Críticas Extraños y Hermosos

G.U.N. “0141 632 6326” (A&M Records, 1997)

G.U.N. “0141 632 6326” (A&M Records, 1997)

Cuando los números no cuadran de ninguna de las maneras.

Por Javi Segura Ruiz.

 

Para empezar hay que dejar bien claro un detalle para que nadie se lleve a engaños: la inclusión del disco que nos ocupa en esta sección es una verdad a medias, pues al igual que nadie puede dudar de lo “extraño” que nos resultó a todos los seguidores de la banda de Glasgow la aparición de estas canciones cuando fueron editadas, tampoco creo que nadie se atreva a catalogarlo de “hermoso” por muchas oportunidades y vueltas de tuerca que se le hayan otorgado; aun así, creo que podemos realizar un pequeño análisis del mismo y de cómo podría haber llegado a sonar tras escuchar alguna de las demos que se publicaron en su época.

Además, he de reconocer que me ha servido de excusa para realizar mi particular reconocimiento a los tres primeros y grandes trabajos de una de mis bandas favoritas y, principalmente también, un recordatorio de la treintena de canciones que fueron publicadas como rarezas y caras “B” en la gran multitud de singles y maxis que llegaron a editar donde nos deleitaron con auténticas joyitas como para haber publicado al menos otro trabajo del mismo nivel que su inicial trilogía.

Gun se dieron a conocer en 1989 con su single “Better Days” y la gira internacional que al año siguiente les llevó como teloneros nada menos que de los Rolling Stones; he de decir que en su día poca atención presté a su “Taking on the World”, llegando incluso a tenerles una manía obsesiva pues el mencionado single aparecía a todas horas en “Los 40 Criminales” y tenía una guitarra en su estribillo igualita a la melodía de “Why Can’t This Be Love” de Van Halen; este disco fue “recuperado” en años posteriores tras caer absolutamente rendido a los pies del soberbio “Gallus”.

En su disco debut, los escoceses nos presentaron una colección de canciones de puro hard rock fresco, melódico, directo, potente y comercial, (pero único pues nadie hacía nada parecido), que también marcaría el ADN de las canciones en sus dos siguientes álbumes pese a lo diferentes que son los tres entre sí, pero a la vez dejando patente en todos ellos su propio sello de identidad propiciado en gran parte por la personal, carismática y, para mí, fantástica voz de Mark Rankin que, junto con los hermanos Gizzi, (Dante al bajo y Giuliano a la guitarra), se encargaba de la composición de los temas; a destacar las rockeras “Inside Out”, “The Feeling Within” (mi favorita), la vacilona “Money”, la rabiosa “Shame On You” y ante todo el tema homónimo, una magnífica creación con un Rankin pletórico.

Rarezas de este disco fueron las versiones extendidas de “Better Days”, “Money” y “Shame On You”, además de tres joyitas rockeras que bien merecían haber estado en el disco como fueron “When You Love Somebody”, “Coming Home” y “Prime Time”; en esa línea se desenvolvían también “Dance” y “Back To Where We Started”, mientras que la acústica “Where Do We Go” y la versión de Thin Lizzy “Don’t Believe a Word” completaban esta colección que, para quien no la obtuviera en su momento, a día de hoy las tiene todas reunidas en la edición Deluxe que se publicó con motivo del 25 aniversario del disco en 2014.

Llegado 1992 y en pleno auge del movimiento grunge se sacan de la chistera el antológico “Gallus”, un disco absolutamente atemporal, pues lo sigues escuchando a día de hoy y parece haber sido recién parido por la frescura que posee y transmite de inicio a fin; de todos es conocido su enérgico hit single “Steal Your Fire”, que servía de inicio para presentarnos las grandes “Money To Burn”, “Freedom”, “Borrowed Time”, las hermosas baladas “Watching the World Go By” y “Higher Ground” y, la que sin duda, es mi canción favorita de toda su discografía y de las más importantes en mi vida, la inmensa “Long Road”; en este trabajo Alex Dickson, (que sustituía a Baby Stafford), realiza una gran labor como lead guitar que le llevó a ser llamado por Bruce Dickinson para formar parte de su banda en solitario, por lo que dejó Gun antes del inicio de la grabación de la siguiente obra.

