BETH HART «Fire On The Floor» (Provogue Records, 2016)

Catarata de emociones. Por José Ramón González.   Hay ocasiones en las que uno se siente en inferioridad de condiciones ante el hecho artístico del que va a hablar. Con sus palabras lo va a estropear, va a ser incapaz de trasladar a otro lenguaje lo que está dicho de la mejor de las formas en el original. ¿Cómo pasar a palabras la música, la emoción y la rabia que desprende Fire on the floor? Beth Hart presenta un disco que se eleva por encima de los géneros, aunque el suyo sea el blues, y el soul, y el rock, y el jazz. Digo esto porque dan igual las preferencias en cuanto a géneros del oyente: ella dilapida prejuicios o inclinaciones para dejar al oyente desnudo ante la música. Y esa música es sensacional. Si alguien se resiste a canciones tan desgarradoras como “Fire on the floor”, al dramatismo y la rabia con los que canta “Love is a lie” sobre ese juguetón piano de fondo o al ritmo de “Fat man” –compuesta junto a Glen Burtnik– tiene que comprobar que aún tiene pulso o presentarse al casting de The walking dead. Lo que hace Beth Hart no es cantar canciones, es sentirlas, sufrirlas, vivirlas. Sus interpretaciones resultan impactantes, conmocionan, y no necesita el oyente conocer el idioma en el que canta; su voz y la música bastan para transmitir la catarata de emociones de las que rebosan sus canciones, todas compuestas y escritas por la propia Hart. Se desenvuelve con la misma convicción cuando adopta tanto tonos de sensualidad como de picardía, cuando pasa del dolor más íntimo al desgarro más feroz. El disco, en sus seis primeros temas, es muy bueno, con dos canciones de categoría: la hipnótica “Love gangster” y “Love is a lie” a las que acompaña el contagioso soul de “Let’s get together”. A partir de ahí es magnífico. Al menos a mí me toca más. Más que tocarme, me estruja. “Fire on the floor” tiene una cadencia lánguida a través de la que se arrastra una voz casi sin fuerza, la cual va adquiriendo intensidad hasta alcanzar la rabia en su avance hacia el final. “Woman you’ve been dreaming of” es una dolorosísima canción de pérdida, de traición, de la que es difícil librarse en una temporada. “Baby shot me down” nos da un respiro relajante para dejarnos indefensos frente a “Good day to cry”, un blues de escuela Janis Joplin que podría ser cantado por Thunder. Beth Hart está dispuesta a acabar contigo, y para ello se reserva dos piezas mayores: “Picture in a frame”, de una emoción contenida pero rebosante de belleza; y el cierre con la canción a piano, tocado por la propia cantante, “No place like home”. A pesar de todas estas virtudes se echa en falta un poco más de protagonismo instrumental, de preeminencia de los instrumentos que quedan empequeñecidos bajo la bárbara personalidad de su protagonista. Y sin embargo, no hay alma humana que quede imperturbable ante canciones como las que componen Fire on the floor. Sólo hay que dejarse poseer y estar dispuesto a sentir. Del resto se encarga ella.   BETH HART: Cantante, Coros y Piano MICHAEL LANDAU: Guitarra Eléctrica y Barítono WADDY WACHTEL: Guitarra Eléctrica BRYAN ALLEN: Bajo RICK MAROTTA: Batería JIM COX: Piano y Wurlitzer IVAN NEVILLE: Hammond B3, Órgano Vox Continental y Piano DEAN PARKS: Guitarra Acústica OLIVER LEIBER: Guitarra Acústica, Eléctrica y Barítono, Percusión, Batería PAUL PETERSON: Bajo ERIC LEEDS: Saxofón BRAD SHERMOCK: Trompeta