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FALLING BLACK «Leaving All Behind» (Falling Black Records, 2015)

FALLING BLACK «Leaving All Behind» (Falling Black Records, 2015)

El orgullo triunfal de los aficionados.

Por José Ramón González.

 

Aficionados.

Cuando uno recibe un disco de un grupo desconocido, autoproducido, ¡y español!, los prejuicios lo poseen y empieza a juzgarlo antes de sacarlo de la caja y ponerlo en el reproductor. Somos así de prepotentes; de envidiosos también, claro, porque nosotros no hemos grabado nada, ni malo ni bueno y, posiblemente en el fondo deseemos que el disco que vamos a poner sea mediocre, para confirmar nuestras sospechas y calmar nuestra frustración. Puede que haya también algo de complejo con respecto al material extranjero, pero eso es otro tema.

En realidad, y para ser completamente sinceros, al menos el que esto firma no tiene ningún miedo a decir lo que piensa, y le alegra más encontrar un buen disco que le sorprenda que la quincuagésima imitación de clásicos que tanto se echan de menos pero que tan poco aportan al panorama actual.

El disco de estos Falling Black (poco afortunado nombre, a mi juicio) parece encajar en ese perfil, pero éste es de los sorprendentes. Es una banda cuya mirada bizquea desde la frontera del cambio de una década: por un lado no hay duda de que las raíces setenteras de la banda alimentan su estilo, sin embargo la ejecución y el sonido me remiten inevitablemente a los grupos de los primerísimos ochenta, con el aliento de los conjuntos que sentaron las bases del hard rock en el cogote, pero empezando a respirar un aire nuevo que ellos mismos estaban creando. Me refiero a obras del tipo del primer disco de los alemanes Accept (1979) por ejemplo, con los que no tienen mucho que ver pero en el que se aprecia ese cambio de sonido.

Otro elemento sorprendente es el de la voz de su cantante -y bajista- Gabriel Álvarez, cuyo estilo recuerda más al Tony Cuevas del primer disco de Bella Bestia (sin agudos) que al estilo de una banda setentera. Esto, que podría parecer una combinación difícil, es uno de los varios atractivos de Leave it all behind, pues dota a las composiciones de una gran frescura, espontaneidad y gracia. Sin querer parecer lo que no se es, siendo muchas cosas a la vez, y con orgullo. Y no me extraña, pues el disco, a pesar de sus limitaciones de producción, hace de ellas virtud. Y ¿cómo lo consigue? Con lo que se hacen los buenos discos: buenas canciones. ¿Cómo se sabe que esas canciones funcionan? Cuando después de haber escuchado el disco un par de veces por encima, se levanta uno al día siguiente tarareando una de ellas. Y es éste el soporte indispensable sobre el que se asienta este álbum, pues con canciones como la contagiosa “Leaving all behind”, la inicial “Falling”, el ritmo mágico de “Wake up your mind” con inteligentes variaciones y acertadísimos adornos, o la clásica “Don’t get away from me” es difícil estropear un disco. Para rematar el conjunto, tenemos a tres músicos que ejecutan sus canciones con mucha solvencia, dejando que toda esa música escuchada los atraviese y nos la ofrezcan filtrada por su propia inspiración. La imprescindible presencia del bajo de Gabriel dota de contundencia al trío; el suyo no es un instrumento de acompañamiento, es tan protagonista como la guitarra, y así se construye un sólido y rico sonido, como hacen los grandes tríos. Asier Ayesta dibuja a la guitarra numerosas líneas con enorme acierto. Por su lado Mendo es, en mi opinión, el artífice de que esas canciones suenen endiabladamente rítmicas, aportando eso que uno no sabe qué es pero que sabe que es porque se nota: las ganas de querer hacer las cosas bien -o muy bien- y no desperdiciar la oportunidad. Y sorprende -o ya no tanto- que no dejen ocasión sin aprovechar, y se atrevan con una reelaboración muy inteligente de lo que hacían Nirvana en “Dream of you”.

Y si encima el productor, Martín Guevara, le saca todo el jugo al grupo exprimiendo las posibilidades al sonido, es muy fácil pasar del escepticismo al entusiasmo en poco más de un par de escuchas.

Resulta admirable que un grupo suene tan bien incluso con esas limitaciones técnicas; que con solo tres instrumentos creen un sonido tan sólido; y que hayan compuesto tan buenas canciones siendo, sólo, aficionados. Magnífica muestra de que las ganas y el talento atraviesan las paredes de las estrechuras de medios.

 

fallingblackcover

FALLING BLACK son:
ASIER AYESTA: Guitarras
GABRIEL ÁLVAREZ: Cantante y Bajo
MENDO: Batería y Percusión

 

Foto Falling Black: Sergio Tezanos (N2 Arts & Graphics)

 

 

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3 Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mendo

    Me alegro de que te haya gustado, Joserra.

    Saludos.

    Responder
  2. Imagen de perfil de Joserra

    Un placer Mendo. Es un disco que he escuchado con mucho agrado y no poco entusiasmo.

    Felicidades a los tres.

    Responder

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