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DYNAZTY «The Dark Delight» (AFM Records, 2020)

DYNAZTY «The Dark Delight» (AFM Records, 2020)

Enderezando el rumbo.

Por Óscar L. González «Mendo».

 

Creo recordar que en la reseña de Renatus, disco de Dynazty que marcó un cambio de rumbo musical hacia el Power Metal, comenté que era preferible un cambio así de radical a que continuasen repitiendo la formula de sus primeros discos, aunque ésta no estuviese agotada ni mucho menos viendo el nivel que tenía su Sultans of Sin.

Pues bien, Titanic Mass y Firesign continuadores de Renatus eran unos discos, en mi deformada opinión, que marcaban una clara cuesta abajo en cuanto a inspiración, con un porcentaje de temas cacofónicos alarmante y lo que es peor, me estaban haciendo perder el interés en un grupo del cual soy fan desde sus inicios a la sombra de sus amigos The Poodles hará una docena de años. De hecho, Firesign sólo fui capaz de escucharlo un par de veces cuando salió y ya perdí toda esperanza de que Dynazty sacase un producto con más de 4 ó 5 temas decentes que se saliesen un poco de la formula «jingle con la melodía base – pausa – doble bombo a muerte – estrofa – estribillo – punteo Malmsteen/Satriani – final» y que fuesen distinguibles unos de otros. A un grupo como éste se le debe exigir algo más que técnica prodigiosa y ejecución con precisión quirúrgica (cualidades ambas que siguen manteniendo).

Entrando en harina, el disco en cuanto a producción y sonido es un clón de los tres precedentes. Era algo que no necesitaba ningún cambio y los cambios de discográfica no lo han afectado por suerte. Suena potente, empastado y la producción está muy cuidada con todos los componentes necesarios bien ensamblados.

También siguen presentes los impecables punteos excesivos con montones de notas innecesarias, el vozarrón de Nils Molin (con alguna colaboración externa) y la base ritmica Egg/Olsson que te rompe la cara tema a tema.

«Presence of Mind» fue el primer single y constituye un buen inicio con potencia a raudales, escasa presencia de jingles facilones y demostración de que Dynazty están de vuelta con una mezcla de ambas etapas… veremos si se quedan. Temazo.

El manido jingle aparece en «Paradise of The Architect» que cuenta con un estribillo resultón pero demasiado manido a estas alturas. Pasable

«The Black» cuenta con un inicio que cabalga con el alegre jingle típico, pero las estrofas y el neoclásico y escandinavo estribillo le dotan de una originalidad que también tiene el punteo. Vamos hacia arriba.

Intro estilo Amaranthe con Georges Egg rizando el rizo para «From Sound to Silence», donde la influencia de Amaranthe se hace patente con la colaboración de su cantante gutural y compañero de Nils en su pluriempleo. El resultado es muy bueno contando con una estructura diferente y un estribillo emocionante.

Un tímido piano, una guitarra acústica y la desnuda voz de Nils anuncian «Hologram» que es uno de los mejores temas del disco. Pausado pero no exento de fuerza muestra el camino a seguir.

«Heartless Madness» fue el segundo single/lyric video y cuenta con influencias de Nighwish a cascoporro pero con el sello particular de Dynazty. Gran canción que a base de haberla escuchado más que al resto cala más facíl.

«Waterfall» y su ritmo Ska/Disco es de lo más original en cuanto concepto y cuenta con un estribillo melódico a más no poder. Suena moderna y fresca como debe ser.

Otro tema con indudable influencia de Amaranthe y grupos de su cuerda es «Threading the Needle» pero con su puntito de frescura y su épico estribillo marca de la casa.

En «The Man and the Elements» la influencia pasa a ser de origen celta (del estilo de lo que tocaban en los camarotes de los irlandeses en Titanic), pero sin pasarse, pues aunque es la base de la canción, todo lo demás, poderío incluido, es 100% Dynazty.

«Apex» es otra salvajada a máxima velocidad en el estribillo, pero la tonadilla suena a ya oída en algún disco anterior y defrauda, pese al poderío de las estrofas con ayuda gutural. Agua.

«The Road to Redemtion» es de lo más peculiar en cuanto a sonido y esa originalidad unida al precioso estribillo la destacan del resto. Momento de relax no exento de fuerza. Temazo top 3 del disco.

Y terminamos con la canción que da título al disco, «The Dark Delight», con su opulenta apertura y menor protagonismo de los samples/jingles pero sin acabar de explotar con su sobado estribillo.

Nos encontramos ante un disco fácil de disfrutar, bastante más original e inspirado que los dos precedentes lo cual es ya meritorio, porque las demás cualidades del grupo y su personal (y a veces excesivo) sello siguen ahí, lo cual, unido a la menor influencia de los teclados en las melodías mejora mucho el resultado final.

No es Renatus II pero es una obra digna de un grupo con un nivel como el que ha demostrado Dynazty.

dynazty - the dark delight cover
DYNAZTY:
NILS MOLIN: Cantante
LOVE MAGNUSSON: Guitarra
GEORGE EGG: Batería
MIKAEL LAVÉR: Guitarra
JONATHAN OLSSON: Bajo

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