Críticas Casco Antiguo

DEF LEPPARD «X» (Bludgeon Riffola, Mercury, 2002)

DEF LEPPARD «X» (Bludgeon Riffola, Mercury, 2002)

Backstreet Leppard.

Por Carlos Bayón.

 

Con la entrada en el nuevo siglo muchas de las legendarias bandas que habían triunfado en los 80 estaban un poco perdidas. Acababan de atravesar los años 90 donde muchas de ellas se fueron al garete, unas por voluntad propia al no poder ofrecer nada nuevo con un mínimo de calidad y otras directamente expulsadas del Olimpo por nuevas bandas que les habían adelantado por la derecha víctimas de su propio ensimismamiento.

Grunge aparte que acabó por completo con todo un movimiento y que tuvo una duración efímera, tan pronto eclosionó como desapareció dejando un puñado de bandas reseñables y un reguero de cadáveres y mitos, algunos más por su estilo de vida que por lo que dejaron como legado musical. Varias de estas bandas legendarias y superventas de los 80 que sobrevivieron se lamían las heridas después de una serie de discos que dejaron fríos y confundidos a sus fans más acérrimos (el propio Slang de Def Leppard, el homónimo de Mötley Crüe, el Subhuman Race de Skid Row por ejemplo).

Algunos de ellos no eran ni mucho menos malos discos, todo lo contrario, pero no eran discos con el sonido por el que fueron conocidos sino más bien un intento descarado de acercarse a las nuevas tendencias y seguir en candelero, a muy pocos les fue bien.

En esas estaban hasta que llegó el siglo XXI y a Bon Jovi se le ocurrió que no era mala idea juntar el rock para todos los públicos con las tendencias más poperas que triunfaban en ese momento y unirse a los creadores de parte de esas tendencias (Andreas Carlsson y Max Martin) productores y compositores de lo más granado de la purrela pop que nos invadía por esas fechas (Britney Spears o Backstreet Boys) entre otras “joyas” y así llegar a una nueva generación de oyentes.

La cosa es que le salió bien el experimento y los Jovi con Crush y el hit single “It’s My Life” volvieron a la senda del éxito no sin antes haber sacrificado a parte de sus fans más antiguos y puede que un poco de dignidad también, pero bueno, a quién le importa la dignidad si vuelves a tener gente que te quiera volver a escuchar, comprar tus discos y darte una segunda oportunidad.

Alguien debió decirles a los Leppard que tampoco perdían nada si ellos probaban de la misma medicina y ellos, con ganas de volver a los grandes estadios y a las superventas, se lanzaron en caída libre, pero el resultado no fue el mismo. Lo que a Bon Jovi fueron críticas feroces pero también millones de discos vendidos y giras mundiales por estadios, para Def Leppard, que tienen un público más homogéneo mayormente rockero, pero menos en el de la música y cultura popular, fue un fracaso absoluto. Aunque algo también tendría que ver que la compañía se desentendiera de promocionar el disco y apenas se le diera publicidad.

También es verdad que se les fue un poco de las manos. Si el Crush tenía su “It’s My Life” también tenía temas más cercanos a un rock para todos los públicos que podía gustar a las madres y hasta al rockero menos exigente, pero X tenía azúcar para llenar una pastelería y nunca habían coqueteado tan descaradamente con sonidos tan machaconamente pop.

Tan duro fue que tardaron 6 años en volver a sacar disco con canciones propias, el decididamente más rockero pero sin la chispa de otras entregas Songs From The Sparkle Lounge, ya en plan huida hacia adelante aunque con una mirada a los tiempos de Hysteria.

Sigue estando en X el sonido, el gusto y la calidad por las melodías, los juegos vocales pero todo ello pasado por una capa de sobreproducción pop y ablandamiento general de los patrones marca de la casa, un uso excesivo de las nuevas tecnologías. La batería que ya de por sí sonaba bastante a caja de ritmos, debido a las circunstancias del batería, pero siempre tamizada bajo unos parámetros bastante rockeros, aquí se vuelve completamente insulsa y pop.

