores más radicales por su rebuscada comercialidad pero que seguía manteniendo la esencia de su sonido más característico. Para mí uno de los grandes álbumes de los 80 y que siempre es buen momento para volver a escuchar, no solo este sino cualquiera de sus obras de cualquier época.

Magnum Wings Of Heaven cover
MAGNUM:
BOB CATLEY: Voz
TONY CLARKIN: Guitarra
WALLY LOWE: Bajo
MARK STANWAY: Teclados
MICKEY BARKER: Batería

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