Cinco temas inéditos nos regalaron en esta ocasión para sus singles, todas ellas de un gran nivel: las rockeras “Burning Down the House”, “Standing in Your Shadows”, “Don’t Blame Me”, “One Desire”, (¡cómo canta Rankin!), y otra que es una de las joyas de la corona, la melancólica y a la vez poderosa y fantástica “Run”, una de las mejores canciones de toda su discografía e incomprensiblemente fuera de sus trabajos oficiales y de nuevo con un Rankin estratosférico; esperemos que con motivo del también 25 aniversario de este trabajo, se publique en 2017 otra edición especial recopilando todas estas magníficas canciones pues bien lo merecen.

Pasaron dos años hasta que apareciera en 1994 “Swagger”, un disco que considero no tiene el más mínimo altibajo en ninguno de los diez temas que lo componen; la baja de Dickson no fue reemplazada, ya que “Jools” Gizzy se encargó de todas las guitarras y no tan sólo no decepcionó en absoluto, sino que además realizó un trabajo formidable, (escuchando los arreglos y el espectacular solo de “Crying Over You” se entenderá de lo que hablo); “Word Up” fue el top single impactante de este álbum y una de las mejores versiones que jamás he escuchado, pues un tema disco de Cameo lo convirtieron en un auténtico e impecable trallazo de hard rock; temas con el sello melódico y potente más inconfundible de la banda como “Don’t Say It’s Over”, “Vicious Heart”, “Seems Like I’m Losing You” o mi adorada “One Reason” se mezclan con otros de tinte más moderno o alternativo y que coqueteaban con la moda de mitad de los 90, como “Stand In Line”, “Find My Way” o la rapera cantada por Dante y Rankin “Something Worthwhile”; como tema reposado, nos regalaron la sencilla pero original y emotiva balada a ritmo de sirtaki “The Only One”.

De la era “Swagger” hay rarezas para dar y vender; además de la versión extendida de “Don’t Say It’s Over”, se publicaron cuatro versiones: “Killing in the Name” de Rage Against the Machine, “Suffragette City” de Bowie, “Children of the Revolution” de T-Rex y “Panic” de los The Smiths de Morrissey; además, regrabaron “Inside Out” de la cuál hicieron un buen y original medley con “So Lonely” de The Police.

Como temas propios, grabaron “The Man I Used To Be”, “Strange”, “Time”, todas ellas muy guitarreras y, como colofón, otra de las grandes perlas de su discografía, “Stay Forever”, con un Gizzi inmenso en todos los arreglos de guitarra; por fortuna, en 2009 se realizó una edición especial de “Swagger” donde aparecían la inmensa mayoría de estas composiciones.

Tras tres grandes trabajos y un más que aceptable éxito a nivel europeo, tuvimos que esperar tres años para que apareciera su anhelado cuarto trabajo, “el de los números”; su extraño título, el look y vestimenta de sus miembros, (aunque en “Swagger” Rankin ya se había cortado la melena y teñido el pelo de rubio) y el “cambio” de nombre, (ahora se llamaban G.U.N.), podían hacer pensar que algo iba a cambiar, pero ni el más prestigioso de los videntes hubiera vaticinado un cambio tan radical en su estilo musical; las baterías fueron sampleadas, la producción corrió a cargo del INXS Andrew Farris y las melodías combinadas con potentes y enérgicas guitarras de antaño desaparecieron por completo para ofrecernos a cambio unos temas de modern pop que no había por donde cogerlos en casi la totalidad de los cortes del álbum, algunos de ellos bastante infumables como “All My Love”; se salvan la vital y enérgica “Crazy You”, “Going Down” con sus originales y adictivas guitarras, (curiosamente el único tema que no produjo Farris, pues de ello se encargó nuevamente Kenny MacDonald, productor de los dos primeros trabajos) y quizás también “Come a Long Way” por ese sonido a lo The Edge que envuelve a las seis cuerdas; realmente, fue más que impactante para sus seguidores “enfrentarse” a este giro tan inesperado como difícil de digerir y comprender.

Pero en su día adquirimos el single “My Sweet Jane” y al escuchar la demo rockera del mismo llegamos al verdadero punto de inflexión donde no puedes ni debes evitar hacerte varias preguntas intentando encontrar alguna justificación a todo este desbarajuste; dicha demo está repleta de guitarras, energía y vitalidad, el extremo totalmente opuesto a la versión del disco; entonces, ¿por qué se embarcaron en ese drástico giro musical? ¿Por qué una banda de hard rock melódico con éxito lo arriesga todo y se embarca en una aventura así? ¿Por qué poner también en riesgo toda tu legión de fans, (a los que decepcionó por completo como es lógico este trabajo), intentando conseguir una nueva hornada de seguidores dentro del más numeroso y comercial mundo musical popero, (hecho que es más que evidente que tampoco consiguieron)?

