Sorprendido por varios flancos
Por José Ramón González.
No es mi estilo favorito el que practica esta banda francesa que publica en breve éste su segundo disco, pero al escucharlo me ha sorprendido por varios flancos, con lo que he decidido dedicarles estas líneas. Harsh hacen un hard rock moderno, con elementos del sleaze, el hard rock melódico, el glam o el pop. Dicen en la nota de prensa que son amigos desde la infancia. Creo que eso es una información relevante: la complicidad que se genera a través de los años entre músicos que mantienen una amistad que crece al mismo ritmo que la banda repercute en la creación. Supongo que también habrá aspectos difíciles en una convivencia de tantos años, pero eso no lo sé. Harsh publicaron su primer disco completo, Out of control, autoeditado, hace cuatro años.
En primer lugar me agradó escuchar el sorprendente sentido del ritmo que tiene la banda. Puse Feels, que es el título del disco; la primera canción no me dijo gran cosa. «Break your way» es una canción podríamos decir que sigue el patrón en este estilo: guitarras entrecortadas, coros potentes y repetitivos que atraen la atención y animan a cantarlos, pero las guitarras suenan especialmente bien, y denotan lo que decía: el sentido del ritmo es particularmente llamativo —la batería de Léo Löwenthal suena estupendamente—, y las melodías están cuidadas y tienen fuerza. Buena canción que no hizo sino animarme a escuchar más. ¿No es ése uno de los objetivos de una canción de apertura? Pues objetivo conseguido.
Pero fue la segunda canción, «All I ever wanted», la que hizo sonar la campanita de ¡Atención!. Hay algo en ella que, dentro de su sencillez, me recordaba, si bien remotamente, a Bang Tango, una banda por la que sentía una no del todo cómoda atracción, algo que también puede apreciarse en «Don’t mess with me», a pesar de que igualmente podría recordar a otras muchas. El estribillo es carne de radio hit, hecho con cuidado y atención al detalle, las voces funcionan a la perfección —Albert Arnold lo hace francamente bien— y seguro que en directo lo peta. A propósito, se habla de que los directos de la banda son buenos.
La vena más modernilla de Harsh la podemos observar en canciones como «Offer you a Rome», mientras que al tiempo construyen una fabulosa balada de estribillo fastuoso en «Forever yesterday» con un giro melódico de acelerar las pulsaciones. Comienza con una guitarra a lo «Blaze of Glory» y termina alcanzando una alta intensidad.
Otra de las sorpresas ha sido comprobar cómo una propuesta que me daba en principio un poco de pereza como es encontrarme con una nueva versión de un clásico sobadísimo como «Maniac» de Michael Sembello se transforma en una interpretación a la que es difícil resistirse —lo habían hecho estupendamente Sargant Fury y más recientemente At the Movies—. Creo que le han bajado un pelín el tempo y han conseguido una fluidez muy persuasiva y agradable. Hay un cambio en la parte central, una inclusión personal instrumental muy acertada a mi juicio, para inmediatamente después retomar la referencia original. Termina uno pensando que es la mejor versión que ha escuchado de la canción.
Una de mis favoritas es «Dancing, dancing», en la que el sentido del ritmo campa a sus anchas (es posible que aquí se vea el resultado de la complicidad de la banda), los coros podrían competir con los de muchas bandas de los ochenta y hacen de la sencillez virtud. Otra que me gusta mucho es el medio tiempo «Never gonna see me fall», con ciertos aires modern rock, construida a base de fantásticas melodías y voces atractivas.
«When We’re together» cierra el álbum haciendo gala de lo que promete el título del mismo: transmitir emociones, diría que a lo Diving for pearls.
Harsh podrían perfectamente compartir cartel con una banda como Shiraz Lane. Combinan en sus composiciones la diversión y suficiente calado emocional. Son solventes, tienen buenas canciones y, no puedo evitarlo, me enternece contemplar cómo una panda de amigos que se conocieron de jovencitos consiguen sacar a delante su banda de música, y lo hacen bien.

HARSH:
ALBERT ARNOLD – Cantante y guitarra
SÉVERIN PIOZZOLI – Guitarra y coros
JULIEN MARTIN – Bajo y coros
LÉO LÖWENTHAL – Batería y coros