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BRAWL IN CELL BLOCK 99 (S. Craig Zahler, 2017)

BRAWL IN CELL BLOCK 99 (S. Craig Zahler, 2017)

Errores de la probabilidad.

Por José Ramón González.

 

Una bajada a los infiernos, una caída en picado. Y es mejor no saber más. Conocer a Bradley Thomas sin saber lo que le va a pasar ni cómo es facilita el acercamiento limpio al personaje. Si alguien quiere seguir…

La segunda película del prometedor director de la excelente Bone Tomahawk (2015) presenta su segundo filme que, en España, se estrena directamente en formato doméstico, aunque ha pasado por algún festival previamente, como Sitges. Curioso dato éste a pesar de las buenas críticas que la precedían y de que la película era bastante esperada. Después de verla se puede encontrar explicación a esto ―si la hay― en el aspecto de la película: como de vídeo, tirando a documental y abusando en parte de lo digital. Quizás con ello se buscara la crudeza o la autenticidad. Y quizás por ello, y por sus más de dos horas de duración, no se haya arriesgado nadie a distribuirla.

Por otro lado, si aquella era buena ésta también lo es e igualmente recomendable. Un tipo con no muy buena suerte que decide asumir su destino y tirar adelante con ello y con todas sus consecuencias. Esa asunción del destino estaba en algunos de los personajes de Bone Tomahawk. En el arranque de Brawl in cell block 99 a Bradley lo despiden de su trabajo. Bradley es un tipo que lleva la cabeza rapada y una cruz enorme tatuada en la parte posterior de ella. Su altura, su forma de andar y su mirada constituyen una amenaza que queda reflejada en la escena del despido: tres personas le esperan a la puerta de la oficina para comunicarle la noticia. Sin embargo su reacción no es violenta, aunque parezca estar dominando una inminente explosión. Esa amenaza continúa cuando, tras salir del taller en el que trabajaba, detiene su coche en un semáforo y mira a dos tipos que paran su vehículo junto a él. S. Craig Zahler perfila perfectamente al personaje y prepara al espectador para lo peor cuando llega a su casa y descubre que su mujer lo engaña. Le pide el teléfono y lo destroza, le ordena que entre en la casa y despedaza el coche a puñetazos y golpes. A pesar de que interpretamos que a quien está golpeando es a ella, cuando entra en la casa está calmando, le pide a su esposa que hablen y mantienen una conversación para arreglar la situación. Ella está angustiada pero no atemorizada. Con ello Craig Zahler, en pocos minutos, ha hecho el imprescindible retrato de Bradley: un tipo capaz de una violencia tremenda pero con una capacidad asombrosa para dominar su impulsividad. Esto va a justificar sus reacciones a partir de entonces y buena parte de lo que va a ocurrir.

En la escena con su esposa de la que hablaba antes, Bradley explica simbólicamente su suerte a través de unos recipientes para el café que hay en la gasolinera a la que va, y en los que nunca indican lo que hay: en uno leche, en otro nata y en otro “esa porquería desnatada”. Él nunca coge el que le gusta. Esa idea nos va a acompañar durante toda la película. Decide ponerse a trabajar al servicio de un narcotraficante para poder ofrecer a su esposa unas mejores condiciones de vida, pero jugar con el diablo tiene consecuencias.

El ritmo y la tensión van aumentando minuto a minuto, la angustia crece y el infierno se va haciendo más cercano según va cayendo Bradley, un tipo que ya ha asumido su destino, que ya sabe que nunca va a acertar con el recipiente para el café que le gustaría, ni por probabilidad, por muchas veces que lo intente. El ambiente se va cargando, los colores se intensifican, las conversaciones se espesan y afilan, la violencia se hace más explícita. En las escenas en las que el protagonista se enfrenta violentamente a otros personajes, el director tiene el buen gusto de no utilizar trucos de montaje en los que es imposible ver nada de las peleas, las cuales podemos observar en planos generales, con ese Bradley implacable que parece un Frankenstein ―interesante la idea del correlato del calzado que le dan en la cárcel que le está pequeño y le hace heridas―.

Según avanza la acción, Bradley va contando los días que quedan para el nacimiento de su hija, una cuenta regresiva que anuncia un nacimiento, pero que también es para él una imparable cuenta atrás.

 

Brawlincellblock99
Intérpretes:
Vince Vaughn
Jennifer Carpenter
Marc Blucas
Don Johnson
Tom Guiry
Udo Kier
Guión:
S. Craig Zahler
Música:
Jeff Herriott
S. Craig Zahler
Fotografía:
Benji Bakshi

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