Y, sobre todo, la pregunta más importante de todas: ¿qué tal hubieran sonado todos esos temas si se les hubiera aplicado esa dosis rockera que impregnaba la demo de “My Sweet Jane”? Quizás y a buen seguro que no estaríamos hablando de una obra a la altura de sus tres predecesoras, pero estoy convencido que el resultado hubiera sido bien distinto, pues con unas baterías “reales” y la mencionada producción, temas como “I Don’t Mind”, “Always Friends”, la funky “Seventeen” o incluso la mencionada “Come a Long Way” hubieran obtenido un resultado final bastante más satisfactorio y cercano al sonido característico de los escoceses; ¡cómo puede llegar a cambiar la música dependiendo del “tratamiento” que a la misma se le quiera implantar!

La respuesta a todo ello está más que probablemente en su discográfica y las presiones que sufrieron de ella para que se sumergieran de pleno en la moda brit pop que invadía no sólo las islas británicas sino también media Europa… pero la apuesta les salió mal, ¡tremendamente mal!… peor imposible… y sus seguidores fuimos los grandes damnificados.

De todos modos, este trabajo no iba ser menos que los anteriores en un aspecto: ¡las conocidas caras “B”!; a la mencionada demo de “My Sweet Jane” debemos añadir otros temas que, sin ser realmente especiales, venían adornados por un sonido más cercano a lo que se podía esperar de Rankin & Gizzi Brothers; “A Woman Like You” y “Don’t Cry” tenían esas dosis de guitarras necesarias al igual que “Sometimes”, de un nivel superior y cercano al lado más melódico y vital de “Swagger” o de “Crazy You” sin ir más lejos; dejo nuevamente para el final la guinda del pastel, otra de esas preciadas perlitas que nos regalaron: la soberbia “Some Things Never Change”, un tema de ritmo pesado y repleto de unas guitarras que desprenden un aura mágica y melancólica indescriptible… ¡maravillosa!

Tras el rotundo fracaso de este trabajo, la banda desapareció para retornar años más tarde sin Rankin y con Toby Jepson (ex Little Angels) ocupando la labor vocal de manera efímera hasta que Dante se ha asentado en ese papel parece que de forma definitiva… pero sin Rankin, nada es ni será lo mismo pese a que vayan manteniendo un aceptable nivel aunque alejado del característico sonido de sus tres primeras obras.

Gun forman parte vital de mi mundo sonoro y ninguna otra banda ha logrado que tenga la necesidad imperiosa de escuchar sus discos con una periodicidad tan elevada como me lleva ocurriendo con ellos pasados más de 20 años.

Mi pequeño tributo que siempre puede servir de inicio a gente que los desconozca, a algunos de sus seguidores que no tengan parte de esas rarezas y, en definitiva, para recordar a una banda que pese a su escasa media década de éxito, nos quedaremos con la duda de hasta dónde podría haber llegado sin la aparición del particular “Expediente X” que dio vida a su cuarto, extraño, y poco o nada hermoso trabajo.

 

g-u-nG.U.N.:
DANTE GIZZI: Bajo
GIULIANO GIZZI: Guitarra
MARK RANKIN: Voz

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2 Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mendo

    Me quito el sombrero por este estupendo articulo que has escrito, Javi, de uno de mis grupos favoritos y cuyos 3 primeros discos me marcaron como aficionado a este rollo.
    Te olvidas de los dos fantasticos baterias humanos que tuvieron y que aportaban muchísimos matices a las canciones, Scott Shields, un tipo con estilo muy pop, pero que empastaba perfectamente con la banda, y Mark Kerr, hermano de Jim Kerr, (voceras de Simple minds) mucho más potente y rockero.
    Nunca olvidaré el concierto que dieron en Berango – Vizcaya que cerraba la gira de Swagger…allí había un grupo grande que sonaba como una apisonadora y cuya progresión solo la decidirían ellos…pero no fué así, y con Farris la cagaron.
    Lo Dicho, te felicito por un articulo que está a la altura del grupo.

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  2. Imagen de perfil de starbreaker

    Muchas gracias Mendo…me alegra que te haya gustado el “repasillo” que le he metido a la discografía del grupo.
    Un saludo.

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