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BIGFOOT “Bigfoot” (Frontiers Music, 2017)

BIGFOOT “Bigfoot” (Frontiers Music, 2017)

El relevo que el rock esperaba.

Por José Ramón González.

 

Hay momentos en los que, cada vez con más frecuencia, admito con patética tristeza que todo está perdido. Reconozco que la música, esa arte que nos ayuda a recordar que somos humanos, que nos sensibiliza, que nos ayuda a entendernos en momentos de crisis y de comprender a los demás, que construye puentes, diseña caminos y cava túneles al corazón, el cerebro y el alma, se está muriendo. O más bien la estamos dejando morir.

Casi nada de lo que hay ahora me gusta, por lo que me he transformado en un ser marginal cuyas opiniones no se deben tomar en cuenta, pues he cogido el vicio de llevar la contraria a las mayorías por el simple capricho de llamar la atención. Sin embargo, como un Nexus 6 he visto cosas que los demás no han visto. Hay que mirar a contraluz para ver las cosas de otra forma en lugar de dejar que nos golpeen en la cara y nos resbalen antes de sentirnos felices porque los demás también tienen la jeta pringando.

Como una sonrisa en este drama, aparecen unos tipos que hacen que me arrepienta de haber sido tan derrotista –‘realista’ suelo decir yo–, un grupo de chavalería que me da una colleja entusiasta para que espabile. Nos sueltan once canciones que desatan mi entusiasmo inmediatamente a pesar de que ya conocía sus dos EP anteriores e imaginaba lo que podría suponer su primer álbum. Revivo cómo son las cosas en un mundo en el que se puede disfrutar de buena música, hecha con honestidad, con ganas, sin paracaídas; con conocimiento, con poso, sin miedo; con entusiasmo, con gracia, sin impostura; con inteligencia, sin complejos.

¿Y qué tiene Bigfoot para desatar esta alegría? Lo que no tiene casi nadie y no se puede explicar. Esa naturalidad que se echa tanto en falta, el carisma para interpretar canciones en las que se nota que les va algo más que el porvenir, la dignidad de no engañar a nadie, la autenticidad de los que no tienen nada que perder. Esta banda inglesa tiene eso que no se aprende, sino que se es. Son unos Tesla del siglo XXI que les dan cien patadas a todos los maniquíes de su generación. Unos tíos que tienen un sonido que para sí quisieran muchos, …han girado con Thunder, ¿hay mayor garantía?

Con la publicación de este primer álbum completo son ya una de las bandas más excitantes y prometedoras del panorama. Antes ha habido otras que parecían poder renovar el panorama futuro; recuerdo cuando aparecieron The Darkness y toda la prensa se volcó con ellos. Espero que así ocurra con Bigfoot, porque los necesitamos, y porque lo merecen.

Su disco se abre con la más cruda de las canciones que han soltado, “Karma”: guitarras gordas, sonido poderoso y rock & roll de apretar los dientes. Es una variante de lo que hacen en la mayoría de sus canciones, pero la melodía vocal, la agresividad y crudeza de las guitarras que llevan al estribillo a lo Tesla son menos vivas que en el resto, la melodía no tiene tanta presencia. Para eso está la excelente “The fear”, que merece un comentario aparte: con qué inteligencia dilatan el tiempo, cómo controlan la tensión y evitan precipitarse en una canción en la que la expectación es total y el batería Tony Aspinall deja los platos hechos polvo, brillante por otro lado en todo el trabajo. El estribillo no explota, revienta con unos coros brillantes. Domando a la bestia demuestran el buen gusto que tienen; evitando el piñón fijo revelan su inteligencia. Las guitarras en esta canción pueden resonar desde Thin Lizzy a Guns N’ Roses pasando por Iron Maiden.

Aunque ya se intuía, en “Tell me a lie” se comprueba que el parecido del cantante Antony Ellis con Danny Vaughn es una realidad, y encima la canción nos lanza directamente al sonido Tyketto enriquecido con una sección de vientos que acelera el pulso para dejarnos derrotados en el final a dos guitarras que se van apagando mientras el corazón se va calmando.

Que sí, que sí, que este disco es brutal. Baladón “Forever alone”. En ella incluyen unos coros sobre desarrollos de guitarras que los equiparan con las grandes baladas de rock sureño o con las mejores de las bandas de hard rock de los ochenta. Lo mismo da. Estos tipos son grandes y, atención, están aprendiendo.

Una canción como “I dare you” la rechazaría casi directamente, sin embargo la convicción de Bigfoot en su ejecución, el optimismo contagioso, los coros y la chispa que salta a los pocos segundos hacen que los tópicos parezcan una referencia ineludible y agradable.

Sin dejar de mencionar cómo se mueve el bajo de Matt Avery y la excepcional labor de los guitarras Sam Millar y Mick McCullagh en las eléctricas, las acústicas y los juegos a dos, me lanzo a los magníficos ocho minutos finales de “Yours” en los que inevitablemente hay ecos de Led Zeppelin, épica y dramatismo de altura. Aquí hay ratos que Ellis me recuerda a Ian Gillan, ahí es nada. Es un tío que se la juega en más de una ocasión llevando su voz al límite empujado por la canción sin importarle lo que pueda pasar. Eso es entrega.

Después de tantos años escuchando música y escribiendo sobre ello, uno peca de presunción al creer saber cuándo está ante un disco relevante. No es sólo que sea especialmente bueno, es que es de los discos que podrían cambiarlo todo, o arreglarlo, o como mínimo mejorarlo. Conmigo ya lo ha hecho. Recupero mi fe, pero me surge una pregunta: Y para el público, ¿también hay relevo?

 

album_cover_BIGFOOTBIGFOOT:
ANTONY ELLIS: Cantante
SAM MILLAR: Guitarra
MICK McCULLAGH: Guitarra
MATT AVERY: Bajo
TOM ASPINALL: Batería

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2 Comentarios

  1. Imagen de perfil de Jesus

    Siempre tan atinado Don Joserra. Me han llamado la atención la introducción y el cierre. “por lo que me he transformado en un ser marginal cuyas opiniones no se deben tomar en cuenta” Esa declaración, por sí sola, ya vale para leer el resto con interés. Reconozco que eres de los pocos que sus críticas me enriquecen y siempre muestro mi entusiasmo públicamente.

    En cuanto a la pregunta final, ya sabes la respuesta. No creo que Bigfoot supongan nada en la escena que otros intentos anteriores. Cosa distinta es lo que , a nivel personal, representa.

    Escucho “Tell me a lie” y, los comienzos de sus riffs y melodía, me traslada a unos Cage the Gods, también británicos, que llegaron siendo la banda revelación para la classic rock y que se les adivinaba un sonido fresco, moderno y que podrían calar en el futuro. Y, sin embargo, llevan 4 años desaparecidos. El rock hace mucho tiempo que ha dejado de ser rentable, y camina entre un bosque de otoño hasta llegar a pleno invierno. Dudo que vuelva la primavera, pero, mientras tanto, podremos llenarnos con esta y otras bandas. Así que sólo podemos esforzarnos para que los pocos que somos seamos capaces de mantenernos y seguir respirando, que no es poco.

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  2. Imagen de perfil de Joserra

    Y yo siempre te lo agradezco enormemente, Jesús.

    Me temo que estás en lo cierto, tus últimas líneas lo explican muy gráficamente. Sé que esto no va a cambiar nada, pero la sensación de haber dudado por un momento es gratificante y consoladora.

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