Evidentemente viniendo de Def Leppard, las canciones aun siendo en su mayoría bastante blanditas, siguen teniendo cierta calidad y aunque suenen a boy band, siguen siendo pegadizas. Incluso las decididamente pop “Unbeliabable” o “Now” que en otras manos podrían ser un pastiche intragable, aquí todavía conservan algo de dignidad aunque estén saturadas de efectos y sintetizadores más propios de otros estilos que del rock duro y que en realidad no pintan nada.

Algún arranque rockero recordando viejos tiempos como en “You’re So Beautiful” o “Four Letter Word” que tienen alguna pizca del sonido que les hizo famosos.

“Long Way To Go” que la podrían cantar Take That o cualquier boy band y siento que va a ser un comentario recurrente en casi toda la crítica, es una balada empalagosa donde las haya a la que salva un buen estribillo pero a la que sobran efectos.

“Torn To Shreds” no está mal pero tampoco hace que te levantes a rockear después de la calma que llevamos. De lo mejor del disco pero que no entraría en un recopilatorio cuádruple.

“Love Don’t Lie” que me recuerda en la melodía a la famosa canción “Torn” de Natalie Imbruglia pero que suena sospechosamente a “Now”. Todo muy medido, exceso de efectos en las guitarras, Joe Elliot cantando para salir del paso que suena hasta desganado.

“Gravity” parece un descarte de Euphoria. Suena a grupo alternativo de finales de los 90 y en la que se sigue abusando de los efectos. Lo mismo que “Cry” que aunque abusa de los mismos efectos por lo menos tiene un riff reconocible y cierta gracia a la hora de interpretarlo. De lo más potable y cercano a los Leppard que conocemos.

Lo mismo se puede decir de “Girl Like You”, que aunque las guitarras sean más blandas que un chicle, la letra dé vergüenza ajena e intentamos olvidarnos de todos los efectos modernos que le han metido, la canción tiene un pase. Una melodía y un tempo un pelín más rockero que la media del disco y es que a estas alturas ya nos conformamos con poco.

“Let Me Be The One” no hay por donde cogerla, demasiada sensiblería pop en otra canción demasiado empalagosa que podrían cantar los Backstreet Boys o cualquiera de esa recua.

“Scar” con sus aires árabes y un tempo algo cansino es un medio tiempo bastante digerible que sospechosamente tiene cierto parecido a “Cry”, pero que en la mitad se endurece lo suficiente para que las guitarras se vuelvan un poco locas y nos dejen un tema medianamente reseñable a los medios tiempos del Adrenalize.

Para acabar otro tema tranquilito medio tiempo “Kiss The Day”, que es un quiero y no puedo pero que por lo menos deja algún momento guitarrero reseñable pero claro, es la última del disco y alguno ya debe estar echando espuma por la boca con tanto tema tranquilo.

Para finalizar un bonus track en forma de versión acústica de “Long Way To Go” que tampoco es que aporte demasiado y queda como una anécdota que gana puntos al ser desnudada de tantos ruiditos y efectos con los que han rellenado la mayoría de las canciones.

La compañía, más pendiente de promocionar otras cosas o porque no vieron la manera de vender el producto, se desentendieron por completo de promocionar el álbum y a eso achacaron los Leppard las pocas ventas que tuvo, pero aun así ellos tampoco han vuelto a recuperar ninguna canción en sus directos y en sus siguientes discos han ido hacía sonidos más duros y volviendo un poco a sus raíces.

He de reconocer que a mí en su momento me encantó el disco, me saturaba tanto tema lento desangelado, pero en su blandura me gustaba el encanto que despachaba y el intento de adaptarse, torticeramente, a los nuevos tiempos y era uno de mis discos recurrentes. Pero con el paso del tiempo se me ha quedado desfasado y excesivamente blando.

Criticar a Def Leppard por ser comerciales sería una estupidez, pero es verdad que en X se pasaron un poco de frenada en ese acercamiento a nuevas sonoridades y les dejó una obra impersonal sin apenas el sello que les hace reconocibles en todos sus discos, lo que la convierte en una obra fallida en una discografía bastante interesante con sus altibajos pero con una gran calidad en general.

Def Leppard X cover
DEF LEPPARD:
JOE ELLIOT: Voz
RICK ‘SAV’ SAVAGE: Bajo, coros
RICK ALLEN: Batería
VIVIAN CAMPBELL: Guitarra, coros
PHIL COLLEN: Guitarra, coros

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